“EL REO EN GALICIA. NUESTRO ULTIMO RECURSO”
Por Miguel Piñeiro
El Corte Inglés – A Coruña
15 marzo 2005

Buenas tardes.

La significación de la pesca continental en Galicia está muy alejada del conocimiento medio de los gallegos y de la percepción colectiva general. Somos casi cien mil pescadores y entre tres millones de gallegos no pasamos de ser un simple porcentaje sin derecho al pataleo. Pero al estar a la orilla de un río estamos contribuyendo al cuidado de nuestro patrimonio natural, estamos adquiriendo bienestar y ayudamos a la conservación del medio ambiente. Hacemos País en definitiva.
Lamentablemente, el pescador o la pesca, en algunas ocasiones, se convierten en diana de los dardos envenenados de francotiradores al acecho. La licencia de pesca, más que un carnet de identidad, corre el riesgo de convertirse en una ficha policial. Como dice el genial y admirado Doctor Moralejo, se sabe de quien pesca con caña y sin licencia, pero no se sabe de nadie que pesque con licencia y sin caña. Y puestos a citar no debemos olvidar la máxima irrefutable de mi amigo y maestro Rafael del Pozo “un río con salmónidos es sinónimo de calidad de vida”.
Pescar es una “arelanza saudosa” como diría O Patriarca das Letras Galegas, Otero Pedrayo. Hegemoniza tres fascinantes virtudes: sabiduría, justicia y templanza.
Hechas estas observaciones a modo introductorio, repararemos en varios considerandos que mas que hipótesis son condicionantes de la pesca.
Mientras que truchas y salmones son pescados desde tempos inmemoriales, de la pesca del reo incluso podemos decir que es contemporánea. Pero no por coetánea es más conocida.
Galicia es tierra de tradiciones y misterios, y el mundo de la pesca tenía que atesorar sus meigas y brujas. Si el Salmón es el Rey Arturo y la Trucha es Doña Ginebra, el Reo es el Mago Merlín. Y tratándose del cunqueirano País de los Mil Ríos, es tal la especificación técnica de la pesca del reo y tiene tales supersticiosos añadidos, que ya tengo dicho muchas veces que a este bravo pez plateado solo le falta subir los ríos montado en una escoba.
La pesca del reo es, pues, merecedora de una atención prioritaria. El Salmo trutta trutta, el príncipe, el proyectil plateado como le llama mi amigo Juan Delibes, supo ganar las mañas de hábiles artesanos y de pescadores responsables para hacer de su captura toda una liturgia. El reo concita pasiones. Es un pez misterioso, desconfiado, caprichoso y todo un “bala perdido” según los biólogos; un “golfo”, vamos. El misterio y la confusión nos abordan permanentemente cando se habla del reo ya que ni el origen de su nombre se sabe con certeza.
Si el entorno forzó a una idiosincrasia pesquil colateral, dentro de la evolución de la misma, la pesca del reo es única y el Risco es un artefacto sin par, sin comparación, indígena e aún poco estudiado. Aspectos hidrodinámicos, la flotabilidad, la textura y esponjosidad del cuerpo, el empapado de pelos y adornos, y hasta la simple apariencia externa son cuestiones menores o superfluas incluso para algunos de los más recalcitrantes usuarios de este atávico señuelo.
Las sensaciones que produce la pesca del reo son únicas. Sus picadas son poderosas, con luchas tremendas, en la mayoría de los casos peleas nada nobles ya que el reo es “cabroncete” y busca siempre liberarse del señuelo en piedras, corrientes, fondos o ramallos. Darle un mínimo de chance es arriesgarse a perderlo. Las cabriolas que suele dar fuera del agua son espectaculares, se retuerce con ímpetu, fortaleza, energía y hasta rabia. Toda una tentación para el pescador, así entenderemos a mi amigo y apasionado pescador de reos, Guy Roques, cuando habla de la “reomanía” habiendo acuñado el término con graduación de seña de identidad.
En septiembre, cuando la temporada de trucha ha finalizado, los cotos de reo son codiciados hasta el punto de no encontrar permisos disponibles, ya expedidos en su totalidad, en algunos casos desde meses antes.
En los meses de verano muchos aficionados cambian cañas, sedales y aparejos para volcarse en la captura del reo, olvidando por completo a la amiga pintona. Si no se vive de cerca el ritual de su pesca o no se conoce, difícilmente se entenderá que estamos ante toda una simbología propia dentro de la actividad de la pesca fluvial.
Sólo los “reoadictos” y sus allegados saben el grado de posesión de esta modalidad de pesca.

