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Buenas
tardes.
La significación de la pesca continental en Galicia está muy alejada del
conocimiento medio de los gallegos y de la percepción colectiva general.
Somos casi cien mil pescadores y entre tres millones de gallegos no
pasamos de ser un simple porcentaje sin derecho al pataleo. Pero al
estar a la orilla de un río estamos contribuyendo al cuidado de nuestro
patrimonio natural, estamos adquiriendo bienestar y ayudamos a la
conservación del medio ambiente. Hacemos País en definitiva.
Lamentablemente, el pescador o la pesca, en algunas ocasiones, se
convierten en diana de los dardos envenenados de francotiradores al
acecho. La licencia de pesca, más que un carnet de identidad, corre el
riesgo de convertirse en una ficha policial. Como dice el genial y
admirado Doctor Moralejo, se sabe de quien pesca con caña y sin
licencia, pero no se sabe de nadie que pesque con licencia y sin caña. Y
puestos a citar no debemos olvidar la máxima irrefutable de mi amigo y
maestro Rafael del Pozo “un río con salmónidos es sinónimo de calidad de
vida”.
Pescar es una “arelanza saudosa” como diría O Patriarca das Letras
Galegas, Otero Pedrayo. Hegemoniza tres fascinantes virtudes: sabiduría,
justicia y templanza.
Hechas estas observaciones a modo introductorio, repararemos en varios
considerandos que mas que hipótesis son condicionantes de la pesca.
Mientras que truchas y salmones son pescados desde tempos inmemoriales,
de la pesca del reo incluso podemos decir que es contemporánea. Pero no
por coetánea es más conocida.
Galicia es tierra de tradiciones y misterios, y el mundo de la pesca
tenía que atesorar sus meigas y brujas. Si el Salmón es el Rey Arturo y
la Trucha es Doña Ginebra, el Reo es el Mago Merlín. Y tratándose del
cunqueirano País de los Mil Ríos, es tal la especificación técnica de la
pesca del reo y tiene tales supersticiosos añadidos, que ya tengo dicho
muchas veces que a este bravo pez plateado solo le falta subir los ríos
montado en una escoba.
La pesca del reo es, pues, merecedora de una atención prioritaria. El
Salmo trutta trutta, el príncipe, el proyectil plateado como le llama mi
amigo Juan Delibes, supo ganar las mañas de hábiles artesanos y de
pescadores responsables para hacer de su captura toda una liturgia. El
reo concita pasiones. Es un pez misterioso, desconfiado, caprichoso y
todo un “bala perdido” según los biólogos; un “golfo”, vamos. El
misterio y la confusión nos abordan permanentemente cando se habla del
reo ya que ni el origen de su nombre se sabe con certeza.
Si el entorno forzó a una idiosincrasia pesquil colateral, dentro de la
evolución de la misma, la pesca del reo es única y el Risco es un
artefacto sin par, sin comparación, indígena e aún poco estudiado.
Aspectos hidrodinámicos, la flotabilidad, la textura y esponjosidad del
cuerpo, el empapado de pelos y adornos, y hasta la simple apariencia
externa son cuestiones menores o superfluas incluso para algunos de los
más recalcitrantes usuarios de este atávico señuelo.
Las sensaciones que produce la pesca del reo son únicas. Sus picadas son
poderosas, con luchas tremendas, en la mayoría de los casos peleas nada
nobles ya que el reo es “cabroncete” y busca siempre liberarse del
señuelo en piedras, corrientes, fondos o ramallos. Darle un
mínimo de chance es arriesgarse a perderlo. Las cabriolas que suele dar
fuera del agua son espectaculares, se retuerce con ímpetu, fortaleza,
energía y hasta rabia. Toda una tentación para el pescador, así
entenderemos a mi amigo y apasionado pescador de reos, Guy Roques,
cuando habla de la “reomanía” habiendo acuñado el término con graduación
de seña de identidad.
En septiembre, cuando la temporada de trucha ha finalizado, los cotos de
reo son codiciados hasta el punto de no encontrar permisos disponibles,
ya expedidos en su totalidad, en algunos casos desde meses antes.
En los meses de verano muchos aficionados cambian cañas, sedales y
aparejos para volcarse en la captura del reo, olvidando por completo a
la amiga pintona. Si no se vive de cerca el ritual de su pesca o no se
conoce, difícilmente se entenderá que estamos ante toda una simbología
propia dentro de la actividad de la pesca fluvial.
Sólo los “reoadictos” y sus allegados saben el grado de posesión de esta
modalidad de pesca.
TRUCHAS y REOS. BIOLOGÍA y GENÉTICA
Entramos ahora en los obligados aspectos técnicos y científicos en
cuanto a biología y genética de la especie.
El área de distribución natural del reo se centra del paralelo 42 hacia
el norte, por ser donde se dan las características naturales idóneas
para el desarrollo de la especie.
