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El jueves 21 de agosto le tocó al Dubra a su paso por Val do Dubra.
El sinuoso y chispeante afluente del Tambre recibía un vertido que
aniquilaba una cantidad incuantificable de truchas y escalos.
La Sociedad O Ranqueiro presentó la oportuna denuncia ante Seprona.
La ejemplar sociedad coruñesa, con sus 200 socios, asiste a un
tercer vertido en poco tiempo y ve como sus esfuerzos por conservar
el río resultan inútiles.
De nada valen las jornadas de limpieza que organizan, la escuela de
pesca, la vigilancia que efectúan a nivel particular, la veda
solicitada a raíz de los dos vertidos anteriores... un vertido acaba
con todo el trabajo realizado.
¿Cual será el siguiente? |