TRUCHAS y REOS. BIOLOGÍA y GENÉTICA
Entramos ahora en los obligados aspectos técnicos y científicos en cuanto a biología y genética de la especie.
El área de distribución natural del reo se centra del paralelo 42 hacia el norte, por ser donde se dan las características naturales idóneas para el desarrollo de la especie.
En el viejo continente, las poblaciones de reo están presentes en casi todos los ríos que desembocan en el atlántico europeo teniendo como frontera más meridional los ríos del norte portugués.
El Grupo de Investigación del Laboratorio de Genética de la Facultad de Veterinaria de Lugo, de la Universidad de Santiago de Compostela, bajo la dirección de Paulino Martínez y Laura Sánchez, estudia el reo y la trucha desde 1988.
Estos investigadores afirman que “reo y trucha son formas ecológicas o morfotipos dentro de una misma especie. Hablar de una única especie de trucha tiene sus riesgos, es un tema muy debatido y discutido en la literatura científica. La trucha gallega y la de Afganistán, por poner ejemplos prácticos, llevan cientos de miles de años separadas, lo que se refleja en unas características genéticas propias, fruto del prolongado aislamiento reproductor.
Los estudios que hay en Galicia se han realizado con marcadores enzimáticos y estudios cromosómicos. Analizando comparativamente truchas y reos dentro de un mismo río y entre distintos ríos, se ha comprobado que las diferencias genéticas son mínimas. Se han encontrado diferencias genéticas mayores entre reos de distintos ríos que entre trucha y reo de un mismo río. Es decir, los reos del Sor y del Ulla tienen más diferencias entre si que los reos y las truchas del Ulla o del Sor”.
Aseguran los Doctores Fernando Cobo y Marcos A. González que: “En la Península Ibérica conviven únicamente dos especies autóctonas pertenecientes a la familia
Salmonidae, el salmón y la trucha. Esta última se caracteriza por presentar una notable plasticidad genética que ha originado, a lo largo de los años, una incesante controversia sobre la verdadera identidad taxonómica de sus poblaciones. Trucha y reo son dos formas de una misma subespecie, cuya denominación científica correcta sería Salmo trutta trutta y Salmo trutta trutta morpha fario.
El reo nace en agua dulce, generalmente a los dos años esguina y baja al mar. El esguinado es el cambio fisiológico que opera para soportar el cambio osmótico que representa el paso del medio fluvial al medio marino, proceso también llamado esmoltificación.
La esmoltificación es un proceso fisiológico por el que una trucha adapta su organismo al cambio de vida del medio de agua dulce a agua salada. Se manifiesta externamente en el cambio de librea y de comportamiento, de hecho, se juntan en grandes bandos para favorecer su fitness.
Hay un componente genético subyacente al comportamiento migrador; además de formar parte de las mismas poblaciones, ese carácter -la tendencia a migrar o no al mar- tiene la misma base genética que el peso, la coloración, etc. Dependiendo de los genes que lleve cada individuo va a tender a migrar o no.
Con uno o dos años de mar -los reos gallegos no sobrepasan los tres años de mar antes de su primera reproducción- retorna al río para reproducirse por primera vez, permanece durante el verano en las posturas elegidas y con el otoño inicia los movimientos hacia las zonas de freza.
La reentrada varía en función de cada río, aunque suele producirse a partir de abril, y lo normal es que se prolongue incluso hasta finales de año. Los reos más madrugadores en volver al río normalmente son los de un solo año de mar. Los grandes ejemplares acostumbran a entrar en verano y los más tardíos lo hacen a principios de otoño.
La primera reproducción, pues, tiene lugar entre los tres primeros inviernos tras el esguinado.
La freza tiene lugar de diciembre a febrero.
Las hembras ponen una media de 2.000 huevos por kilo de peso. Cada huevo mide unos 5mm de diámetro. El resultado medio de la puesta arroja un porcentaje de sexos de 1 macho por cada 3 hembras.
Los juveniles bajan al mar después de uno, dos o tres años en el río.
Los zancados, posteriormente a la freza, bajan al mar entre diciembre y mayo.

Pasan por varias fases en su ciclo vital:
- Esguín: juvenil que baja al mar por primera vez.
- Postesguín o Finnock: ejemplar que vuelve al río el mismo año del esguinado.
- Adulto de retorno: ejemplar de un invierno de mar que entra por primera vez al río para reproducirse.
- Reproductor múltiple: reo que entra para reproducirse por segunda vez o más.
- Zancado: ejemplar que se ha reproducido y que vuelve a bajar al mar para alimentarse.

