APERTURA EN EL ULLA… Y OTRAS HIERBAS
Por Juan Delibes

Regresaba de un viaje a Sudáfrica, y, como siempre, mi correo electrónico echaba humo. Bastante material intrascendente, pero también mucho importante, y un inusual volumen de información que hablaba de “Ximonde” y era enviada por Miguel Piñeiro, Joaquín España… y otros buenos amigos. ¿Qué había sucedido? Ni más ni menos que Miguel, que es un organizador de eventos casi patológico, nos había echado -un año más- las solicitudes a un grupo de amigos y… esta vez sí, la fortuna se había aliado con nosotros y nos había correspondido el primer número para seleccionar cotos de salmón en Pontevedra. El mítico coto de Ximonde en nuestras manos, con serias posibilidades de sacar el primer salmón gallego. Meses preparando el viaje y un enorme bagaje de ilusiones. Sabíamos además, que en las últimas semanas habían entrado peces.

Hicimos el viaje madrugando el día anterior para estar en la inauguración de la Festa da Troita de A Pontenova.

Hermoso lugar, con vecinos cariñosos y hospitalarios donde los haya. El Eo discurría precioso, más atractivo y apetecible que nunca. También había salmones, nos dijeron, y así se demostró al día siguiente sacando dos entre los 13 pescadores que acudieron al concurso. Uno de ellos de más de 11 kilos. Inauguramos la Feria, leí el pregón de la misma y me impusieron la Troita de Ouro… todo ello en el ambiente más cordial y familiar que imaginarse pueda. Si hubiese podido me hubiera quedado y hubiese pescado también el Eo al día siguiente. Viaje largo hasta Padrón, donde nos acostamos sobre la una de la madrugada. Al día siguiente estaba preparado el equipo de Ximonde: Joaquín España, Eduardo Fernández, Manolo Gómez, de la Armería Mago de Chantada y Eloy Saavedra, presidente de la sociedad de Xuvia. Nos acompañaba un joven de Carballo que era el único que lo iba a intentar a cebo.
El río discurría perfecto aunque posiblemente un poco fuerte para pescar a mosca. Quizás por hacer algo diferente, lo intenté a mosca. He pescado muchos salmones atlánticos en mi vida, los suficientes para saber que con un equipo adecuado (que casi nadie utiliza en nuestro país) se puede intentar el salmón a mosca el primer día con muchas posibilidades. Se trata, sobre todo, de llevar una línea muy pesada al final y a ser posible una mosca también bastante lastrada. Dependiendo del tiro del río es posible que haya que añadir más o menos línea hundida. Yo puse casi metro y medio de la más pesada del mercado… y creo que no fue suficiente. Por otra parte, entre la lluvia que provoca que la línea se pegue a la caña y salga peor, la línea muy pesada, la mosca lastrada, y que no soy un experto lanzador de “spey cast” no me encontré a gusto lanzando en ningún momento.

Trabajábamos arduamente desde las 8 de la mañana y pasaron las 11 sin que nadie tuviese noticia alguna de salmón, lo que reconozco que me extrañó. Habiendo peces, y alguno se bañaba, no me pareció normal que, estando completamente vírgenes, ninguno se animase a atacar a las cucharillas, la mosca o el cebo. Sobre las 11,30 h nuestro compañero que pescaba a cebo clavó un ejemplar. Me di cuenta de que apenas lo forzaba ya que siempre le veía con la caña derecha, sin síntomas de lucha. Por ello, lo tuvo mucho tiempo y pasó un rato peligroso al enganchársele en un árbol, pero felizmente lo sacó. Después de comer, fue Joaquín España el que vivió un lance espectacular con un salmón que tomó su cucharilla casi en superficie encima del Penedo Redondo, seguramente el pozo más productivo de Ximonde. No lo pude presenciar pero sé que también paso apuros hasta que al final, en una labor arriesgada, Juan Zulueta lo ensalabrase.
Un balance muy positivo, dos salmones entre 6 pescadores el día de la apertura. Si por algo siento no haberlo pescado era porque tenía la firme intención de soltarlo, y me hubiese gustado observar las reacciones que se hubiesen producido a mi alrededor. Estoy convencido de que muchas más a favor de la liberación de lo que mucha gente pueda imaginar.
Lo cierto es que Joaquín tuvo el detallazo de donar su salmón para la cena de la cuadrilla y he de decir que, teniendo de Chef a Miguel Piñeiro, estaba absolutamente insuperable. Platos de gourmet.
Conclusión: Aunque no sea a la apertura… aunque no sea al Ulla… hay que volver cuanto antes al salmón gallego.

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