El Podio: Moimenta, Socastro y Montoto

Sexta edición del Master MiguelPesca-Memorial Juan José Moralejo, Gran Premio Thinkfish.
De nuevo, las mejores cañas gallegas de la pesca con mosca se daban cita en San Sadurniño y Narón (coto sin muerte y el de Xubia, respectivamente).
Aprovechamos para hacer un banco de pruebas con el Najerilla y las botas de caña Blimey, gentileza del amigo Guillermo de Comunicación.
Vaticinara Muras (el oráculo de la numerología de Meteogalicia): ¡Vai caer auga…! Y falló en la predicción. No cayó agua, es que abrieron las compuertas de todos los cielos y, además, diluvio acompañado de estruendoso aparato eléctrico. Y es que hacemos las cosas a lo grande…
Segunda manga para enmarcar. Si por la mañana los cañistas anduvieron muy finos, por la tarde le sacaron la punta a las moscas y dieron un recital de capturas. Casi 350 truchas entraron en plica (350 truchas entre 28 participantes da una media de 12 pintonas por competidor).
Llega la hora del cómputo y Natas, llega “intasado” por Intasa sin derecho a tasa, mostrando compungido una vertido-fracaso-plica y se viene abajo cuando ya le estaba metiendo el bajo cónico al Bold que le birló –deportiva y merecidamente- Moimenta.
Cena del país con pulpo y churrasco.
Impecable organización de la Sociedad presidida por Eloy Saavedra con la Dirección Técnica de Alberto Mera.

Hasta aquí lo “aburridamente correcto”. Ahora vamos con lo bueno.  Vino Ferre, Juan Carlos.
Se había clasificado por Ombreiro y es que una mala tarde la tiene cualquiera… y con lo de mala tarde me refiero a las truchas que vieron a Dafonte e, impresionadas, acabaron inmolándose en las moscas de Juan Carlos.
Y la mañana iba a ser larga que había mucha “línea tensa”, o lo que yo prefiero llamar “furia contenida” porque los comentarios del chaval en Vomitando hicieron más de un amigo. Por eso nada más llegar cuando se oyó una voz en alto: ¡Que viene el cuerpo!, a Ferre lo sacudió un escalofrío pensando en que llegarían cuarentas autobuses repletos de guardias civiles dispuestos a jalearlo en la contienda pesquil, o que venían mandados por el Rapsoda de Vimianzo con la encomienda de asestar un golpe emocional entre las líneas enemigas, pero no se trataba de eso, no, coñas con el cuerpo las justas, era Fonticoba que llegaba a la concentración y desde que va al gimnasio tiene un body apolíneo-efebo-adonis digno de la portada del especial de agosto de Men´sHealth.
Y aún no se había repuesto del primer sobresalto y aparece Gayoso, el jefecillo del club privado waldemariense donde nos ponemos las botas comiendo como cerdos y donde reparten Cartas de Artesán al peso. Pues eso, que entra el Gayoso -200 kg en canal- y Ferre se imagina cómo se sentiría si lo aplastase una apisonadora, pero el buenazo de Oscar pasa de largo para ir a abrazar –coñó, los putos abrazos esos- a Alberto López que quien tiene un abogado no sabe lo que tiene…
Y también había media docena de Artesáns con el punto de mira en sus morros, esos que fueron incapaces de contener la lengua para degradarlos, pero, señores ellos, optaron por el café y el zumo, por aquello del aprecio y del desprecio...
Respiró profundamente, y aliviado, nuestro azote inquisidor pero, sin tiempo a reaccionar, aparece otro tanque, el Saavedra… Ufffffff, pero el arqueólogo también pasa de largo y se encamina a la barra para que la tortilla del bocata federativo de mediodía de Ferre esté en su punto.
Y detrás de éstos, otros…
¡Diós!, en menos de cinco minutos, estaba a punto de completar su particular pista americana de damnificados, pero faltaba uno, y llega puntualmente. El de Catoira baja del coche, se acerca al grupo, más putos abrazos, y cuando se acerca a Ferre le espeta otro abrazote de esos que tanto les molesta a los tarados, y el Ferre que corresponde con las manos en la riñonada del recién llegado. (Ojo, hubo alguno que dijo que una mano de Ferre estaba demasiado más cerca de la cacha que del riñón… Uy, uy, uy…
Antes de la cena, pasó el último corte cuando Torres, el Director del Trueiro que tanto degradaste, también te dio la mano para que comprobaras que somos personas.
Y, al final, ya conseguiste lo que más te pedía el cuerpo, estar con nosotros y salir en la foto.
Ferre, oye, espero que hayas pasado una buena noche y sin pesadillas, pero debo decirte dos pares de cosas:
Primera. Le echaste pelotas al venir, desconozco si por ignorancia o por atrevimiento, y no te oculto que antes del primer abrazo que te dí el cuerpo me pedía que te lo diera en el pescuezo y bien fuerte… pero mi formación académica y los modales que me inculcaron mis padres me obligaron a recibirte como uno más, incluso con ciertos privilegios (como es comer a mi lado, espero que absorbieras algo de mi magisterio…)
Segunda. Te van a crujir, tus amigos del turbante, por andar sacando fotos abrazado al “eje del mal” pero si con unas pocas horas a nuestro lado ya tienes un pie en nuestra moqueta poco pueden hacer los que ni moqueta tienen…
Tercera. Ya te dije a primera hora que te equivocabas con la boutade de andar presumiendo de que el Bold ya era tuyo antes de pescarlo y te lo deletreé: vas a quedar entre los cinco últimos (quedaste de cuarto por la cola… como un campeón). ¡Pero si hasta te ganó Brandón!...
Y cuarta. Cuando quieras abandonar el lado oscuro no tienes nada más que hablar con Comba (Team Trueiro y Druida MiguelPesca) y con Papito (el sonriente pontés), los cuales completarán la formación Jeday –caña azul, pero sin gaviotas- que iniciaste con nosotros. Ya has comprobado que con la formación de “la caña lasser-roja” no verás un podio ni con prismáticos…
Por último, tienes pendiente conmigo una sesión de aclaraciones y justificaciones, si las tienes. Cuando quieras.
Amigo Ferreiro, ahora cuando te reúnas con los conservacionistas que matan salmones en Ximonde ya puedes presumir de que tú has estado entre la élite, aunque sólo fuese por unas horas, mientras ellos pasean sus complejos por los ríos de pocos pescadores para que nadie pueda certificar lo malos que son con la caña. Oye, que esto es muy serio, que ya puedes fachendear de haberte codeado con personas que saben ponerse el vadeador y el pantalón…
Lo que es la vida, hace unas semanas querías reventarme no-se-qué y el sábado casi acabas a besos conmigo... Tuve que decirte que los besos aún te los tienes que ganar.
Oye, Ferre, ahora que ya somos coleguis ya puedo llamarte Ferry, que esto es lo más, que estás en la cumbre de la pirámide, lejos de Firulillos, de agresores de bastón y otros fenómenos. ¿Y?, ¿Como te sientes? ¡Campeón, que eres un campeón!.
Sigo con ganas de apretarte el pescuezo, con muchas ganas…
Sin acritud y con el respeto que tú no tuviste conmigo durante años…
Atentamente, el ínclito gorrión de las ondas con plaza fija desde 1986. ¡Ah, y Artesano…!