Los cambios y diferencias fenotípicas entre reo y trucha dependen de un mecanismo fisiológico que se dispara antes de migrar al mar para adaptarse a la salinidad y a las condiciones ambientales en el medio marino. La librea plateada es fruto de un cambio hormonal que implica a la prolactina, modificaciones en las branquias para expulsar el exceso de sales en su adaptación y regulación al medio marino, y el color de su carne rojiza es debido a la alimentación, que incluye pigmentos de crustáceos.
Camino del mar, antes de alcanzar las aguas saladas, cambian su librea, se vuelven plateados, desaparecen las pintas rojas y así consiguen un atuendo más apropiado para camuflarse y evitar a sus enemigos marinos.
En el medio marino, el reo gallego no se aleja de la costa. Pueden trasladarse a muchos kilómetros de distancia, pero nunca mar adentro. Suelen volver cada uno al río donde ha nacido, aunque no necesariamente.
En el retorno al río, este tono plateado pierde presencia cuanto más tiempo de permanencia tenga en el medio fluvial, hasta el punto de que un reo con meses en agua dulce pasará inevitablemente por lo que es: una trucha.
El Doctor Martínez especula con la posibilidad de que los machos tiendan a quedarse en el río, que es un medio más pobre en nutrientes, porque no necesitan acopiar tanta energía para producir su esperma; las hembras tienden a migrar al mar porque para producir los gametos femeninos (los óvulos) hace falta mucha más fortaleza física. Aun así, hay machos que bajan al mar y hembras que se quedan en el río. Los machos que hayan migrado al medio marino tendrán más esperma y serán más grandes.
En el medio marino hay muchos más riesgos. Tiene más nutrientes, pero también hay muchos más predadores. Esto puede generar o condicionar el comportamiento más desconfiado y precavido que caracteriza al reo.
Los reos entran en los ríos y se estacionan en lugares cómodos que les proporcionen comida y protección. Sin duda hay movimientos, pero debemos achacarlos a las entradas de reos nuevos y a su búsqueda de lugares de tránsito hasta la remontada final a los frezaderos.
Con el cambio sustancial del mar al río -en el remonte a los frezaderos-, y fruto de su pasmosa desconfianza, los grandes ejemplares buscarán su aclimatación -tanto en alimentación como en el entorno- en grandes pozos, lugares profundos, orillas horadadas, piedras, rocas, algas, troncos o grandes raíces y ramallos. Toda precaución parece poca. Los ejemplares pequeños habitualmente frecuentan las corrientes y son, para entendernos, más pardillos.
Los reos son marcadamente territoriales y jerárquicos. Determinados individuos ostentan una supremacía que les permite, por ejemplo, ocupar las mejores posturas de caza, que defienden con sutiles señales intraespecíficas fácilmente comprensibles por los demás individuos de la población sin que sean frecuentes los enfrentamientos cruentos.
A diferencia del salmón, el reo, cuando entra al río, continúa alimentándose normalmente. Su comportamiento alimentario diurno transcurre con evidentes momentos de total inactividad, ya que, a medida que avanza el verano, se hace más de hábitos nocturnos.
Al igual que sucede en la mayoría de las especies, el comportamiento se ve afectado por el control endocrino que supone el aumento de los niveles de esteroides sexuales en el plasma. Una vez que se desencadena el comportamiento reproductor, los individuos modifican su respuesta a los estímulos, por lo que su captura con métodos convencionales y ortodoxos en la pesca deportiva se convierte en una tarea casi imposible.

