AGUA A POCO DE LA TEMPORADA
Por Nino Corral

Ahora que se acerca la apertura de la temporada sueño con ríos llenos de agua, cielos cubiertos de nubes y que los peces acudan a la llamada del curso que los vio nacer.
El temporal de días pasados, tampoco es necesario, no vaya a ser que después de toda el agua caída, no quede ni una gota para el mes de junio.
Y no me quejo, pero ya me han comentado que en el Ulla los furtivos han sacado hace unos días 9 salmones, todos machos, y aunque es verdad que si un río no tiene furtivos no tiene peces, también es verdad que los furtivos deberían de ir dejando de ser furtivos porque entonces si que con los pocos peces o salmones que hay en los ríos se van a tener que ir para casa.
Así pues, en vísperas de una nueva temporada de salmónidos, los ríos van llenos hasta las orillas y muchos de ellos desbordados. Espero y deseo que siga habiendo agua, pero no tanta, porque no es nada bueno para nadie.
Una cosa esta clara, este año no tendremos tanto zancado como la temporada pasada y los inviernos han vuelto a ser inviernos. Esperemos que la primavera venga en primavera y el verano en verano; en fin que las cosas están mejor en su sitio.
Pronto veremos si los pájaros empiezan a cantar, si los árboles brotan adecuadamente, que la primavera venga cuando le toca y con la fuerza que es de esperar. La trucha tendrá hambre, el salmón subirá por el cauce y el reo se presentará en la desembocadura en mayor número en mayo.
¿Adelantar acontecimientos? pues no, esto es un ritual que la madre naturaleza viene repitiendo año tras año, como también se repite el acopio de permisos en el sorteo y, como consecuencia de esto, los señores recaudadores de Medio Ambiente hacen su agosto con los sueños de los pescadores.
Vivir el presente de la pesca es un lujo pero mucho más es vivir el futuro en tiempos de cambios constantes, como el climático, con influencia en la cantidad y calidad de las aguas que regulan el comportamiento de los peces hasta límites insospechados.
Tanto es así que el resultado de las frezas es importantísimo, el comportamiento de los peces en la migración al río o al mar cada vez es más difícil de prever y el comportamiento alimentario de la trucha cada vez es más inverosímil, porque además cada vez tiene más miedo a comer.
Somos muchos los que le pedimos lo mismo al río y cada vez somos menos los que no estamos de acuerdo en lo mismo, pero poco se hace y mucho se pide. Al final, nada.
El que pide, por no exigir, desea y el que ni exige ni pide… calla y otorga.
Pero al empezar la temporada todos estamos allí para más de lo mismo y pasa lo que siempre pasa, que sin darse cuenta uno ni hace ni deja hacer y como siempre sucede más del bla-bla-bla.
Como todos los principios de todas las temporadas de años anteriores.
Es que todos somos tan buenos que no hay quien nos supere ¿Acaso nuestra sombra?
Pues eso. Saudiños que chove de carallo.

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