En el viejo continente, las poblaciones de reo están presentes en casi
todos los ríos que desembocan en el atlántico europeo teniendo como
frontera más meridional los ríos del norte portugués.
El Grupo de Investigación del Laboratorio de Genética de la Facultad de
Veterinaria de Lugo, de la Universidad de Santiago de Compostela, bajo
la dirección de Paulino Martínez y Laura Sánchez, estudia el reo y la
trucha desde 1988.
Estos investigadores afirman que “reo y trucha son formas ecológicas o
morfotipos dentro de una misma especie. Hablar de una única especie de
trucha tiene sus riesgos, es un tema muy debatido y discutido en la
literatura científica. La trucha gallega y la de Afganistán, por poner
ejemplos prácticos, llevan cientos de miles de años separadas, lo que se
refleja en unas características genéticas propias, fruto del prolongado
aislamiento reproductor.
Los estudios que hay en Galicia se han realizado con marcadores
enzimáticos y estudios cromosómicos. Analizando comparativamente truchas
y reos dentro de un mismo río y entre distintos ríos, se ha comprobado
que las diferencias genéticas son mínimas. Se han encontrado diferencias
genéticas mayores entre reos de distintos ríos que entre trucha y reo de
un mismo río. Es decir, los reos del Sor y del Ulla tienen más
diferencias entre si que los reos y las truchas del Ulla o del Sor”.
Aseguran los Doctores Fernando Cobo y Marcos A. González que: “En la
Península Ibérica conviven únicamente dos especies autóctonas
pertenecientes a la familia
Salmonidae,
el salmón y la trucha. Esta última se caracteriza por presentar una
notable plasticidad genética que ha originado, a lo largo de los años,
una incesante controversia sobre la verdadera identidad taxonómica de
sus poblaciones. Trucha y reo son dos formas de una misma subespecie,
cuya denominación científica correcta sería
Salmo trutta trutta
y
Salmo trutta trutta
morpha
fario.
El reo nace en agua dulce, generalmente a los dos años esguina y
baja al mar. El esguinado es el cambio fisiológico que opera para
soportar el cambio osmótico que representa el paso del medio fluvial al
medio marino, proceso también llamado esmoltificación.
La esmoltificación es un proceso fisiológico por el que una
trucha adapta su organismo al cambio de vida del medio de agua dulce a
agua salada. Se manifiesta externamente en el cambio de librea y de
comportamiento, de hecho, se juntan en grandes bandos para favorecer su
fitness.
Hay un componente genético subyacente al comportamiento migrador; además
de formar parte de las mismas poblaciones, ese carácter -la tendencia a
migrar o no al mar- tiene la misma base genética que el peso, la
coloración, etc. Dependiendo de los genes que lleve cada individuo va a
tender a migrar o no.
Con uno o dos años de mar -los reos gallegos no sobrepasan los tres años
de mar antes de su primera reproducción- retorna al río para
reproducirse por primera vez, permanece durante el verano en las
posturas elegidas y con el otoño inicia los movimientos hacia las zonas
de freza.
La reentrada varía en función de cada río, aunque suele producirse a
partir de abril, y lo normal es que se prolongue incluso hasta finales
de año. Los reos más madrugadores en volver al río normalmente son los
de un solo año de mar. Los grandes ejemplares acostumbran a entrar en
verano y los más tardíos lo hacen a principios de otoño.
La primera reproducción, pues, tiene lugar entre los tres primeros
inviernos tras el esguinado.
La freza tiene lugar de diciembre a febrero.
Las hembras ponen una media de 2.000 huevos por kilo de peso. Cada huevo
mide unos 5mm de diámetro. El resultado medio de la puesta arroja un
porcentaje de sexos de 1 macho por cada 3 hembras.
Los
juveniles bajan al mar después de uno, dos o tres años en el río.
Los zancados, posteriormente a la freza, bajan al mar entre diciembre y
mayo.
Pasan por varias fases en su ciclo vital:
- Esguín: juvenil que baja al mar por primera vez.
- Postesguín o Finnock: ejemplar que vuelve al río el mismo año del
esguinado.
- Adulto de retorno: ejemplar de un invierno de mar que entra por
primera vez al río para reproducirse.
- Reproductor múltiple: reo que entra para reproducirse por segunda vez
o más.
- Zancado: ejemplar que se ha reproducido y que vuelve a bajar al mar
para alimentarse.
Los cambios y diferencias fenotípicas entre reo y trucha dependen de un
mecanismo fisiológico que se dispara antes de migrar al mar para
adaptarse a la salinidad y a las condiciones ambientales en el medio
marino. La librea plateada es fruto de un cambio hormonal que implica a
la prolactina, modificaciones en las branquias para expulsar el exceso
de sales en su adaptación y regulación al medio marino, y el color de su
carne rojiza es debido a la alimentación, que incluye pigmentos de
crustáceos.
Camino del mar, antes de alcanzar las aguas saladas, cambian su librea,
se vuelven plateados, desaparecen las pintas rojas y así consiguen un
atuendo más apropiado para camuflarse y evitar a sus enemigos marinos.
