A JAVI MARTÍNEZ

Hola hermanito:
A un porrón de kilómetros de distancia, y ante la imposibilidad de vernos este sábado, te voy a refrescar la memoria.
Hace ya tantos años que nos conocemos que ni me acuerdo cuando fue. Más o menos, me consta que por los noventa y alguno. Nos presentó Pablo, el charro, y desde aquella hemos compartido más de mil y una.
Desde el frío que papamos en Forcarey con
el inseparable Joaquín, que no era el mismo frío que pescando enterrados en la nieve en el Cofio, hasta los insoportables calores vilagudianos en algún mes de julio.
Fueron tantos y tantos gratos momentos que se agolpan a borbotones en la película del pasado reciente
de nuestras vidas.
Cuando nos conocimos eras un periodista que no sólo apuntaba cualidades, las tenías
, y bastan unos simples minutos para saber de tu inmenso talento. De aquella, andábamos por el medio de ilustres de la comunicación, y tu eres uno de ellos.
Le dedicaste a la pesca mucho tiempo de tu trabajo y ahora debo lamentar que tu trabajo no te permita dedicarte a la pesca como te mereces y deseas.
Hemos compartido
río, mesa y mantel con verdaderamente grandes con los que hoy mantenemos sincera amistad. Y algunos guardamos celosamente ese vínculo emocional hasta el punto de vernos por lo menos una vez al año para contarnos alegrías y penas, capturas y capotes.
Querido Javi, me puse a seleccionar algunas fotos de
esta docena y media de años y no me llegó la tarde de ayer para hacer la selección. Oye, cuantos momentos… como los que, sin duda, están por venir.
Te iba diciendo,
querido hermanito, que gracias a haber mantenido el contacto eres de los asiduos de los saraos galaicos y no dudaste en apoyar decididamente la puesta en marcha –con otro loco iluminado como es Torres- del Xornal Trueiro, que es tan tuyo como de todos los pescadores gallegos.
Al ir mirando fotos –algunas de los tiempos en que costaban unas 110 pts cada una- salieron un par de ellas de aquella vez que hice mi primer moscón de reo en mi casa con tu equipo ¿Recuerdas? Pescó media hora después y hoy pescan algún ejemplar más que aquella que se fue en la boca de un reo larpeiro que me perdió el respeto y se fue sin saludarte.
Y alternamos, durante todo este tiempo, frío y calor
-como ya te dije líneas atrás-, éxito y fracaso, pero también agua salada y dulce: de las Illas Cíes –de paseo- y de Sálvora –a la lubina- a los ríos portugueses, castellanos, leoneses, madrileños, pamplonicas… hasta fuimos al Tajo, y, por supuesto, los gallegos que tanto quieres y tanto te aprecian.
Y en todo este tiempo hemos asimilado todo lo posible de la enseñanza de la vida y de la profesión, con nuestros éxitos, de los que aprendimos mucho, y también con nuestros errores o fracasos, de los que aprendimos mucho más.
Hemos estado en numerosos cónclaves periodísticos en muchos lugares, cada uno con sus atractivos. A vuelapluma: Vilagudín, Beche, León, Avila, Madrid, Guadalajara, Burgos, Palencia,
Navarra… y se me olvidan, que ya paso del medio centenar de tacos y la memoria… PescaPress, TuriaPress, Lozoya, Melgaço en Portugal, As Mariñas, Vilagudín…
En los últimos años, en vez de aburguesarte, te empeñaste en una vida profesional errante que cada vez te alejaba más de Galicia pero te unía más a nosotros.
Y nos vemos menos pero con la profesión a cuestas o porque otros amigos nos citan y son tantos que no puedo detenerme en todos.
¡Qué grandes  momentos! Y sólo espero que hayan sido el preludio de los que nos quedan por disfrutar juntos.
Ya te comenté que no podemos vernos este sábado. Por mucho que me esfuerce me va a ser imposible. Eso no impide que por la mañana hablemos, antes de que te enfundan el chaqué y te pasen el peine hablaremos, y lo haremos como siempre de nosotros y de los nuestros; ese día dejaremos la profesión tranquila y el vicio truchero al margen.
Es un momento tan gozoso, el que vas a vivir este sábado que no me lo perdería por nada del mundo pero hay nadas y nadas, y el nada que me retiene en Galicia no me impedirá que, en la comida, los de mi casa –que es la tuya- brindemos por ti y por la gitanilla.
Emprendéis un, espero que largo, camino. No es el que os unió en dirección al Obradoiro, pero tiene s
emejanzas. Precisa de sacrificios, de entendimiento, de conocimiento, de tesón… Y a punto de que deis los primeros pasos de ese nuevo caminar juntos os pido que sigáis siendo como sois, que las circunstancias nos os cambien y que tengáis siempre presentes a estos amigos del noroeste. Le comento a muchos de ellos que pasas por la Vicaría y todos te desean la mejor de las suertes en esta nueva etapa de tu vida.
Hablaremos con la gitanilla para que sepa respetar tus compromisos de pesca y, es más, que no sólo no sea impedimento
-que ya no lo es- si no acicate a la hora de ponerte el vadeador.
Hermanito, lo dicho, que ayer y hoy he repasado muchos años en los que afortunadamente la vida me premió con el cariño de personas como tu.
Un besazo a Aurea, la cual contraerá el sábado la condición de cuñada mía, y que tengáis tantos momentos felices como
filtraciones en el vadeador.
Miguel.