A Juan José Moralejo

Hola Doc.
Amanecía
ayer un día lluvioso, triste, como si tus últimas horas con nosotros no quisieran despedirte con un sol radiante de primavera.
Para muchos de tus amigos, de esos que fuiste conociendo por los ríos, no
fue un amanecer cualquiera como otro día de nuestra vida, es el primer día sin ti.
Ayer fue una dura jornada de pesca, porque estar a tu lado
siempre es estar de pesca, ir de pesca, hablar de pesca, aprender de pesca y ser pesca, incluso en este momento, tu última varada con nosotros.
Fue un día difícil, francamente duro, donde nos vimos muchos de tus amigos y tuvimos presentes a otros
tantos que no pudieron acercarse por estar a demasiados kilómetros. Todos estuvieron, todos estuvimos, unos y otros, los de acó y los de acola, y hablamos de ti y de lo mucho que nos has dado.
Te pongo estas líneas sin mucho ánimo. Lo que te tenía que decir te lo dije durante años, en el Sor, en el Miño, en el Tambre y en el Ulla, que tanto te van a echar de menos; como nosotros.
Miguel
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