En el medio marino, el reo gallego no se aleja de la costa. Pueden
trasladarse a muchos kilómetros de distancia, pero nunca mar adentro.
Suelen volver cada uno al río donde ha nacido, aunque no necesariamente.
En el retorno al río, este tono plateado pierde presencia cuanto más
tiempo de permanencia tenga en el medio fluvial, hasta el punto de que
un reo con meses en agua dulce pasará inevitablemente por lo que es: una
trucha.
El Doctor Martínez especula con la posibilidad de que los machos tiendan
a quedarse en el río, que es un medio más pobre en nutrientes, porque no
necesitan acopiar tanta energía para producir su esperma; las hembras
tienden a migrar al mar porque para producir los gametos femeninos (los
óvulos) hace falta mucha más fortaleza física. Aun así, hay machos que
bajan al mar y hembras que se quedan en el río. Los machos que hayan
migrado al medio marino tendrán más esperma y serán más grandes.
En el medio marino hay muchos más riesgos. Tiene más nutrientes, pero
también hay muchos más predadores. Esto puede generar o condicionar el
comportamiento más desconfiado y precavido que caracteriza al reo.
Los reos entran en los ríos y se estacionan en lugares cómodos que les
proporcionen comida y protección. Sin duda hay movimientos, pero debemos
achacarlos a las entradas de reos nuevos y a su búsqueda de lugares de
tránsito hasta la remontada final a los frezaderos.
Con el cambio sustancial del mar al río -en el remonte a los
frezaderos-, y fruto de su pasmosa desconfianza, los grandes ejemplares
buscarán su aclimatación -tanto en alimentación como en el entorno- en
grandes pozos, lugares profundos, orillas horadadas, piedras, rocas,
algas, troncos o grandes raíces y ramallos. Toda precaución
parece poca. Los ejemplares pequeños habitualmente frecuentan las
corrientes y son, para entendernos, más pardillos.
Los reos son marcadamente territoriales y jerárquicos. Determinados
individuos ostentan una supremacía que les permite, por ejemplo, ocupar
las mejores posturas de caza, que defienden con sutiles señales
intraespecíficas fácilmente comprensibles por los demás individuos de la
población sin que sean frecuentes los enfrentamientos cruentos.
A diferencia del salmón, el reo, cuando entra al río, continúa
alimentándose normalmente. Su comportamiento alimentario diurno
transcurre con evidentes momentos de total inactividad, ya que, a medida
que avanza el verano, se hace más de hábitos nocturnos.
Al igual que sucede en la mayoría de las especies, el comportamiento se
ve afectado por el control endocrino que supone el aumento de los
niveles de esteroides sexuales en el plasma. Una vez que se desencadena
el comportamiento reproductor, los individuos modifican su respuesta a
los estímulos, por lo que su captura con métodos convencionales y
ortodoxos en la pesca deportiva se convierte en una tarea casi
imposible.
ORIGEN y EVOLUCIÓN del RISCO
Ya con el reo en el río intentamos su captura.
Cuando hablemos de señuelos para el reo, tengamos en cuenta que el risco
es un común denominador, el engaño universal. El risco es un señuelo
-tan misterioso como el propio pez y de muy diversas formas, tamaños,
pesos y modelos- que imita a un animal en la superficie del agua.
Debemos reparar en la alta efectividad del risco en ríos donde en sus
proximidades haya campos de maíz y en ellos, a su vez, ratones.
Con el risco se pesca de noche en pozos y aguas lentas, nunca en las
corrientes.
Es un arte o modalidad de pesca autóctona y exclusiva de Galicia.
El origen del risco gallego no tiene certificado de autenticidad
histórica pero la investigación que hemos realizado durante varios años
nos llevó a dos fuentes. Una la leyenda del trabajador del ferrocarril,
sin duda inventada por algún trabajador ocioso del sector de los raíles
y la segunda la más contrastada la que tiene todas las garantías, la de
Sito de Cambre.
Está fundamentado, por transmisión oral, que el risco se popularizó en
el Coto de Chelo, en el río Mandeo, en los años cincuenta. Eran tiempos
en los que el reo ya era muy apreciado, mientras que en otros cursos
gallegos se confundían con salmones e incluso en algunos ni se sabía de
su existencia.
José Fernández, Sito, empezó sus primeros experimentos con el risco hace
unos setenta años. El primer risco, con forma de oruga y anzuelo simple,
lo había hecho con un nervio o tendón de vaca -tallado a modo de brinca-
y no fue de su total agrado.
Posteriormente probó con un rollito de carne envuelto en hilos y plumas,
tocino de cerdo, hueso de ternera, corteza de árbol, cuerno de toro y
algodón, pasando por último al caucho o goma de las molduras de escayola
que le satisfizo plenamente por la flotabilidad y la ductilidad.