ORIGEN y EVOLUCIÓN del RISCO

Ya con el reo en el río intentamos su captura.
Cuando hablemos de señuelos para el reo, tengamos en cuenta que el risco es un común denominador, el engaño universal. El risco es un señuelo -tan misterioso como el propio pez y de muy diversas formas, tamaños, pesos y modelos- que imita a un animal en la superficie del agua. Debemos reparar en la alta efectividad del risco en ríos donde en sus proximidades haya campos de maíz y en ellos, a su vez, ratones.
Con el risco se pesca de noche en pozos y aguas lentas, nunca en las corrientes.
Es un arte o modalidad de pesca autóctona y exclusiva de Galicia.
El origen del risco gallego no tiene certificado de autenticidad histórica pero la investigación que hemos realizado durante varios años nos llevó a dos fuentes. Una la leyenda del trabajador del ferrocarril, sin duda inventada por algún trabajador ocioso del sector de los raíles y la segunda la más contrastada la que tiene todas las garantías, la de Sito de Cambre.
Está fundamentado, por transmisión oral, que el risco se popularizó en el Coto de Chelo, en el río Mandeo, en los años cincuenta. Eran tiempos en los que el reo ya era muy apreciado, mientras que en otros cursos gallegos se confundían con salmones e incluso en algunos ni se sabía de su existencia.
José Fernández, Sito, empezó sus primeros experimentos con el risco hace unos setenta años. El primer risco, con forma de oruga y anzuelo simple, lo había hecho con un nervio o tendón de vaca -tallado a modo de brinca- y no fue de su total agrado.
Posteriormente probó con un rollito de carne envuelto en hilos y plumas, tocino de cerdo, hueso de ternera, corteza de árbol, cuerno de toro y algodón, pasando por último al caucho o goma de las molduras de escayola que le satisfizo plenamente por la flotabilidad y la ductilidad.
Hacia finales de los cincuenta, estando Sito pescando en el Mandeo, tres muchachos engancharon su señuelo con la finalidad de descubrir con qué artefacto aquel pescador sacaba tantos peces del agua. Días después, Augusto Lomba pescador afincado en Betanzos, sabedor de la anécdota, se puso en contacto con José Mayo, pescador betanceiro, peluquero, mañoso y habilidoso en el arreglo de bicicletas y fabricante artesanal de cañas de pesca, que fue a la postre el primer artesano en serie del risco, entendiendo por tal que vertebró la primera “fábrica” artesanal de Galicia. Lomba le pidió que intentase un artilugio semejante al que le habían descrito los tres jóvenes.
La petición de Lomba fue atendida, en parte, por Mayo. Lomba le habló de modelar el cuerpo con tocino cocido, pero Mayo utilizó un simple tojino, manteniendo la proporción en la cabeza y afilándolo progresivamente en el resto del cuerpo. Así de sencillo, el primer risco del “Peluquero de Betanzos” se hizo con un simple tojino.
Los riscos de Mayo empezaron a ser muy populares en el Mandeo, por lo que otros pescadores también le hicieron diversos pedidos.
Pasado un tiempo, pescadores de ríos cercanos, oyendo los rumores, también se acercaron a Betanzos a comprar algunos riscos de José, y así empezó la expansión del risco a otros ríos hasta popularizarse en toda Galicia.
Hasta que la silicona hizo acto de presencia, se utilizaron múltiples y variados materiales para hacer riscos: la goma de la junta de las puertas de los camiones, el caucho, la goma de cafetera, los zuros de espigas de maíz y el palo de sámago, entre otros conocidos. Más tarde estos materiales fueron relegados por una goma que entonces utilizaba un estamento militar y ésta, a su vez, ya cedió el protagonismo a la silicona. En la actualidad la silicona, la espuma, el látex y el foam son los materiales más socorridos.
Del Mandeo salieron dos líneas generales de expansión del risco, una hacia el norte de Galicia (ríos Masma, Xubia, Landro, Sor, y Eume) y otra hacia el oeste (ríos Anllóns y Grande) de donde, a su vez, se exportó a los ríos del sur.
En el Sor, el risco se populariza en los años sesenta. Los primeros riscos del Sor se hicieron con una pasta -semejante al sebo- que había que guardarla en el frigorífico para que espesara y mantuviese cierta dureza en el agua. La colocación de la pluma era como en la actualidad: mechones en el cuello –cerca de la anilla superior- y otros pelos en la zona inferior cerca de la anilla del triple.
En el aspecto externo, pocas o muy pocas variaciones han tenido los riscos en este curso; lo que sí ha cambiado es el material. Aquella pasta dio paso a la goma, plásticos rígidos, madera, corcho e incluso cinta aislante enrollada. La silicona acabó aunando criterios.
En el Umia y en el Lérez importaron la técnica de Ponte do Porto (el coto del río Grande) ya a finales de los setenta. Los primeros riscos se hacían con goma de crepé utilizada para las suelas y tapas del calzado. Se cortaba de forma circular y, una vez tallada, quedaba con forma de bala. Las plumas de paloma torcaz, lo que más, y pelos de brocha de afeitar eran los adornos mas a mano.

