Las míticas Cucharillas Hergar

Fue a mediados de la década de los años 50 cuando Aniceto Hernández Garcés, ingeniero industrial navarro, ideó y patentó la primera cucharilla de la prestigiosa firma Hergar, con las iniciales de sus apellidos.
Su empresa, dedicada a la fabricación de terrazo, lo había llevado a una más que solvente situación económica por lo que, fruto de su pasión por la pesca, se permitió diseñar una cucharilla con la pala troquelada en abujardado y el cuerpo de plomo conforme a sus propias exigencias y convicciones.
Nunca llegó a fabricarlas en serie. Tenía varios puntos de fabricación y posteriormente las distribuían en el mercado.
Además de las cucharillas, también diseñó devones.
Uno de sus distribuidores fue Federico Sabatés Sales, representante de artículos deportivos y de caza y pesca, barcelonés afincado en Oviedo, que introdujo las cucharillas y devones en el norte español.
Curiosamente, a pesar de su origen pamplonica, fueron los ríos asturianos los más receptivos y la cucharillas Hergar se convirtieron en las más usadas y demandadas por los pescadores del Principado. También Galicia ocupó un lugar destacado ya que a la Hergar del 9 en los años 70 incluso llegaron a denominarla “la cucharilla del Ulla”. Cuando llegó al curso pontevedrés, la que más se usaba, por no decir que era la única, era una cucharilla portuguesa que dejaba bastante que desear pero poco más había.
Hubo alguna que otra tirada especial como fue la “Hergar Narcea del nº 9” de la que se conservan muy pocas gracias al coleccionismo.
Aniceto Hernández Garcés falleció a mediados de la década de los 80 y, con su fallecimiento, la cucharilla dejó de fabricarse.
Hoy son objeto de culto y forma parte de colecciones privadas.

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