Hacia finales de los cincuenta, estando Sito pescando en el Mandeo, tres
muchachos engancharon su señuelo con la finalidad de descubrir con qué
artefacto aquel pescador sacaba tantos peces del agua. Días después,
Augusto Lomba pescador afincado en Betanzos, sabedor de la anécdota, se
puso en contacto con José Mayo, pescador betanceiro, peluquero, mañoso y
habilidoso en el arreglo de bicicletas y fabricante artesanal de cañas
de pesca, que fue a la postre el primer artesano en serie del risco,
entendiendo por tal que vertebró la primera “fábrica” artesanal de
Galicia. Lomba le pidió que intentase un artilugio semejante al que le
habían descrito los tres jóvenes.
La petición de Lomba fue atendida, en parte, por Mayo. Lomba le habló de
modelar el cuerpo con tocino cocido, pero Mayo utilizó un simple tojino,
manteniendo la proporción en la cabeza y afilándolo progresivamente en
el resto del cuerpo. Así de sencillo, el primer risco del “Peluquero de
Betanzos” se hizo con un simple tojino.
Los riscos de Mayo empezaron a ser muy populares en el Mandeo, por lo
que otros pescadores también le hicieron diversos pedidos.
Pasado un tiempo, pescadores de ríos cercanos, oyendo los rumores,
también se acercaron a Betanzos a comprar algunos riscos de José, y así
empezó la expansión del risco a otros ríos hasta popularizarse en toda
Galicia.
Hasta que la silicona hizo acto de presencia, se utilizaron múltiples y
variados materiales para hacer riscos: la goma de la junta de las
puertas de los camiones, el caucho, la goma de cafetera, los zuros de
espigas de maíz y el palo de sámago, entre otros conocidos. Más tarde
estos materiales fueron relegados por una goma que entonces utilizaba un
estamento militar y ésta, a su vez, ya cedió el protagonismo a la
silicona. En la actualidad la silicona, la espuma, el látex y el foam
son los materiales más socorridos.
Del Mandeo salieron dos líneas generales de expansión del risco, una
hacia el norte de Galicia (ríos Masma, Xubia, Landro, Sor, y Eume) y
otra hacia el oeste (ríos Anllóns y Grande) de donde, a su vez, se
exportó a los ríos del sur.
En el Sor, el risco se populariza en los años sesenta. Los primeros
riscos del Sor se hicieron con una pasta -semejante al sebo- que había
que guardarla en el frigorífico para que espesara y mantuviese cierta
dureza en el agua. La colocación de la pluma era como en la actualidad:
mechones en el cuello –cerca de la anilla superior- y otros pelos en la
zona inferior cerca de la anilla del triple.
En el aspecto externo, pocas o muy pocas variaciones han tenido los
riscos en este curso; lo que sí ha cambiado es el material. Aquella
pasta dio paso a la goma, plásticos rígidos, madera, corcho e incluso
cinta aislante enrollada. La silicona acabó aunando criterios.
En el Umia y en el Lérez importaron la técnica de Ponte do Porto (el
coto del río Grande) ya a finales de los setenta. Los primeros riscos se
hacían con goma de crepé utilizada para las suelas y tapas del calzado.
Se cortaba de forma circular y, una vez tallada, quedaba con forma de
bala. Las plumas de paloma torcaz, lo que más, y pelos de brocha de
afeitar eran los adornos mas a mano.
PARTICULARIDADES y RAREZAS
Riscos, ratones y peces artificiales
Los riscos mejor experimentados los consigue Dionisio Beltrán, pescador
del Sor, que durante años los confeccionó con la técnica llamada “a cera
perdida” aprendida de joyeros y protésicos: se hacía el cuerpo en cera;
se introducía en un molde de escayola dejando abiertos dos pequeños
orificios; cuando la escayola estaba seca se introducía en agua
hirviendo; por efecto del calor la cera se derretía saliendo del
interior y dejando un hueco; posteriormente se rellenaba esa cavidad con
silicona; una vez seca se rompía el molde y se extraía el cuerpo del
risco. Dionisio desarrolló un molde doble que permite confeccionar los
cuerpos sin que haya que romperlo al final del proceso.
Otra particularidad en los señuelos para el reo la aporta Jaime Taboada.
Este artesano coruñés se dedica a la fabricación de señuelos por
encargo, comercializando unas 125 piezas por año, numeradas
particularmente y con certificado de 50 características exclusivas de
cada una de ellas.
Taboada desarrolló un risco propio. El señuelo debía atender a una serie
de demandas: flotabilidad, dos triples para aumentar el porcentaje de
clavados, que tuviese vida propia para aumentar la provocación y que la
oscilación provocase que las ondas fuesen más similares a las de un
ratón auténtico.
