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Antes de
nada, quisiera hacer dos consideraciones previas.
La primera es que soy pescador y conservacionista. He colaborado en
muchas acciones con grupos como la Sociedade Galega de Historia
Natural, Grupo Naturalista Hábitat, Sociedad Española de
Ornitología, Fundación Rapala… Como director de Trueiro he
intentado, siempre y sin cortapisas, defender el medio ambiente, la
calidad del agua, y lo he hecho con críticas duras, para que todo el
mundo se entere de cómo están nuestros ríos. Llenos de mierda, así
de simple y directo.
La segunda es que no soy Alain Delon ni mucho menos. Tengo barriga
cervecera y no podría desfilar en Cibeles. Por esta razón y por
otras inherentes a mi formación, nunca me he metido con el físico de
nadie, ya que no critico por la apariencia externa de las personas
sino por las decisiones derivadas del desempeño de unas funciones
que afectan a la pesca continental de mi País.
Con la sentencia en la mano, y no una, dos, podría hacer leña del
árbol caído pero no es mi estilo. Ahora bien, no puedo enterrar el
asunto y menos ahora que conozco un comentario realizado por Romarís
en la última asamblea de la Federación Gallega de Pesca.
Como casi todo el mundo sabe Pedro Romarís interpuso una denuncia
contra mi persona por un comentario en uno de mis artículos en
Trueiro, concretamente por el del número 6, página dos (www.trueiro.com).
En dicho artículo de opinión, me expreso con dureza ante el momento
negativo que viven nuestros ríos. Además digo, sin referirme nunca a
nadie en particular, que estamos en un país de “federativos cebados
como capones de Vilalba”. La metáfora no iba por el físico, jamás,
sino porque nuestro país, en muchas materias como el medio ambiente,
está destinado -como las magníficas aves vilalbesas- a engordar para
morir.
Llevo veinte años escribiendo y hablando, por ejemplo de Lendoiro.
Nunca me puso una denuncia, ni él ni el buen número de presidentes
de muchas federaciones ejemplares, que las hay. Romarís, presidente
de la Federación Gallega de Pesca se sintió ofendido por este
comentario y me denunció por injurias en el Juzgado de Lugo.
La primera sentencia, que pueden consultar en esta web, es un
alegato magnífico de la magistrada hacia la defensa de nuestro
patrimonio natural y me reconforta que se haga justicia, porque sigo
pensando que la denuncia de Romarís tenía la intencionalidad no
proclamada de callar al periodista. Una vez conocida la sentencia
daba por finiquitado el asunto pero Romarís recurre ante la
Audiencia Provincial.
Apelación falla en los mismos términos, porque lo que yo pido es
agua limpia y titulo “No más mierda”, así de claro, como soy yo.
Entiendo, de nuevo, que todo ha finalizado, pero resulta que en la
última asamblea de la federación, Romarís argumenta en su
intervención que la denuncia no era personal de Romarís contra
Torres sino de toda la directiva de la Federación, al entender que
cuestioné su aspecto físico. ¡Yo, con mi barriga cervecera!
Romarís miente. La denuncia la firma él y sólo él. Nadie más.
La demanda y las sentencias, tienen dos nombres, Pedro Romarís y
Alberto Torres. En el juzgado, el presidente de la federación afirmó
no conocerme y que se sentía perseguido por mis actuaciones en
prensa. Nadie más que Romarís testificó, ni prestó declaración, ni
firmó la denuncia. ¿A qué viene entonces la afirmación de Romarís en
la Asamblea de días atrás afirmando que la denuncia era de toda la
directiva?
Yo pagué de mi bolsillo todos los gastos porque Trueiro no dispone
–ni puede- de asesoría jurídica. Pagué a mi abogado (la coruñesa
Coral Gutiérrez, un verdadero genio de la profesión que les
recomiendo), pagué mi procurador en Lugo, el kilometraje de coche y
los peajes, y perdí una mañana completa en el juzgado con los
consabidos quebraderos de cabeza que me reportó la denuncia.
Mi pregunta es: ¿Quién paga el abogado de la Federación y otros
gastos derivados de la denuncia?
Si la denuncia estuviese firmada por todos, podría llegar a entender
que los gastos los sufragase la federación pero la realidad es que
la denuncia es PERSONAL de pedro Romarís contra Alberto Torres, por
lo que entiendo que la argumentación de Romarís en la Asamblea es
para justificar que el gasto sea asumido por la federación cuando
tendría que salir de su propio bolsillo.
Como señalé anteriormente, en el juicio ningún otro directivo de la
federación testificó ni prestó declaración pero cuatro de ellos
estaban arropando al Presidente.
Surge aquí la segunda pregunta: ¿Cobraron dietas o kilometraje estas
cuatro personas por desplazarse a Lugo? Y más, ¿comieron juntos y,
si así fue, a costa de la Federación?
La peregrina argumentación de Romarís en la Asamblea va destinada a
que la federación pague religiosamente por un gasto que se pudo
haber ahorrado ya que fue generado por una persona con carácter
privado y personal pero ahora quieren que los gastos los pague la
federación, es decir, los federados, a los que, por cierto, le suben
la licencia este año.
Pensaba dejar el tema, pero es imposible, no quieren reconocer los
errores. La demanda es de Pedro Romarís y así consta en los
documentos judiciales. Reitero que pueden leer el artículo y las
sentencias porque están a su disposición. Personalmente, remití
ambos a la Asociación de la Prensa para su estudio y jurisprudencia.
Lamentablemente la justificación del presidente de la federación en
la Asamblea no tiene justificación y ES FALSO. Con tanto desacierto
no me extraña que la FGP represente a menos de un 3% de los casi
cien mil pescadores que hay en Galicia.
Con todo respeto al físico, y en base a mi responsabilidad y a mi
obligación, critico a la FGP y entiendo que deberían dimitir.
También les digo que alimentaré mi barriga cervecera con muchos
brindis cuando la FGP trace un nuevo rumbo que, imagino y espero por
bien de la pesca, no sea con los actuales rectores que ya han
cubierto el cupo (de despropósitos).
Denunciado y absuelto,
Alberto
Torres. |