PARTICULARIDADES y RAREZAS
Riscos, ratones y peces artificiales

Los riscos mejor experimentados los consigue Dionisio Beltrán, pescador del Sor, que durante años los confeccionó con la técnica llamada “a cera perdida” aprendida de joyeros y protésicos: se hacía el cuerpo en cera; se introducía en un molde de escayola dejando abiertos dos pequeños orificios; cuando la escayola estaba seca se introducía en agua hirviendo; por efecto del calor la cera se derretía saliendo del interior y dejando un hueco; posteriormente se rellenaba esa cavidad con silicona; una vez seca se rompía el molde y se extraía el cuerpo del risco. Dionisio desarrolló un molde doble que permite confeccionar los cuerpos sin que haya que romperlo al final del proceso.
Otra particularidad en los señuelos para el reo la aporta Jaime Taboada.
Este artesano coruñés se dedica a la fabricación de señuelos por encargo, comercializando unas 125 piezas por año, numeradas particularmente y con certificado de 50 características exclusivas de cada una de ellas.
Taboada desarrolló un risco propio. El señuelo debía atender a una serie de demandas: flotabilidad, dos triples para aumentar el porcentaje de clavados, que tuviese vida propia para aumentar la provocación y que la oscilación provocase que las ondas fuesen más similares a las de un ratón auténtico.
El risco RT1 está basado en el análisis de la natación de un ratón de laboratorio que dio 1.500 manotadas por minuto en el agua. Lleva paleta como un popper y mantiene la oscilación de las 1.500 vibraciones por minuto. Tiene microprismas. Puede ser de varios tamaños. Su gran aportación es la velocidad de natación. La paleta genera una zona de depresión en la zona posterior e introduce aguas por cavitación como las hélices de un barco. Si un risco tradicional produce ondas difusas, las de este prototipo nacen todas de la paleta por lo que el ataque del reo es unidireccional.
A raíz de este experimento empezó a trabajar en el RT2. Este modelo de nueva generación tiene una doble acción programable: puede riscar flotando o sumergido, en base a dos puntos de tracción diferentes.
Taboada también ideó un pez artificial específico para la pesca nocturna del reo, el PROREO2UV (Prototipo Reo 2º Generación Ultravioleta). Es un pez artificial con microprismas insertados en los laterales que descomponen la luz en longitudes de ondas que van desde el infrarrojo al ultravioleta, tiene escamas de alta densidad y lleva un filtro violeta tenue, idéntico a los reos recién pescados. Con estas características, junto con una acción muy fuerte y una velocidad de funcionamiento muy baja, este señuelo es absolutamente visible de noche.
Otro señuelo peculiar es el ratón. A decir verdad, el ratón y el risco son lo mismo; lo son en concepto, pero no así en modelo o formato. El ratón como señuelo es una derivación del risco. El risco fue perfeccionándose o evolucionando hasta llegar al ratón. No se sabe con certeza quién dio el paso o dónde se dio, pero en el río Grande se le conoce desde inicios de los ochenta, mientras que al Umia y al Tambre llegó mas tarde.
Los tamaños varían ostensiblemente, los hay grandes y pequeños; los cuerpos también pueden ser más redondeados o más estilizados; y los materiales más socorridos son goma, espuma y látex.
Hay artesanos tan perfeccionistas que llegan a simular las patas, los ojos, las orejas, los bigotes, etc, hasta el más mínimo detalle, obviando que la precisión milimétrica en la reproducción o simulacro del ratón pueden ser elementos secundarios si no “risca” convenientemente.
Y después de las particularidades, Vamos con las rarezas. Llegamos al punto donde la pesca entronca con el surrealismo; el risco “diseño fantasía” de Fuciños.
Mi peculiar amigo Luís, persigue reos y salmones por medio mundo, pero, hace años al conocer el Xubia, concibió el risco más espectacular, abstracto y llamativo de cuantos se conocen; “fáshion-fáshion”, en el argot actual.
Una derivación del "diseño fantasía" es el “fantasía fiesta”. Su estructura esta hecha con un corcho relleno de pequeños plomos y recubierto de microfibras porosas de Alaska. Se completa con tres triples, dos pequeños laterales y uno grande trasero.
Este artesano confecciona los riscos más convencionales con una simple boya ovoide rellena de agua y recubierta de pluma de perdiz, gallina de Guinea, pato y colgadera de gallo.
Y como epílogo de rarezas, el “autoratón” y, con perdón, el “fodón” de Máiz.
Mi amigo Ricardo por culpa de una tertulia de pesca en el Tambre hizo un “Citroën dos caballos” en miniatura, le habilitó una guía y un triple, y, por increíble que parezca, pescó.
Posteriormente desarrolló el “fodón”, mestizaje entre risco y ratón con una altísima flotabilidad y una vibración trasera que aporta contrastados resultados.

