¡Aleluya, un salmón en Couso!
Fotos: Sangiao (El Correo Gallego) y Salva Ortega (asorillasdoulla.com)

El día 7 de mayo de 2014 quedará perpetuado en la memoria histórica del Ulla como la fecha del desagravio y en la memoria histérica de los que creen que Couso sigue siendo un coto salmonero como el día donde se restauró la honra de los agraviados.
Jose Bragaña Viglerio, ribereño de 65 años, echó a tierra un salmón hembra de 5,1 kg. Lo clavó a cucharilla en A Croeira a las seis de la tarde. Y mientras el afortunado pescador dijo que “fue cosa de suerte”, mi amigo Salva Ortega (mirar asorillasdoulla.com) dice “nada más lejos de la realidad; si el coto de Couso le debía a alguien un salmón era a este pescador que es de los que todavía pesca Couso, así como otros ribereños. Este pescador, acude al coto tres o cuatro veces al año y sólo lo pesca al salmón”.
Fuera de protocolos obligados, ahora debemos hacernos varias consideraciones.
El salmón no es tonto, y este ejemplar lo demuestra. Llegó antes de ayer a Sinde después de esquivar algún que otro grampín en O Lapido. Llegó cansado a A Praia y decidió quedar a tomar aire pero otro salmón le dijo que el domingo caían chuzos en forma de cucharillas y el recién llegado no perdió ni un instante y subió a A Cañota. Allí oyó a varios pescadores comentando que Rego volvía a mandar en Ximonde y que Caballero había restaurado el apellido de nefasto recuerdo para el capturadero y para la memoria de los salmones que fueron objeto de trapicheo. El salmón, que era de primera entrada, quedó tan sorprendido que le preguntó a otro salmón que como eran estos cotos del Ulla ya que los desconocía. Su congénere, con dos entradas de antigüedad, le dijo que arriba quedaba el balneario de Couso y por último la locura de Ximonde, estos dos cotos antes de llegar a los terrenos donde impera el hampa del jarraspillo. El salmón, inteligente él, tira para Couso y, después de rendir honores a la Pedra de Fernández, se instala en A Croeira inmolándose en la primera cucharilla que le pasa por los fuciños (esto dicho, sin desmerecer la pericia y habilidad de su captor).
¡Antes muerto que vendido! Dicen que se le oía gritar cuando aún estaba prendido del artefacto infernal en formato de cucharilla con triple.
El salmón, repito, de tonto tiene lo justo (ya se sabe que no hay burro calvo ni melón con pelo), prefirió morir dignamente en Couso batiéndose con un experto ribereño antes de tener que pasar por el aro del capturadero de donde puede salir con una pila en el estómago, con una sobredosis de Trankimazin, con un dedo en el culo o, en el peor de los casos, envuelto en bolsas de plástico camino de un restaurante… Y esto no es fábula ni batallita del abuelo, es historia refrendada por un expediente sancionador y otro posterior disciplinario. Y que ese apellido vuelva a campar por la instalación… chungo, por muy de confianza que sea del nuevo mandamás en Pontevedra, que como humano que es, también comete errores (léase la memoria “Ciclo vital del reo (Salmo trutta Linnaeus, 1758) en la cuenca del río Ulla”, año 2002, donde agradece los trabajos realizados por el mismo peón de la Xunta que pocos años después tan amablemente guiaba los salmones hasta el congelador de un restaurante.
Agora ya tienen justificación los defensores del pasillo. De la escala somos todos, coño, o casi todos, pero el puñetero pasillo que hace de llamada era innecesario. Ahora dirán que Couso no se pescaba y es mentira, se pescaba, no como Ximonde ni Sinde pero se pescaba.
Ahora, me pregunto, ¿Si por el motivo que fuese, que no lo hay, Couso ahora es de nuevo un coto como debe ser en capturas, se cambiará la intención de hacerlo sin muerte de cara a la temporada del año que viene?
Otra más, de picaresca. Los pescadores, pillos que son, ayer ya andaban reservando permisos para Couso, por si acaso; reserva -sin pagar todavía, ya que hay diez días para hacerlo- y si no hay más capturas pues no pagan y tan tranquilos.
Me comenta, y con muy buen criterio, mi amigo Juan María M. Miniño que el gravísimo problema es que los pescadores no tienen interlocutor ante la Xunta y que ya va siendo hora que hagamos como en Asturias donde las asociaciones de pescadores tienen un peso específico. Y qué razón tiene...
¡Un salmón en Couso! Uno en diez años… desengáñese el personal, fue un simple accidente.