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Los administrados –y que nadie se
sorprenda, que vamos a hablar de pesca- requerimos de la
administración los mismos resortes y compromisos que ella nos exige
a nosotros. ¡Qué menos!
Muchos ciudadanos se sienten “numerizados” y gestionados por el
sistema hasta el punto de creer que sólo interesamos para hacernos
pagar impuestos y tasas y cumplir con otras obligaciones
coyunturales a nuestra condición de ciudadano.
¿Seguro que vamos a hablar de pesca?, siiiiiii.
Meses atrás, miles de pescadores de toda Galicia, Asturias y otras
autonomías no tan cercanas a la nuestra, pasaron por el filtro del
sorteo de permisos de pesca en las cuatro delegaciones de Medio
Ambiente.
El controvertido sorteo tiene dos apartados: para permisos de
salmón, por un lado, y para permisos de trucha y reo, por otro.
Las condiciones del sorteo se publican en el DOGA normalmente en
octubre. Cada pescador que quiera largar una varada en los cotos
salmoneros del Ulla (a partir de mayo, es decir, siete meses
después) está obligado a un ritual cuando menos “latoso”:
- rellenar una solicitud
- hacer fotocopias de los DNI de los que se presentan en cada
solicitud
- cubrir otro impreso de pago de tasas
- ir a un Banco o Caja a realizar el pago
- y, parcialmente, no por último, mandar por correo la solicitud,
los DNI y el resguardo del pago de los permisos.
Posteriormente a estos requerimientos previos, a vuelta de correo
nos llegan los permisos.
Ya no voy a entrar en que en los
últimos años el programa informático es un auténtico caos y tiene
más fallos que salmones este año Ximonde. Hemos visto permisos
duplicados para la misma persona, para la misma jornada de pesca y
¡para dos cotos diferentes!; expediciones del mismo permiso por
triplicado; permisos que se “volatilizan” y alguna que otra
virguería del complejo programa informático con el que trabaja la
voluntariosa -pero impotentemente- Mercedes & CIA en la Delegación
de Pontevedra.
Una vez superadas las primeras pruebas –alguna la denostarían
incluso los concursantes de “Supervivientes” por ser más propia de
“Humor amarillo”- tenemos los permisos en la mano.
El siguiente paso es esperar –aparte de desear- que en esos meses
posteriores no te entre a palmoeira y no puedas ir a pescar.
Llegado mayo, comienza la temporada de pesca y, un buen día, a
saber, el 12 de junio, se completa el cupo de 40 ejemplares por lo
que se cierra la campaña salmonera del Ulla de este año.
¿Qué pasa con los permisos de salmón ya expedidos para los días
posteriores al susodicho día en que se completa el cupo? Pues que se
deben cambiar por permisos de reo en la Delegación de Medio Ambiente
de Pontevedra o solicitar la devolución íntegra del importe.
Pero que nadie crea que es “chegar e encher”; no, tiene otro proceso
tan complicado como el previo para que te adjudiquen un permiso o,
si me apuras, más complejo aún.
Veamos.
Llamas a Pontevedra e indicas que quieres cambiar un permiso de
salmón por otro de reo y que se te abone la diferencia entre uno y
otro, que son 3 € (9 € el permiso de salmón por 6 € el permiso de
reo). Parece ser que un permiso de salmón aún queda vigente al
completarse el cupo por lo que puedes pescar reo con el permiso de
salmón, pero uno se niega a pescar reo con un permiso de salmón
cuando la temporada ya está cerrada. ¿Se entiende?
Te mandan dos folios. Uno lo dedicas a dar de nuevo tus datos a la
administración ¿Será que han perdido los que ya les mandaste cuando
solicitaste entrar en el sorteo?
Pero lo más increíble es el otro folio donde te indican "Para
devolución del importe de los permisos deberá acompañar: solicitud
debidamente cumplimentada, impreso tasa abonada y permisos
originales". ¡Caghou un boi nun cabaso e non cagha a cada paso!
A este paso, para largar unas varadas en el Ulla necesitaremos una
agencia que nos gestione el papeleo.
Pero vamos a ver. De las tres cosas que nos piden, dos ya están en
su poder y la tercera –devolver los permisos originales- no tiene
sentido pues se entiende que carecen de vigor y en consecuencia
prescritos ¿o no?
Sigamos.
