XXXV Concurso del Salmón del Ulla

El Ulla da el cupo de nueve salmones en el tradicional campeonato organizado por la Sociedad Deportiva Río Ulla.
Este año, en previsión de poder conseguirlo, y acertadamente, la organización había estipulado un cupo de cinco ejemplares para el primer día y cuatro para el segundo.
Se respiraba un ambiente como el de las grandes ocasiones y el Ulla puso su mejor sonrisa.
El sorteo nos facturó a Ximonde en el primer día y a Couso por la mañana y a Sinde en la tarde del segundo.
A las nueve de la mañana del sábado daba comienzo la primera manga con máxima expectación en Ximonde, ilusiones en Sinde y la conocida apatía en Couso. Ximonde es el objeto del deseo, Sinde tenía un buen piño entrado el día anterior y Couso… Mira que Couso máis lindo…

No hizo falta esperar mucho tiempo para que Ismael nos pasara por los morros el primer plateado. Los sacó en Cubelas y lo llevó en procesión hasta el Centro de Precintaxe de Ximonde ante la mirada cómplice (y envidiosa, digámoslo todo) de los cañistas de la orilla de enfrente. Más de seis kilos de bicho. Bien Isma.

Se anima la cosa y, ¡amigo! mi ganchero predilecto, el boticario sonriente, el que se afanaba más en dar sacadera que en pescar, por una vez se llena de sano egoísmo y trata de tú a tú al Ulla. Le mira desafiante a los ojos y, con la pericia que sólo atesoran los grandes maestros, pone en tierra el segundo de la manga. Luís nunca nadie tuvo tantos salabres a su disposición y eso que otras varas agradecidas andaban aguas abajo. Luís, si todos aquellos que te deben un plateado metiéramos sacadera a la vez, podríamos redar el Ulla de Catoira a Monterroso.
¡Dios, me puse cachondo, oye!
Venga a por el segundo, Luisiño.

Se aceleran los lances con la ferretería y las varadas a cebo. Alba, un asturiano, mete "sol y sombra" pocos metros arriba del Penedo Redondo y clava un pequeño pero peleón y hermoso ejemplar. Caía el tercero bajo un aguacero de impresión y empezaba a amenazar la tormenta del cupo de cinco para la primera jornada de pesca.

Entra Ximonde en letargo, tiene salmones pero no se bañan. Algún picado rompe la monotonía de vez en cuando pero hubo que esperar al último suspiro de la primera manga. Faltando tres minutos, Calvo, al límite del fuera de juego y bordeando la línea imaginaria de los oeufs, mete la cuchara en el cocido del Ulla y saca la mejor tajada. El plateado se descuelga y obliga al chaval a hacer un maratón hasta el Penedo sorteando arboleda y enganches en las ramas (que el chico iba más pendiente de dónde poner los pies que de la puntera de la caña. Desde la atalaya pétrea del Penedo trabaja la pieza y alcanza los cielos del Ullán con un plateado de más de nueve mil gramos (¡Coño, cómo suena el guarismo en unidades menores!). Bueno, nueve kilos de salmón como no se veía en el Ulla en los últimos veinte años. Ya teníamos a uno subiendo a lo más alto del podio.

Y se cierra la manga mañanera a uno del cupo en Ximonde, sin sorpresas en Sinde y en Couso… Couso bien, gracias.
La cuestión era cu
anto tiempo tardaría en salir el quinto pues algunas ilustres cañas no habían mojado y lo pondrían difícil en la manga de la tarde. Carbia, Otero, Piñeiro Senior, Paz Senior, Miniño (dandy con tirantes y sin tiranteces), Juanín, Castro y Laureano daban cera a las varas mientras Bescansa, Paz Junior y Laureanín desafiaban el status de los viejos ribereños intentando emular a Baloira, Miramontes, Alba y Calvo, los triunfadores de la mañana.

A las cinco de la tarde hubo que dar la salida al más puro estilo. Preparados, listos…ya.
Y Laureanín, el carballón de San Martín de Teverga, el segundo del Principado en clavar, echa tierra el quinto rondando la manita de kilos.
La organización dispone que no se siga pescando –sin muerte- a fin de no picar los salmones a los pescadores que se habían aburrido en los cotos inferiores.

A dormir, que el domingo es tan largo –y presumiblemente tan intenso- como el sábado. Para la segunda jornada de pesca nadie da un céntimo –ni falso, oye- por la manga de la tarde. Cupo mañanero y “ondiñas veñen e van”.
La romántica y desesperante soledad de Couso.

Domingo 8-5-2011. 09:00 PM Zulú. Couso. Teo. Ullán en estado puro.
Bajo del coche y veo a Jesús Carbia y ochenta y tres motivos para darle un abrazo de esos que sólo se les dan a los amigos. Louzao está en plena forma a falta de 17 para el siglo. Además de nosotros, el jardín botánico de las posturas de la presa.
Bajamos y en A Croeira encontramos a Manolo Paz, Antonio el tomiñense, Ismael, Miramontes y la soledad del coto más hermoso del mundo pero sin salmones por culpa de la innecesaria pasarela Cibeles de la presa. Escala si, pasillo no. Y la escala, con contador, please. Que se sepa cuantos suben por ahí y así calcularemos a ojo cuantos suben por el Corredor de Alta Velocidad.
Oye. Apunta. Lección magistral y coruñesa de Paz a mosca con la Ulla Salmon de Roberto Coll, compitiendo con los estéticos lances de Antonio en la banda pontevedresa.

Y de nuevo Ximonde da en el clavo. Lo clava uno de los históricos, Luís Souto y no llega  los cinco kilos en báscula.
Del resto de la mañana poco más que decir que a Pardal
se le va un plateado (va a tener que ir al corpiño que no es la primera vez que le pierde el respeto un salmo salar en el concurso).
Se cierra la manga matinal con una sorprendente y única captura.

La comida, de mesa y mantel, en La Fandiña, que algunos ya no están para andar por alpendres en medio del monte. José A. García estaba exultante y Miguel de la Calle reparaba, con buen gusto y mejor criterio, en inmortalizar a los veteranos que van sufriendo el relevo generacional aunque aún tienen muchas cosas que decir y más que enseñar a los demás.

Y por la tarde, créame el amigo lector, Sinde estaba petado… de cañas. No faltó nadie a la cita. Overbooking en la Presa. De nuevo Antonio mete la Ulla Salmon en La Playa mientras esperamos el telefonazo de Ximonde.

Y nos ponen un fax de los de ahora, un sms: Salvador moja salmón. Ortega, al que le tendrían que poner una placa en O Penedo, saca uno y va a por el segundo.

Llega poco después otro mensaje con el segundo de Souto y nos acordamos de Calvo que se cae un escalón del podio.

Ya en el hall del Hotel Summa (sin carpa), para asistir al acto de entrega de premios, nos enteramos del postrero salmón de Mirás, el campeón del año pasado. Salió sobre el sonido de la bocina final.

CLASIFICACIÓN:
Luís Souto - 5,4 y 4,3 kg
Manuel Calvo - 9,1 kg
Ismael Baloira - 6,1 kg
Luís Mirás - 5,7 kg
Luis Miramontes - 5 kg
Laureanin Alvarez - 4,8 kg
Salvador Ortega - 4,2 kg
J. M. Alba - 3,7 kg

Cuanto me gusta mi Ulla.
Miguel Piñeiro, el que volvió a concursar.

volver a índice de especiales