ESCÁNDALO EN XIMONDE (XVI)

¡AL GRANO, SEÑORES!
Juan J. Moralejo

 

Ahora que es público, cierto y puesto por escrito en papel oficial que del capturadero de Ximonde salió un salmón (o tal vez los dos del Oficio denuncia) ¡y no por sus propios medios!, habrá que comprobar si estaba bien informado el veterano secreto a voces de que en el capturadero había capturas y captores “polas silveiras”: el jodido incidente de días atrás, para el que me remito a las informaciones ya conocidas, obliga a que cuanto antes tengamos otras informaciones públicas y oficiales que nos aseguren que estamos ante una “desfeita” aislada y no ante una práctica reiterada en la que, al lado ¡o más bien por encima! de las responsabilidades directas y materiales, pudiera haber también responsabilidades en la gestión política y técnica de la pesca fluvial, responsabilidades de no saber y no impedir lo que estás obligado a saber y a impedir, etc.

Como Miguel Piñeiro y Alberto Torres son muy amigos míos y yo soy muy amigo de ellos y tengo una valoración muy positiva del talante con que opinan y se comportan en el mundo de la pesca fluvial, me temo que voy a tener que reñirles por dejarse empantanar en dimes y diretes que son pura distorsión o dilación de lo que debe hacerse. Los que ponen a caldo a Miguel y Alberto practican el viejísimo y torpe vicio de “matar al mensajero” de una “desfeita” cierta y grave. Lo único improcedente es que a Miguel y a Alberto se les responda con insultos y caralladas añejas que no tienen puñetera gracia, y menos si vienen de arriba, de quienes están obligados a tomarse muy en serio una denuncia cierta de un hecho grave y a dar respuesta seria que nos deje a todos muy claro qué responsables y responsabilidades hay. En consecuencia, por favor, menos adjetivos descalificativos, en anónimo o con firma, y más sustantivos con sustancia, y valga la redundancia.

Piñeiro y Torres han tenido noticia de un incidente grave, lo han expuesto y denunciado con fechas, nombres, etc. ciertos y contrastados, y este excelente cumplimiento de su labor como informadores y de su interés como pescadores lo han completado con una muy legítima y atinada batería de preguntas ¡nunca afirmaciones! sobre presuntos alcances, implicaciones, etc. del incidente en cuestión. En las preguntas sobre alcances e implicaciones tiene que estar por fuerza la relativa a políticos y gestores obligados a que no estemos ahora ventilando una mierda tan estrepitosa y obligados a darle solución plena y cabal. Esto es lo que importa, lo que interesa a los pescadores que están opinando y a todos los que queremos que mirar hacia el Ulla “nos dea xenio”, no que “nos dea noxo”.

volver al indice de especiales