El risco RT1 está basado en el análisis de la natación de un ratón de
laboratorio que dio 1.500 manotadas por minuto en el agua. Lleva paleta
como un popper y mantiene la oscilación de las 1.500 vibraciones por
minuto. Tiene microprismas. Puede ser de varios tamaños. Su gran
aportación es la velocidad de natación. La paleta genera una zona de
depresión en la zona posterior e introduce aguas por cavitación como las
hélices de un barco. Si un risco tradicional produce ondas difusas, las
de este prototipo nacen todas de la paleta por lo que el ataque del reo
es unidireccional.
A raíz de este experimento empezó a trabajar en el RT2. Este modelo de
nueva generación tiene una doble acción programable: puede riscar
flotando o sumergido, en base a dos puntos de tracción diferentes.
Taboada también ideó un pez artificial específico para la pesca nocturna
del reo, el PROREO2UV (Prototipo Reo 2º Generación Ultravioleta). Es un
pez artificial con microprismas insertados en los laterales que
descomponen la luz en longitudes de ondas que van desde el infrarrojo al
ultravioleta, tiene escamas de alta densidad y lleva un filtro violeta
tenue, idéntico a los reos recién pescados. Con estas características,
junto con una acción muy fuerte y una velocidad de funcionamiento muy
baja, este señuelo es absolutamente visible de noche.
Otro señuelo peculiar es el ratón. A decir verdad, el ratón y el risco
son lo mismo; lo son en concepto, pero no así en modelo o formato. El
ratón como señuelo es una derivación del risco. El risco fue
perfeccionándose o evolucionando hasta llegar al ratón. No se sabe con
certeza quién dio el paso o dónde se dio, pero en el río Grande se le
conoce desde inicios de los ochenta, mientras que al Umia y al Tambre
llegó mas tarde.
Los tamaños varían ostensiblemente, los hay grandes y pequeños; los
cuerpos también pueden ser más redondeados o más estilizados; y los
materiales más socorridos son goma, espuma y látex.
Hay artesanos tan perfeccionistas que llegan a simular las patas, los
ojos, las orejas, los bigotes, etc, hasta el más mínimo detalle,
obviando que la precisión milimétrica en la reproducción o simulacro del
ratón pueden ser elementos secundarios si no “risca” convenientemente.
Y después de las particularidades, Vamos con las rarezas. Llegamos al
punto donde la pesca entronca con el surrealismo; el risco “diseño
fantasía” de Fuciños.
Mi peculiar amigo Luís, persigue reos y salmones por medio mundo, pero,
hace años al conocer el Xubia, concibió el risco más espectacular,
abstracto y llamativo de cuantos se conocen; “fáshion-fáshion”, en el
argot actual.
Una derivación del "diseño fantasía" es el “fantasía fiesta”. Su
estructura esta hecha con un corcho relleno de pequeños plomos y
recubierto de microfibras porosas de Alaska. Se completa con tres
triples, dos pequeños laterales y uno grande trasero.
Este artesano confecciona los riscos más convencionales con una simple
boya ovoide rellena de agua y recubierta de pluma de perdiz, gallina de
Guinea, pato y colgadera de gallo.
Y como epílogo de rarezas, el “autoratón” y, con perdón, el “fodón” de
Máiz.
Mi amigo Ricardo por culpa de una tertulia de pesca en el Tambre hizo un
“Citroën dos caballos” en miniatura, le habilitó una guía y un triple,
y, por increíble que parezca, pescó.
Posteriormente desarrolló el “fodón”, mestizaje entre risco y ratón con
una altísima flotabilidad y una vibración trasera que aporta
contrastados resultados.
TÉCNICAS de PESCA y OTROS CEBOS
Además del risco y sus evoluciones, hay otros cebos.
El Cebo Natural es la técnica galaica por excelencia. Sin
embargo, teniendo en cuenta los hábitos nocturnos del reo, la miñoca
no goza de la popularidad preferente de los pescadores, aunque en el Sor
demuestre contrastada eficacia.
Las Cucharillas suelen ser efectivas sólo en las primeras horas
del día, pero hay ríos en los que no mueven ni al reo más osado.
En lo tocante a las Moscas es donde las preferencias y los gustos
particulares se ponen de manifiesto. En Asturias confeccionan unas
moscas muy pequeñas a las que el reo entra con ganas. En el Bajo Ulla,
en corrientes y a pleno sol, son muy efectivas las moscas montadas en
Mustad 540 del 16, con pelo pardo. Los tonos son verde oliva y rosa
(ambas con brinca amarilla) y naranja y amarilla, ambas con brinca
negra.
Para el amanecer y sereno, la mosca que mejor resultado puede dar es la
montada en un Mustad 540 del 9; los tonos y pelo son prácticamente los
mismos que los relatados anteriormente.
Para la noche no hay discusión, el señuelo más universal en Galicia es
la pluma con dos moscas. Van montadas en anzuelo para Estrimer en sedón
amarillo y naranja, ambas con brinca negra. Los anzuelos Kamasan B-820
están cobrando una gran popularidad.
Para esos días especiales de fuerte calor, bochorno y tormenta cuando
salen las hormigas voladoras, ésta imitación es demoledora.
