AGENTE FORESTAL PRESUNTO FURTIVO

Por Miguel Piñeiro y Alberto Torres
 

Un Agente Forestal con funciones de Agente Territorial de Montes e Incendios de la Consellería de Medio Rural con sede operativa en el Distrito Forestal I-Ferrol acaba de entrar en el selecto grupo de aquellos que, presuntamente, aprovechándose de su posición, mete la mano en cajón ajeno.
El 14 de julio, en un control rutinario, la Guardia Civil de Valdoviño localiza 8 kg de percebes y un traje de neopreno en un coche oficial de la Xunta que conducía el agente forestal E. F. Z.
El funcionario de la Xunta tiene abierto un expediente, el marisco fue requisado y el vehículo está retenido.
Esto nos trae a la memoria otro caso reciente en el que un funcionario de la Xunta olvidó sus obligaciones para pasarse al lado tenebroso. Mientras para pescar un salmón, cualquier pescador las pasa canutas, J. G. R. los ejecutaba en el capturadero de Ximonde. Mientras un mariscador, para hacerse legalmente con unos kg de percebes se juega la vida y paga sus impuestos, este trabajador de la Xunta mete la mano en la propiedad común utilizando, además, medios oficiales -el coche- para su transporte.
De nuevo estamos –presuntamente, mientras no haya resolución oficial- ante un proceder lamentable, condenable y corrupto que merece un pronunciamiento oficial y un castigo ejemplar sin paliativos.
Los agentes forestales que cumplen con su trabajo, los vigilantes de recursos naturales que desarrollan sus labores con profesionalidad y otras categorías laborales de Medio Rural no pueden estar en la picota por un reducido número de señores de verde que son pillados en trapicheos ilegales.
Hablábamos del Ulla en el caso del Peón de la Xunta que comercializó dos salmones y que admitió haber ventilado lampreas en el capturadero de Ximonde. Pues sólo Trueiro, MiguelPesca.com y Albertrucho.blogspot.com se hicieron eco de la resolución del expediente mientras al presunto fraude del Campanu asturiano le dedicaron páginas completas en otros medios. Algo huele mal en todo esto y la administración tiene su parte de culpa al “silenciar” el castigo que debiera ser intimidatorio para otros posibles casos, que la tentación es muy poderosa.
Acabamos de indagar en el tema de los percebes, hemos tocado nuestras fuentes de información, publicamos lo que sabemos y, por la gravedad del asunto, pedimos un pronunciamiento de sus representantes tanto administrativos como sindicales, caso de haberlos.
Es inaceptable que un pescador por una sanción de pesca –por medio centímetro de trucha- vea su nombre en papeles oficiales y en los medios de comunicación mientras el corrupto de Ximonde goza de impunidad administrativa y, por lo tanto, mediática.
Y lo peor de todo esto, es que son demasiados casos. La guardería de Galicia -forestales, vigilantes, peones y otras categorías- están en la picota por la actuación de unos pocos que empañan la labor del colectivo. Esto no es de recibo, pero tampoco lo es que alguno de sus representantes intente correr cortinas de humo alrededor de sus defendidos o asociados intentando empañar la profesionalidad de dos periodistas que nos hemos limitado a ejercer nuestra profesión.
A cada palo su vela.