Sobre la sentencia del juicio de Romarís contra Torres
Por Miguel Piñeiro
 

Vaya de entrada mi admiración por la profesionalidad de Alberto Torres y mi cariño y gratitud pues somos amigos. Hago esta precisión por si algún lector desconoce tal circunstancia y considera a la conclusión que le debo algo o que somos parientes.
La demanda de Pedro Romarís, Presidente de la Federación Gallega de Pesca y Casting (tiene pelotas lo de “casting”), fue un auténtico absurdo pero a medida de tal incongruencia… la sentencia, y no una, dos.
Nadie del entorno de Alberto dudaba del desenlace pero en Lugo, en el juzgado, delante de la magistrada y de las demás togas, estaba Alberto y es muy difícil ponerse en su piel. Es desagradable que te lleven al juzgado y máxime cuando no entiendes las razones.
Me imagino que los innumerables gritos de ánimo recibidos por Alberto no reconfortan el mal trago pasado por culpa de un Presidente marioneta en manos de un Secretario que preside –vox populi- en la sombra.
Cualquier mortal -aún con escasas cualidades intelectuales- podría certificar que Pedro Romarís es incapaz de escribir alguna de las cartas que firma. Alguna de ellas tiene tal inquina y un estilo tan marcado que sólo las puede idear el Goebbels de la federación, el del dedo acusador, el manipulador que esperemos tenga contados sus días en la estructura federativa. Hasta el mismísimo Rodil ya está ejecutando un ejercicio de separatismo (pailanismo anacrónico) pues reconoce y no oculta en privado que “Floren” abrió demasiados frentes como para poder continuar en la federación. La “terminología apocalíptica” y las “consecuencias políticas” son argumentos de Florentino Uriarte y no duda en esgrimirlas con quien sea y en las circunstancias que sean, como hizo en la cartita, aquel rosario de mentiras y difamaciones que enviaron a un medio de comunicación pidiendo la cabeza de un periodista.
Qué poca vergüenza, qué mentiras y que ausencia de valores democráticos.
La demanda de Pedro Romarís contra Alberto Torres es justa pues reconoce el derecho del que se siente agredido a denunciar al presunto agresor. Pero en el fondo y en la forma -y mejor no mencionar la estrategia de la defensa federativa- la cosa tenía menos futuro que Flo en la Federación (y perdona el tuteo que tu interpretarás como puteo).
Si la sentencia de la apelación fue la esperada, no así la primera sentencia pues sorprende agradable y positivamente el grado de compromiso de la magistrada en unas consideraciones que deberían hacer pensar y meditar a más de uno.
La profesionalidad de Torres con sus denuncias sistemáticas a los vertidos y al maltrato al medio natural le ha llevado al altar de los juzgados que es donde se sientan los ganadores, los que poseen la verdad y la esgrimen. Romarís y su directiva han perdido el status anímico en la tribuna de la cosa de la pesca aunque lo mantengan en la realidad hasta el día que salgan por la puerta falsa.
A la negligencia, incompetencia e inepcias demostradas en incontables ocasiones debemos añadir la intimidación coactiva impregnada de chulería macarra en su proceder (me remito a los insultos y actitudes al salir del Juzgado).
La Federación ha perdido gran parte de este mandato buscando topos, enemigos en la prensa, filtradores en la administración… ¡Gigantes, gigantes por todas partes! Romarís ve enemigos, Flo ve submarinos y Rodil ve que se le puede acabar el chollo… Para un campeonato a menos de una de coche van el día anterior con lo que ello supone de gasto en alojamiento y comidas que supongo no pagan de su bolsillo.
Los antecedentes ya comentados, como mandar una carta a un medio de comunicación pidiendo la cabeza de un periodista, ponen de manifiesto la catadura de estos sujetos, esto es lo verdaderamente importante del asunto federativo y no si están cebados como capones de Villalba.
La denuncia de Romarís tenía tintes intimidatorios, así lo entendemos muchos y así lo han justificado en la Asamblea Anual celebrada el domingo pasado, pero la sentencia ha dejado claro que se han equivocado una vez más. Es obvio que Romarís y su mariachi desafinan y en ocasiones hasta se equivocan de partitura. Lo más lamentable es que aún tengan músicos en su banda.
Faltan pocos meses para un nuevo proceso electoral y con los desaciertos y desbarajustes cometidos en esta legislatura no acabo de entender a qué se aferra la actual directiva de la Federación. Se han enrocado y bunkerizado, quizá para no darnos la razón pero lo lamentable es que mientras ellos cosechan desastre tras desastre el mundo de la pesca sangra por todas sus arterias sin que la Federación Gallega de Pesca y Casting asuma las funciones de las que además presumen.
Con estos antecedentes, pedir su dimisión es poco. Si tuviese la riñonada cubierta como ellos -que para eso habilitaron una partida del presupuesto anual de la Federación para gastos judiciales- que a nadie le quepa ni la menor duda que la denuncia -por múltiples motivos- se la pondría yo a ellos.
Mientras tanto las sociedades están en un auténtico dilema: enfrentarse y perder el cobijo federativo, arrimarse como hacen algunas y la tercera vía: dejar que todo siga igual. Lamentablemente éste último es el caso más común.
Concluyo volviendo al tema de la sentencia. Alberto Torres ha sufrido el ataque iracundo de la cúpula de la federación, de ese grupo de torpes e incompetentes que no dan ni la más mínima importancia a haber perdido un juicio que ellos mismos promovieron.
Torpes por lo del juicio (aunque legal), pero cortos por no asumir la sentencia.
Cualquier persona con la vergüenza bien puesta habría dimitido en el acto.
¡Ah!, lo de la asamblea va a dar que hablar en los próximos días...

volver a índice de especiales