El tradicional tricóptero bien utilizado no nos va a defraudar.
Los Peces Artificiales con abundante caudal y agua algo turbia
pueden provocar un buen ataque.
Un apunte final en este capítulo de cebos y señuelos. El mundo de la
“cola de rata” es un sector que avanzó colateralmente al mundo del risco
aunque es mucho más reciente y exigente.
La habilidad de mañosos artesanos experimentó en profundidad para poder
sacar todo el partido posible a sus experiencias de pesca.
De ahí que se ideasen señuelos para la cola de rata que posibilitasen el
rayado. Así nacieron las moscas-risco, híbridos que no son ni moscas ni
riscos propiamente.
BALANCE de la TEMPORADA de REO 2004
|
REOS GUIADOS EN GALICIA 1995-2004 |
|
Ríos/Años |
1995 |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
2002 |
2003 |
2004 |
|
EO |
9 |
9 |
9 |
10 |
9 |
12 |
10 |
4 |
9 |
5 |
|
MASMA |
26 |
19 |
30 |
79 |
42 |
56 |
23 |
31 |
46 |
38 |
|
OURO |
4 |
3 |
|
2 |
2 |
4 |
|
|
|
|
|
LANDRO |
28 |
88 |
101 |
52 |
41 |
61 |
103 |
113 |
112 |
94 |
|
Lugo |
67 |
119 |
140 |
143 |
94 |
133 |
136 |
148 |
167 |
137 |
|
SOR |
437 |
546 |
527 |
91 |
90 |
213 |
643 |
607 |
628 |
303 |
|
XUBIA |
10 |
12 |
11 |
29 |
21 |
140 |
158 |
115 |
128 |
53 |
|
EUME |
1.405 |
530 |
548 |
392 |
486 |
494 |
646 |
537 |
616 |
862 |
|
BELELLE |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
LAMBRE |
|
|
|
|
1 |
|
|
|
|
4 |
|
MANDEO |
278 |
351 |
399 |
165 |
218 |
344 |
391 |
479 |
255 |
97 |
|
ANLLÓNS |
20 |
12 |
|
6 |
13 |
17 |
23 |
10 |
26 |
32 |
|
GRANDE |
203 |
127 |
52 |
64 |
124 |
186 |
158 |
189 |
262 |
159 |
|
TAMBRE |
501 |
432 |
379 |
223 |
437 |
342 |
450 |
356 |
274 |
434 |
|
SOÑORA |
5 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
OTROS |
|
|
|
|
|
|
|
1 |
|
1 |
|
A Coruña |
2.860 |
2.011 |
1.916 |
970 |
1.390 |
1.736 |
2.469 |
2.294 |
2.189 |
1916 |
|
ULLA |
75 |
71 |
57 |
19 |
124 |
237 |
232 |
351 |
213 |
296 |
|
UMIA |
3 |
24 |
33 |
15 |
22 |
21 |
65 |
46 |
18 |
71 |
|
LÉREZ |
1 |
3 |
|
2 |
5 |
14 |
8 |
6 |
16 |
5 |
|
GAFOS |
|
4 |
5 |
4 |
1 |
|
|
|
|
|
|
VERDUGO |
|
16 |
53 |
2 |
12 |
3 |
3 |
1 |
4 |
3 |
|
MIÑOR |
|
11 |
35 |
1 |
13 |
5 |
5 |
5 |
5 |
6 |
|
TEA |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
1 |
|
|
Pontevedra |
79 |
129 |
184 |
43 |
177 |
280 |
313 |
409 |
257 |
381 |
|
TOTAL GALICIA |
3.006 |
2.259 |
2.240 |
1.156 |
1.661 |
2.149 |
2.918 |
2.851 |
2.613 |
2.463 |
Permítanme, a
continuación, que extraiga conclusiones en voz alta de la tabla de
capturas de la temporada pasada de reo.
Se capturaron 2.463 ejemplares (frente a los 2.613 del año pasado, es
decir 250 ejemplares menos). El río Eume, con 862 piezas, recupera el
liderato que había perdido a favor del Sor en los últimos dos años.
En la provincia de Lugo se pescaron 137 ejemplares.
En Pontevedra fueron 381 las piezas capturadas, de las cuales 296
pertenecen al Ulla.
En la provincia de A Coruña se capturaron 1.945 ejemplares: 862 en el
Eume, 434 en el Tambre, 303 en el Sor, 159 en el río Grande, 97 en el
Mandeo, 53 en el Xubia, 32 en el Anllóns y 4 en el Lambre.
Según la opinión de los técnicos, estas cifras apuntan a la regularidad.
Haría falta un muestreo más amplio, de más años, para poder evaluar
debidamente estas cifras.
La temporada, a nivel general, se puede catalogar de atípica o
irregular. Se comprueba una bajada considerable de capturas, 250
ejemplares menos que el año anterior.