TÉCNICAS de PESCA y OTROS CEBOS
Además del risco y sus evoluciones, hay otros cebos.
El Cebo Natural es la técnica galaica por excelencia. Sin embargo, teniendo en cuenta los hábitos nocturnos del reo, la miñoca no goza de la popularidad preferente de los pescadores, aunque en el Sor demuestre contrastada eficacia.
Las Cucharillas suelen ser efectivas sólo en las primeras horas del día, pero hay ríos en los que no mueven ni al reo más osado.
En lo tocante a las Moscas es donde las preferencias y los gustos particulares se ponen de manifiesto. En Asturias confeccionan unas moscas muy pequeñas a las que el reo entra con ganas. En el Bajo Ulla, en corrientes y a pleno sol, son muy efectivas las moscas montadas en Mustad 540 del 16, con pelo pardo. Los tonos son verde oliva y rosa (ambas con brinca amarilla) y naranja y amarilla, ambas con brinca negra.
Para el amanecer y sereno, la mosca que mejor resultado puede dar es la montada en un Mustad 540 del 9; los tonos y pelo son prácticamente los mismos que los relatados anteriormente.
Para la noche no hay discusión, el señuelo más universal en Galicia es la pluma con dos moscas. Van montadas en anzuelo para Estrimer en sedón amarillo y naranja, ambas con brinca negra. Los anzuelos Kamasan B-820 están cobrando una gran popularidad.
Para esos días especiales de fuerte calor, bochorno y tormenta cuando salen las hormigas voladoras, ésta imitación es demoledora.
El tradicional tricóptero bien utilizado no nos va a defraudar.
Los Peces Artificiales con abundante caudal y agua algo turbia pueden provocar un buen ataque.
Un apunte final en este capítulo de cebos y señuelos. El mundo de la “cola de rata” es un sector que avanzó colateralmente al mundo del risco aunque es mucho más reciente y exigente.
La habilidad de mañosos artesanos experimentó en profundidad para poder sacar todo el partido posible a sus experiencias de pesca.
De ahí que se ideasen señuelos para la cola de rata que posibilitasen el rayado. Así nacieron las moscas-risco, híbridos que no son ni moscas ni riscos propiamente.

BALANCE de la TEMPORADA de REO 2004

REOS GUIADOS EN GALICIA 1995-2004

Ríos/Años

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

EO

9

9

9

10

9

12

10

4

9

5

MASMA

26

19

30

79

42

56

23

31

46

38

OURO

4

3

 

2

2

4

 

 

 

 

LANDRO

28

88

101

52

41

61

103

113

112

94

Lugo

67

119

140

143

94

133

136

148

167

137

SOR

437

546

527

91

90

213

643

607

628

303

XUBIA

10

12

11

29

21

140

158

115

128

53

EUME

1.405

530

548

392

486

494

646

537

616

862

BELELLE

1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAMBRE

 

 

 

 

1

 

 

 

 

4

MANDEO

278

351

399

165

218

344

391

479

255

97

ANLLÓNS

20

12

 

6

13

17

23

10

26

32

GRANDE

203

127

52

64

124

186

158

189

262

159

TAMBRE

501

432

379

223

437

342

450

356

274

434

SOÑORA

5

1

 

 

 

 

 

 

 

 

OTROS

 

 

 

 

 

 

 

1

 

1

A Coruña

2.860

2.011

1.916

970

1.390

1.736

2.469

2.294

2.189

1916

ULLA

75

71

57

19

124

237

232

351

213

296

UMIA

3

24

33

15

22

21

65

46

18

71

LÉREZ

1

3

 

2

5

14

8

6

16

5

GAFOS

 

4

5

4

1

 

 

 

 

 

VERDUGO

 

16

53

2

12

3

3

1

4

3

MIÑOR

 

11

35

1

13

5

5

5

5

6

TEA

 

 

1

 

 

 

 

 

1

 

Pontevedra

79

129

184

43

177

280

313

409

257

381

TOTAL GALICIA

3.006

2.259

2.240

1.156

1.661

2.149

2.918

2.851

2.613

2.463

Permítanme, a continuación, que extraiga conclusiones en voz alta de la tabla de capturas de la temporada pasada de reo.
Se capturaron 2.463 ejemplares (frente a los 2.613 del año pasado, es decir 250 ejemplares menos). El río Eume, con 862 piezas, recupera el liderato que había perdido a favor del Sor en los últimos dos años.
En la provincia de Lugo se pescaron 137 ejemplares.
En Pontevedra fueron 381 las piezas capturadas, de las cuales 296 pertenecen al Ulla.
En la provincia de A Coruña se capturaron 1.945 ejemplares: 862 en el Eume, 434 en el Tambre, 303 en el Sor, 159 en el río Grande, 97 en el Mandeo, 53 en el Xubia, 32 en el Anllóns y 4 en el Lambre.
Según la opinión de los técnicos, estas cifras apuntan a la regularidad. Haría falta un muestreo más amplio, de más años, para poder evaluar debidamente estas cifras.
La temporada, a nivel general, se puede catalogar de atípica o irregular. Se comprueba una bajada considerable de capturas, 250 ejemplares menos que el año anterior.
Las quejas mas frecuentes del colectivo de pescadores es que se debe intensificar la vigilancia en las desembocaduras de los ríos donde las redes de los furtivos y otro tipo de artes no excluyen a los reos; el incumplimiento de los caudales ecológicos por muchas eléctricas y el impacto negativo en las poblaciones de salmónidos por parte de especies altamente predadoras como es el caso de las nutrias.
La hiperpoblación y colonización del cormorán y visón americano también son causas a tener muy en cuenta en el descenso de capturas.

