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Vaya de entrada mi admiración por la
profesionalidad de Alberto Torres y mi cariño y gratitud pues somos
amigos. Hago esta precisión por si algún lector desconoce tal
circunstancia y considera a la conclusión que le debo algo o que
somos parientes.
La demanda de Pedro Romarís, Presidente de la Federación Gallega de
Pesca y Casting (tiene pelotas lo de “casting”), fue un auténtico
absurdo pero a medida de tal incongruencia… la sentencia, y no una,
dos.
Nadie del entorno de Alberto dudaba del desenlace pero en Lugo, en
el juzgado, delante de la magistrada y de las demás togas, estaba
Alberto y es muy difícil ponerse en su piel. Es desagradable que te
lleven al juzgado y máxime cuando no entiendes las razones.
Me imagino que los innumerables gritos de ánimo recibidos por
Alberto no reconfortan el mal trago pasado por culpa de un
Presidente marioneta en manos de un Secretario que preside –vox
populi- en la sombra.
Cualquier mortal -aún con escasas cualidades intelectuales- podría
certificar que Pedro Romarís es incapaz de escribir alguna de las
cartas que firma. Alguna de ellas tiene tal inquina y un estilo tan
marcado que sólo las puede idear el Goebbels de la federación, el
del dedo acusador, el manipulador que esperemos tenga contados sus
días en la estructura federativa. Hasta el mismísimo Rodil ya está
ejecutando un ejercicio de separatismo (pailanismo anacrónico) pues
reconoce y no oculta en privado que “Floren” abrió demasiados
frentes como para poder continuar en la federación. La “terminología
apocalíptica” y las “consecuencias políticas” son argumentos de
Florentino Uriarte y no duda en esgrimirlas con quien sea y en las
circunstancias que sean, como hizo en la cartita, aquel rosario de
mentiras y difamaciones que enviaron a un medio de comunicación
pidiendo la cabeza de un periodista.
Qué poca vergüenza, qué mentiras y que ausencia de valores
democráticos.
La demanda de Pedro Romarís contra Alberto Torres es justa pues
reconoce el derecho del que se siente agredido a denunciar al
presunto agresor. Pero en el fondo y en la forma -y mejor no
mencionar la estrategia de la defensa federativa- la cosa tenía
menos futuro que Flo en la Federación (y perdona el tuteo que tu
interpretarás como puteo).
Si la sentencia de la apelación fue la esperada, no así la primera
sentencia pues sorprende agradable y positivamente el grado de
compromiso de la magistrada en unas consideraciones que deberían
hacer pensar y meditar a más de uno.
La profesionalidad de Torres con sus denuncias sistemáticas a los
vertidos y al maltrato al medio natural le ha llevado al altar de
los juzgados que es donde se sientan los ganadores, los que poseen
la verdad y la esgrimen. Romarís y su directiva han perdido el
status anímico en la tribuna de la cosa de la pesca aunque lo
mantengan en la realidad hasta el día que salgan por la puerta
falsa.
A la negligencia, incompetencia e inepcias demostradas en
incontables ocasiones debemos añadir la intimidación coactiva
impregnada de chulería macarra en su proceder (me remito a los
insultos y actitudes al salir del Juzgado).
La Federación ha perdido gran parte de este mandato buscando topos,
enemigos en la prensa, filtradores en la administración… ¡Gigantes,
gigantes por todas partes! Romarís ve enemigos, Flo ve submarinos y
Rodil ve que se le puede acabar el chollo… Para un campeonato a
menos de una de coche van el día anterior con lo que ello supone de
gasto en alojamiento y comidas que supongo no pagan de su bolsillo.
Los antecedentes ya comentados, como mandar una carta a un medio de
comunicación pidiendo la cabeza de un periodista, ponen de
manifiesto la catadura de estos sujetos, esto es lo verdaderamente
importante del asunto federativo y no si están cebados como capones
de Villalba.
La denuncia de Romarís tenía tintes intimidatorios, así lo
entendemos muchos y así lo han justificado en la Asamblea Anual
celebrada el domingo pasado, pero la sentencia ha dejado claro que
se han equivocado una vez más. Es obvio que Romarís y su mariachi
desafinan y en ocasiones hasta se equivocan de partitura. Lo más
lamentable es que aún tengan músicos en su banda.
Faltan pocos meses para un nuevo proceso electoral y con los
desaciertos y desbarajustes cometidos en esta legislatura no acabo
de entender a qué se aferra la actual directiva de la Federación. Se
han enrocado y bunkerizado, quizá para no darnos la razón pero lo
lamentable es que mientras ellos cosechan desastre tras desastre el
mundo de la pesca sangra por todas sus arterias sin que la
Federación Gallega de Pesca y Casting asuma las funciones de las que
además presumen.
Con estos antecedentes, pedir su dimisión es poco. Si tuviese la
riñonada cubierta como ellos -que para eso habilitaron una partida
del presupuesto anual de la Federación para gastos judiciales- que a
nadie le quepa ni la menor duda que la denuncia -por múltiples
motivos- se la pondría yo a ellos.
Mientras tanto las sociedades están en un auténtico dilema:
enfrentarse y perder el cobijo federativo, arrimarse como hacen
algunas y la tercera vía: dejar que todo siga igual. Lamentablemente
éste último es el caso más común.
Concluyo volviendo al tema de la sentencia. Alberto Torres ha
sufrido el ataque iracundo de la cúpula de la federación, de ese
grupo de torpes e incompetentes que no dan ni la más mínima
importancia a haber perdido un juicio que ellos mismos promovieron.
Torpes por lo del juicio (aunque legal), pero cortos por no asumir
la sentencia.
Cualquier persona con la vergüenza bien puesta habría dimitido en el
acto.
¡Ah!, lo de la asamblea va a dar que hablar en los próximos días... |