Las quejas mas frecuentes del colectivo de pescadores es que se debe
intensificar la vigilancia en las desembocaduras de los ríos donde las
redes de los furtivos y otro tipo de artes no excluyen a los reos; el
incumplimiento de los caudales ecológicos por muchas eléctricas y el
impacto negativo en las poblaciones de salmónidos por parte de especies
altamente predadoras como es el caso de las nutrias.
La hiperpoblación y colonización del cormorán y visón americano también
son causas a tener muy en cuenta en el descenso de capturas.
A CORUÑA PROVINCIA, RIO a RIO, COTO a COTO
Con este panorama, no debemos impresionarnos si comparamos las cifras
río a río y coto a coto. Debemos caminar todos juntos a la búsqueda de
soluciones y no de confrontaciones.
El Eume baraja unas cifras bastante estables y uniformes. Incluso de la
temporada 2003 a la de 2003 ha incrementado sus capturas de 616 a 862;
es decir 246 ejemplares más.
El Tambre, segundo en capturas el año pasado, a pesar de esas cifras,
tiene severos problemas en los que podemos entrar, si así lo desean, en
el debate posterior. Se capturaron 434 ejemplares, 160 mas que en 2003
pero tenía una tendencia a la baja preocupante. Veremos este año si se
confirma la subida o volvemos a cifras en declive como en los últimos
años.
Lo verdaderamente asombroso es la caída del Sor por la más que
preocupante caída de capturas.
El Sor ha aportado 303 ejemplares. Las cifras más patéticas de este
emblemático curso exceptuando el trienio de las granjas de salmón. La
caída es vertiginosa, ha perdido la mitad de las capturas con respecto a
la temporada de 2003.
El Grande de Ponte do Porto firmó 113 ejemplares menos que la temporada
anterior.
El Mandeo pasó de 252 capturas a 96
Y el Xubia. Alguien debería mirar qué pasa con este curso. Los que
conocemos el Xubia sabemos que tiene o tenía una espectacular densidad
de reos y además atesoraba muchos ejemplares de trofeo. En la temporada
de 2004 se guiaron 53 ejemplares frente a los 128 de la campaña
anterior; bajada de más de la mitad. Es el peor registro de este río en
los últimos cinco años.
Es cierto que la sequía condiciona la entrada de ejemplares pero casi
suena a excusa cuando las cifras bajan.
El Tambre en agosto y septiembre tuvo la mitad de agua causado por el
cierre parcial de la Presa Barrié de la Maza mientras procedían al
arreglo –modélico y ejemplar, por cierto- del Pozo del Marcazo y sin
embargo aumentaron las capturas con mucha menos agua. Y como todo hay
que decirlo, aún así las capturas están lejos de cifras conseguidas en
algunas de las últimas campañas.
Debemos concluir, por tanto que las circunstancias climatológicas
adversas se deben esgrimir con un mínimo de pudor y de rigor científico.
Los demás ríos de la provincia apenas inciden en el total de capturas.
EL PROBLEMÁTICO HORARIO LEGAL DEL RISCO
Quisiera ahora invitarles a que reparen en la fortaleza de la pesca del
reo y en el verdadero problema que tenemos para pescar.
Primero por los traslados que se realizan diariamente, algunos a muchos
kilómetros; segundo la escasez de cotos, tanto de permisos como de
tramos acotados y, tercero, el horario inadecuado habilitado por la
normativa.
El reo no es un pez más de nuestras cuencas y, sin quitar ni un ápice de
merecimiento a truchas y salmones, su pesca se está convirtiendo en
epicentro de una actividad lúdica y deportiva que atraviesa por momentos
preocupantes.
En la actualidad pocos pescamos con risco, ya que el inadecuado horario
legal apenas faculta un cuarto de hora para utilizarlo. Este horario
debe ser formateado con profesionalidad y rigor y no solo con criterios
administrativos. Es necesario modificar la Ley de Pesca. Se debe ampliar
un tiempo más por la noche para pescar exclusivamente con risco. Si en
los ríos hay pescadores evitaremos que entren los desalmados. Este tema
se debate en un momento en el que está en entredicho cómo nortear la
pesca continental.
Como ya ha hemos comentado, con luz solar el risco no funciona, ni
siquiera al sereno. Para pescar reos con risco debe ser noche cerrada
absoluta. En los últimos años, en agosto y en septiembre, se pescaba
hasta las once de la noche. La normativa oficial de la temporada 2003
redujo el horario legal de pesca a las diez de la noche y el año pasado
se aplicó el “una hora antes de la salida del sol hasta una hora después
de la puesta”, medidas más que discutibles ya que no se le ven otras
intenciones que no sean las de pescar menos.
En los últimos días de septiembre aún podemos efectuar unos lances con
risco pero en la primera quincena apenas tenemos unos escasos minutos
para pescar con la técnica más nuestra.
Éste es el gran problema y la gran discusión. La opinión de la casi
totalidad de los pescadores gallegos es que se debería ampliar el
horario para la pesca específica con risco ejerciendo las vigilancias
oportunas.