A CORUÑA PROVINCIA, RIO a RIO, COTO a COTO
Con este panorama, no debemos impresionarnos si comparamos las cifras río a río y coto a coto. Debemos caminar todos juntos a la búsqueda de soluciones y no de confrontaciones.
El Eume baraja unas cifras bastante estables y uniformes. Incluso de la temporada 2003 a la de 2003 ha incrementado sus capturas de 616 a 862; es decir 246 ejemplares más.
El Tambre, segundo en capturas el año pasado, a pesar de esas cifras, tiene severos problemas en los que podemos entrar, si así lo desean, en el debate posterior. Se capturaron 434 ejemplares, 160 mas que en 2003 pero tenía una tendencia a la baja preocupante. Veremos este año si se confirma la subida o volvemos a cifras en declive como en los últimos años.
Lo verdaderamente asombroso es la caída del Sor por la más que preocupante caída de capturas.
El Sor ha aportado 303 ejemplares. Las cifras más patéticas de este emblemático curso exceptuando el trienio de las granjas de salmón. La caída es vertiginosa, ha perdido la mitad de las capturas con respecto a la temporada de 2003.
El Grande de Ponte do Porto firmó 113 ejemplares menos que la temporada anterior.
El Mandeo pasó de 252 capturas a 96
Y el Xubia. Alguien debería mirar qué pasa con este curso. Los que conocemos el Xubia sabemos que tiene o tenía una espectacular densidad de reos y además atesoraba muchos ejemplares de trofeo. En la temporada de 2004 se guiaron 53 ejemplares frente a los 128 de la campaña anterior; bajada de más de la mitad. Es el peor registro de este río en los últimos cinco años.
Es cierto que la sequía condiciona la entrada de ejemplares pero casi suena a excusa cuando las cifras bajan.
El Tambre en agosto y septiembre tuvo la mitad de agua causado por el cierre parcial de la Presa Barrié de la Maza mientras procedían al arreglo –modélico y ejemplar, por cierto- del Pozo del Marcazo y sin embargo aumentaron las capturas con mucha menos agua. Y como todo hay que decirlo, aún así las capturas están lejos de cifras conseguidas en algunas de las últimas campañas.
Debemos concluir, por tanto que las circunstancias climatológicas adversas se deben esgrimir con un mínimo de pudor y de rigor científico.
Los demás ríos de la provincia apenas inciden en el total de capturas.

EL PROBLEMÁTICO HORARIO LEGAL DEL RISCO
Quisiera ahora invitarles a que reparen en la fortaleza de la pesca del reo y en el verdadero problema que tenemos para pescar.
Primero por los traslados que se realizan diariamente, algunos a muchos kilómetros; segundo la escasez de cotos, tanto de permisos como de tramos acotados y, tercero, el horario inadecuado habilitado por la normativa.
El reo no es un pez más de nuestras cuencas y, sin quitar ni un ápice de merecimiento a truchas y salmones, su pesca se está convirtiendo en epicentro de una actividad lúdica y deportiva que atraviesa por momentos preocupantes.
En la actualidad pocos pescamos con risco, ya que el inadecuado horario legal apenas faculta un cuarto de hora para utilizarlo. Este horario debe ser formateado con profesionalidad y rigor y no solo con criterios administrativos. Es necesario modificar la Ley de Pesca. Se debe ampliar un tiempo más por la noche para pescar exclusivamente con risco. Si en los ríos hay pescadores evitaremos que entren los desalmados. Este tema se debate en un momento en el que está en entredicho cómo nortear la pesca continental.
Como ya ha hemos comentado, con luz solar el risco no funciona, ni siquiera al sereno. Para pescar reos con risco debe ser noche cerrada absoluta. En los últimos años, en agosto y en septiembre, se pescaba hasta las once de la noche. La normativa oficial de la temporada 2003 redujo el horario legal de pesca a las diez de la noche y el año pasado se aplicó el “una hora antes de la salida del sol hasta una hora después de la puesta”, medidas más que discutibles ya que no se le ven otras intenciones que no sean las de pescar menos.
En los últimos días de septiembre aún podemos efectuar unos lances con risco pero en la primera quincena apenas tenemos unos escasos minutos para pescar con la técnica más nuestra.
Éste es el gran problema y la gran discusión. La opinión de la casi totalidad de los pescadores gallegos es que se debería ampliar el horario para la pesca específica con risco ejerciendo las vigilancias oportunas.
La cultura de la pesca del reo, por particular, debería tener otra normativa, un tratamiento especial, por lo que la ampliación del horario nocturno de pesca del reo es una demanda colectiva generalizada.
Anochece nueve minutos antes en Ribadeo que en Cabo Vilán y amanece otros tantos minutos antes. En el coto de Ponte do Porto en el río Grande la pesca con risco se ciñe un simple e insuficiente cuarto de hora.
Además de la longitud, la diferencia de latitud entre A Guarda y Ribadeo pronuncia todavía más estos datos.
En 2003 el club Tambre promovió una recogida de firmas para cambiar el horario legal por ley y adecuarlo a otros países europeos donde la pesca del reo tiene otro tratamiento.
Yo tengo mi propia opinión sobre quién y cómo se gestó la reducción del horario hábil de pesca. Me temo que son los mismos que consiguen que se construyan escalas donde no se necesitan para que los salmónidos no paren, me temo que son aquellos que volaron la presa de Sinde y el muro del Tambre (muro que había sido construido por el Servicio Nacional de Caza y Pesca con una finalidad más que justificada), me temo que son aquellos, aquellos mismos que no se atreven a aseverar que el verdadero problema de los salmónidos es la Presa de Portodemouros, la Presa Barrié de la Maza, la Presa de Frieira, la Presa del Umia, la Presa del Eume, etc.
Lamentablemente, me temo, que el horario de pesca está en manos de los herederos de un “iluminado” que hace casi cien años derribó unos metros de la Pesqueira de Pedreira, patrimonio milenario del Tambre, para, con la aviesa excusa del remonte de los peces, hacer daño a su propietario.
Como vemos el conservacionismo o el ecologismo también llega a tener dos caras.

