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Recuerdo hace años,
cuando la cuenta atrás comenzaba, intentaba poner todo mi equipo de
pesca a punto. El carrete tenía que estar con sedal nuevo y
correctamente rellenado, las botas perfectamente untadas de grasa,
el chaleco revisado, con todos los bolsillos ordenados, la correa
del cesto ajustada a la medida y los diversos aparejos seleccionados
en sus correspondientes cajas.
La ilusión del primer día de pesca, era la ilusión contenida que
estallaba al amanecer del primer día en la orilla de algún río
escogido donde, la suerte de ser el primero, podría ofrecer las tan
deseadas capturas, sin entender que el egoísmo empezaba a nacer en
nuestra propia personalidad, como pescador.
Hoy cuando los años han pasado inexorablemente por encima de uno, el
primer día de pesca es solamente la fecha del pistoletazo de salida
en la que seguramente no se va al río, porque sólo pensar en la
avalancha de pescadores nos quita las ganas de ir.
Tanto es así, que el equipo no hay que ponerlo a punto porque sigue
estando desde que finalizó la temporada anterior.
La temporada termina y empieza para la mayoría de mis compañeros y
amigos de pesca, pero para algunos la temporada no termina si no que
sigue. No hay un comienzo ni un final porque la ilusión por los
peces es un vicio, más grande que el de las tragaperras.
A ciertas edades la puesta a punto ya no consiste en lo mismo, no es
el equipo, se trata de nosotros, después de las fiestas de navidad y
el carnaval, con el cocido que se las trae.
El sobrepeso adquirido en el invierno, la humedad en los huesos y
articulaciones, los pulmones y el corazón, el cerebro y sobre todo
el estrés y la ansiedad, son lo que mas debemos de cuidar.
¿Pero, y nosotros que hacemos mientras tanto? ¡Hay que moverse!
El mes de diciembre -mes del sedentarismo- es la mejor época para
poner a punto nuestras piernas y nuestro corazón, oxigenando
nuestros pulmones y nuestro cerebro, realizando un entrenamiento en
el gimnasio, en el parque o en la playa hasta finales de febrero y
bañándonos en el mar, después del ejercicio.
La alimentación también juega un papel importantísimo, pues la
resistencia a las inclemencias del tiempo, la eliminación de toxinas
y sobre todo la regulación térmica y la elasticidad muscular y ósea
que podamos obtener, es esencial para la adaptación del cuerpo a
cualquier circunstancia que tengamos que afrontar, incluido
resfriados y procesos gripales.
Este tipo de preparación, no se tiene en cuenta por muchos
pescadores deportivos, los cuales realizan kilómetros en coche para
llegar a un río sin hacer ningún ejercicio preparatorio para la
actividad que van a desarrollar.
Es por lo tanto lógico que se sucedan lesiones óseas y musculares, y
otros procesos como gripales y catarrales a consecuencia de la
actividad relacionada con la pesca deportiva.
En el equipo de pesca lo más importante somos nosotros y la forma de
cuidarnos y prepararnos para la temporada que hoy ya dura todo el
año.
Como pescador, he padecido múltiples lesiones a lo largo de mi vida
deportiva; por ejemplo rotura parcial del tendón de Aquiles,
lumbalgias, distensiones musculares del femoral., esguinces dobles
de tobillo, ciática, etc.
Por eso digo siempre que un pescador deportivo no es una persona
cualquiera, es un deportista y como tal debe estar siempre a punto
en su preparación física.
Y esto no es fácil. |