La cultura de la pesca del reo, por particular, debería tener otra
normativa, un tratamiento especial, por lo que la ampliación del horario
nocturno de pesca del reo es una demanda colectiva generalizada.
Anochece
nueve minutos antes en Ribadeo que en Cabo Vilán y amanece otros tantos
minutos antes. En el coto de Ponte do Porto en el río Grande la pesca
con risco se ciñe un simple e insuficiente cuarto de hora.
Además de la longitud, la diferencia de latitud entre A Guarda y Ribadeo
pronuncia todavía más estos datos.
En 2003 el club Tambre promovió una recogida de firmas para cambiar el
horario legal por ley y adecuarlo a otros países europeos donde la pesca
del reo tiene otro tratamiento.
Yo tengo mi propia opinión sobre quién y cómo se gestó la reducción del
horario hábil de pesca. Me temo que son los mismos que consiguen que se
construyan escalas donde no se necesitan para que los salmónidos no
paren, me temo que son aquellos que volaron la presa de Sinde y el muro
del Tambre (muro que había sido construido por el Servicio Nacional de
Caza y Pesca con una finalidad más que justificada), me temo que son
aquellos, aquellos mismos que no se atreven a aseverar que el verdadero
problema de los salmónidos es la Presa de Portodemouros, la Presa Barrié
de la Maza, la Presa de Frieira, la Presa del Umia, la Presa del Eume,
etc.
Lamentablemente, me temo, que el horario de pesca está en manos de los
herederos de un “iluminado” que hace casi cien años derribó unos metros
de la Pesqueira de Pedreira, patrimonio milenario del Tambre, para, con
la aviesa excusa del remonte de los peces, hacer daño a su propietario.
Como vemos el conservacionismo o el ecologismo también llega a tener dos
caras.
PROPUESTAS
Llegados a este punto, no sólo debemos plantear problemas sino aportar
soluciones.
1.- Tomar medidas serias y contundentes sobre sueltas incontroladas,
control de caudales ecológicos y ausencia de escalas en las centrales y
minicentrales, verdadero expolio de los ríos gallegos. Ver informe del
Consello de Contas sobre el particular y el fallo del Tribunal Superior
de Xustiza de Galicia: sobre la señalización acústica y luminosa en las
zonas afectadas por las sueltas de las presas.
2.- Crear unidades de vigilancia en las entradas de las rías. La
Consellería de Pesca no las vigila debidamente bien por falta de
efectivos o por centrarse más en la costa y en el marisco.
3.- Solución al negativo impacto ambiental en las poblaciones de
salmónidos por parte de especies altamente predadoras como son nutrias,
cormoranes y visones americanos. Colonización e hiperpoblación ya en
zonas altas de los ríos.
4.- Mejora de la vegetación de ribera y de los frezaderos naturales.
5.- Rentabilizar instalaciones como las del Sor y el Tambre que están
paradas.
6.- Intensificación de la vigilancia en tramos de ríos donde el
furtivismo profesionalizado es de conocimiento público.
7.- Que se estudie la aplicación de medida mínima legal en función de
cada curso y aplicación experimental de un horario específico para la
pesca con risco.
8.- Vuelta a la figura del “Guardarríos”, fundamental para la eficacia
en la vigilancia y para la puntual información, fomento del turismo,
orientación al pescador, etc.
9.- Concienciación del pescador a través de charlas instructivas,
operativas y prácticas.
10.-. Dotación presupuestaria acorde a la necesidad. Sin duda da más
votos una carretera que un río lleno de peces.
CONCLUSIONES
No se si será nuestro último recurso, pero considero que la pesca del
reo es una forma de expresión deportiva y social que la diferencia en
muchos enteros de las demás.
Supongo que el tiempo y el estudio de las capturas nos revelarán
interesantes datos sobre las poblaciones de reos en Galicia y en
consecuencia sobre el futuro de esta actividad. A día de hoy no se puede
decir que seamos muchos los pescadores de reo en Galicia. Sin duda el
salmón y sobre todo la trucha tienen muchos más seguidores pero la merma
de las poblaciones pueden llevar a muchos cañistas al reo que según
parece no está tan amenazado.
Lamentablemente, mucho me temo que conseguir ejemplares de trofeo es
cada vez más difícil y que recuperar el esplendor de tiempos aún no tan
lejanos es poco menos que imposible.
Mi última consideración debo hacerla a favor de la concienciación
general sobre este pez. Los pescadores debemos poner más de nuestra
parte y la Administración debería tener una sensibilidad más próxima a
nuestras demandas.
En todo caso, si el reo tiene problemas, considero que no es por culpa
de los pescadores que en definitiva somos los que sufrimos las
restricciones y la normativa.
Espero y deseo, por bien de todos, que los problemas se solucionen y que
la Pesca del Reo ocupe el lugar preferente que en verdad se merece.
Muchas gracias. |