ESCÁNDALO EN XIMONDE (III)

 

UN PARTICULAR Y UN MIEMBRO DE LA GUARDERÍA, PRESUNTOS IMPLICADOS EN DOS SALMONES ILEGALES

Desde hace tiempo, en www.miguelpesca.com y en el Xornal Trueiro venimos denunciando que teníamos información sobre la presunta desaparición de salmones del capturadero de Ximonde.
Van dos citas:
1ª.- Trueiro nº 8 (mayo 2009): “De los salmones que salen del capturadero de Ximonde y que no vuelven al agua hablaremos cuando tengamos datos y pruebas. Por ahora sólo hay indicios, aunque muy rigurosos”.
2ª.- www.miguelpesca.com (mayo de 2009): “Las últimas informaciones apuntan a algunos ejemplares –salmones, lampreas, etc- que presuntamente salen del capturadero pero que no vuelven al agua ni van destinados a Carballedo ni a otros centros ictiogénicos de la Xunta. Nos faltan pruebas pero los indicios y las informaciones apuntan en ese sentido”.

El Grupo MiguelPesca, una vez más, estaba en lo cierto ya que ahora parece ser que se demuestra la veracidad de nuestras sospechas de que alguien (alguno o algunos) se estaba beneficiando del capturadero de Ximonde. Pues todo parece indicar que los dos ejemplares salieron de la citada instalación.
Ahora sí hay pruebas de una ilegalidad y se confirman nuestras sospechas, aunque desde alguna parte implicada hayan intentado que la información no llegase a nuestro poder.
Vamos con la narración de los hechos.
Días atrás la guardería realizaba el seguimiento de varios salmones por radio-tracking en el río Ulla. El domingo 25 de octubre, una señal los conduce a un bajo utilizado por un restaurante como almacén y despensa en el que hay varios congeladores.
El denunciado, Lino Martín Lea Santiso, afirma que cuatro guardas lo llaman por teléfono y le reclaman que se persone en la puerta del bajo. Allí, según el denunciado, le indican que “tienen que entrar porque el aparato le da que dentro hay un salmón”.
Los guardas y el denunciado entran en el citado bajo, abren la puerta de uno de los congeladores y encuentran dos salmones, el señalado anteriormente por el transmisor de radio y otro ejemplar más.
En el boletín de denuncia se precisan los datos que los agentes consideraron oportunos, pero el denunciado afirma respecto de la señal del transmisor que “eso dicen ellos; allí dentro cuando comprobaron si tenía el chip, el aparato no se lo dio”.
El denunciado le dice a Manuel García Rego y hace constar en la denuncia “que los salmones me los había dado su propio hermano, José García Rego”, Peón del Centro Ictioxénico de Ximonde y que “me los trajo el sábado al mediodía”.
Según el denunciado, los agentes cogen los datos, decomisan los salmones y marchan sin firmar ninguna denuncia. Proceder insólito, caso de probarse.
Según Lino, al día siguiente, lunes 26, “vienen a verme los cuatro agentes del día anterior acompañados de José García Rego para que firme la denuncia y me entregan el resguardo. Ellos me preguntan por qué había hecho constar que José García Rego me había entregado los salmones y les digo que era la verdad. Pepe Rego me dice que no lo nombre, que no le interesa que figure su nombre en la denuncia. Yo le indiqué que tenía que ponerlo por haber sido así. Yo en el tema de pesca soy un ignorante. Ese señor me trajo los salmones el sábado con el traje de guardia, me da los salmones y yo desconozco si me los podía regalar o no”.
El miércoles 28, Susana Torres, Xefa do Servicio de Conservación da Natureza en Pontevedra, a petición del denunciado, lo recibe y éste le hace saber lo anteriormente expuesto. Según Lino, “Susana Torres me dijo que aún no había recibido la denuncia y que ella y Pablo Caballero ya desconfiaban de el y que esto tenía que pasar. Y esto también me lo dijo textualmente uno de los guardias que vino a denunciarme, que ya desconfiaban de ese señor que no era la primera vez que lo hacía. A mí nunca me pasó nada de esto, es la primera vez. Para mi pensar, querían cogerlo a el y me usaron a mi por que no me cuadra que venga uno a traerme una cosa y venga el otro por detrás a denunciarme. Me da la impresión que me usaron como cabeza de turco. Yo no se los pedí. El me los trajo al bajo donde estaban almacenados”.
Entretanto, nuestras fuentes de información nos avisan de que el asunto puede resultar de escándalo ya que la denuncia va arriba.

Ante este auténtico despropósito debemos hacernos una serie de preguntas:
¿Es un hecho aislado o es una práctica habitual?
¿José García Rego actuaba sólo o forma parte de una red mucho más compleja y estamos ante un grupo organizado?
¿Conocían sus allegados, incluso familiares, las prácticas de Rego y, en su caso, de otros? En caso afirmativo, ¿Por qué no lo denunciaron a su debido tiempo?
¿Desde cuando se realizaban estas prácticas? ¿Cuántos ejemplares se extrajeron del capturadero en ese tiempo?
¿Cuál era el destino final de los dos salmones que figuran en el oficio denuncia?
¿Es Lino el único implicado?
¿Se aplicará la Lei de Pesca?
¿Se aplicará, además, al culpable o culpables la misma sanción que a un pescador furtivo o ilegal o se considerará, en su caso, la circunstancia agravante de que el culpable o culpables han abusado de su posición y de la confianza pública?
¿El presunto culpable o culpables, si se prueba su culpabilidad, qué cometidos asumirá a partir de ahora y qué fortaleza y autoridad moral tendrá para aplicar el reglamento a los pescadores?
¿Los cuatro agentes denunciantes y el peón implicado intentaron hacer desaparecer el nombre de éste, José García Rego, de la denuncia? ¿Es punible esta conducta? ¿Tiene algo que ver que uno de los guardas sea Manuel García Rego, hermano de José García Rego?
¿Sabían otros implicados en la gestión de la pesca la actividad ilegal que, tal como dan a entender las acusaciones, se pudo haber realizado en un capturadero de importancia capital para la gestión del salmón?
¿El responsable del capturadero y de las actividades que se realizan en el Centro de Ximonde tenía conocimiento de estos hechos? ¿Podría estar implicado en la ilegalidad bien por complicidad activa, bien por ignorancia o incompetencia?

Es el momento, pues, de exigir que se depuren responsabilidades a todos los niveles, que se actúe con contundencia, que se investigue, que se localice a todos los culpables, si hay más; es el momento de que las medidas sean ejemplarizantes y que este suceso no empañe la trayectoria de los buenos profesionales de la guardería que ignoraban el presunto expolio del capturadero.
Habrá que saber también la reacción de los pescadores pues los censos de salmones podrían estar adulterados y los cupos de capturas anuales podrían habrían sido establecidos sin saber si en el capturadero se realizaban anteriormente las mismas prácticas ilegales que ahora nos ocupan.

Hace meses, Paco Hervella tildaba impunemente a Miguel Piñeiro y a Alberto Torres de “La Mafia del Ulla”, pero al final es señalado un miembro de la guardería del Ulla como presunto implicado en un trapicheo ilegal de salmones.
La Mafia del Ulla éramos nosotros, pero el capturadero les revienta en su entrepierna. Ya veremos a quién o quienes.

Miguel Piñeiro y Alberto Torres
2-11-2009

Las sombras se ciernen sobre la gestión del Centro de Ximonde

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