PROPUESTAS

Llegados a este punto, no sólo debemos plantear problemas sino aportar soluciones.
1.- Tomar medidas serias y contundentes sobre sueltas incontroladas, control de caudales ecológicos y ausencia de escalas en las centrales y minicentrales, verdadero expolio de los ríos gallegos. Ver informe del Consello de Contas sobre el particular y el fallo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia: sobre la señalización acústica y luminosa en las zonas afectadas por las sueltas de las presas.
2.- Crear unidades de vigilancia en las entradas de las rías. La Consellería de Pesca no las vigila debidamente bien por falta de efectivos o por centrarse más en la costa y en el marisco.
3.- Solución al negativo impacto ambiental en las poblaciones de salmónidos por parte de especies altamente predadoras como son nutrias, cormoranes y visones americanos. Colonización e hiperpoblación ya en zonas altas de los ríos.
4.- Mejora de la vegetación de ribera y de los frezaderos naturales.
5.- Rentabilizar instalaciones como las del Sor y el Tambre que están paradas.
6.- Intensificación de la vigilancia en tramos de ríos donde el furtivismo profesionalizado es de conocimiento público.
7.- Que se estudie la aplicación de medida mínima legal en función de cada curso y aplicación experimental de un horario específico para la pesca con risco.
8.- Vuelta a la figura del “Guardarríos”, fundamental para la eficacia en la vigilancia y para la puntual información, fomento del turismo, orientación al pescador, etc.
9.- Concienciación del pescador a través de charlas instructivas, operativas y prácticas.
10.-. Dotación presupuestaria acorde a la necesidad. Sin duda da más votos una carretera que un río lleno de peces.

CONCLUSIONES
No se si será nuestro último recurso, pero considero que la pesca del reo es una forma de expresión deportiva y social que la diferencia en muchos enteros de las demás.
Supongo que el tiempo y el estudio de las capturas nos revelarán interesantes datos sobre las poblaciones de reos en Galicia y en consecuencia sobre el futuro de esta actividad. A día de hoy no se puede decir que seamos muchos los pescadores de reo en Galicia. Sin duda el salmón y sobre todo la trucha tienen muchos más seguidores pero la merma de las poblaciones pueden llevar a muchos cañistas al reo que según parece no está tan amenazado.
Lamentablemente, mucho me temo que conseguir ejemplares de trofeo es cada vez más difícil y que recuperar el esplendor de tiempos aún no tan lejanos es poco menos que imposible.
Mi última consideración debo hacerla a favor de la concienciación general sobre este pez. Los pescadores debemos poner más de nuestra parte y la Administración debería tener una sensibilidad más próxima a nuestras demandas.
En todo caso, si el reo tiene problemas, considero que no es por culpa de los pescadores que en definitiva somos los que sufrimos las restricciones y la normativa.
Espero y deseo, por bien de todos, que los problemas se solucionen y que la Pesca del Reo ocupe el lugar preferente que en verdad se merece.
Muchas gracias.