Una vez cumplido el formulario y rebuscado entre montones de papeles
donde almacenaste cautelarmente los resguardos del abono en el
banco, llamas a Pontevedra para indicar que al día siguiente tienes
coto de salmón en Sinde y que deseas cambiarlo por otro de reo con
la devolución pertinente de 3 €. Aquí te encuentras con otros dos
problemillas: uno, que el permiso no llega a tiempo por correo y,
otro que surge derivado del anterior, que tienes que ir a buscarlo
personalmente ya que no pueden mandártelo por mensajero.
Por si no te has hastiado ya de la puñetera burocracia, te ves
obligado a perder unos 30 € (gasolina y peaje; sin contar con las
dos o tres horas que precisas para realizar la operación) para
recuperar 3 € y un permiso de reo en Sinde o Couso donde además no
vas a pescar nada.
¡Ah! Los pescadores que tenían permiso de salmón para el Ulla el día
13 de junio, o el 14 o el 15, ¿realizaron el cambio de permiso?
¿Vale el mismo permiso de salmón para pescar reo cuando la temporada
salmonera ya estaba cerrada? El permiso es para salmón y puedes
pescar reo pero ya no puedes pescar salmón… ¿En que ley o normativa
está recogida esta contingencia? ¿Esos cinco o seis días de
condescendencia que da la Delegación de Pontevedra para que realicen
los cambios donde viene especificado? ¿Jurídicamente es punible esta
situación?
En definitiva, el carpe diem del pescador es para doctorado
directo: te abrasan con papeles, instancias y documentos para que
posteriormente el ordenador haga lo que le sale del disco duro con
riesgo de mandarte a Couso en vez de Ximonde o incluso de dejarte
sin permiso (también hay precedentes) y una vez que no has podido
pescar, bien porque la puñetera bolita del sorteo te mandó a Cuenca
o porque se completa el cupo, te vuelven a aburrir con más papeleo.
Es para indignarse.
Habrá quién vea, en esta y en otras opiniones de
wwww.miguelpesca.com, inquinas y conspiraciones malintencionadas y,
de hecho, sabemos de ciertas andanzas y comentarios de perversos
personajes del sector que bien haría la administración ponerle una
mesa en algún recóndito lugar de Papúa Nueva Guinea a fin de que su
negligencia, torpeza e incompetencia no acaben en las partes medias
del vadeador de los pescadores, como es el caso.
La realidad es bien conocida por la inmensa mayoría de los sufridos
pescadores del Ulla: compromisos incumplidos, buenos deseos que non
son más que simples deseos y no hechos contrastados, reuniones
insulsas e infructuosas, burdas amenazas por parte de algunos mal
llamados agentes de la guardería, el empecinamiento en anular Couso
y Sinde, la negativa torticera a facultar un tramo libre, la
vehemencia de la vigilancia según quién esté pescando… y otras
realidades, hacen de la pesca en el Ulla un verdadero tormento para
quién la practica.
La seriedad y el compromiso de muchos que visitan esta web les lleva
a pensar que el colectivo de pescadores no se merece tanta ignominia
ni tanta desfachatez en la gestión al administrado.
E insistimos, la cosa no es nueva, viene de atrás y parte del mismo
equipo que la “otra administración” protegía, mantenía y defendía
hasta niveles que rayaban racionalmente incluso lo sospechoso.
Podemos consolarnos con que la situación llegará a límites en los
que ALGUIEN deberá tomar medidas serias, tajantes y concluyentes.
Mientras tanto se percibe en el sector un cabreo descomunal. Hay
sociedades y pescadores que empiezan a dar síntomas de fatiga y
agotamiento por decisiones y procederes que no se justifican en un
estado de derecho.
Durante años, la administración fue conocedora de la desunión del
colectivo de pescadores y se aferraba a ella como la tabla de
salvación de su nefasta gestión fluvial con prebendas
estratégicamente concedidas a fin de no se alborotase el gallinero,
pero ALGUIEN, ahora o más tarde, tendrá que rendir cuentas y, sobre
todo, depurar responsabilidades.
Volviendo al tema de los formularios y los permisos -y concluyendo-,
cuando hice el Servicio Militar, yo era el 181, desgraciadamente no
tenía nombre ni apellidos; ahora como pescador siento el peso del
número que la administración –ésta y la de los otros a la que tanto
critiqué- me ha colgado en la espalda: el cero, con el mismo valor
que tiene cuando va a la izquierda.
Por lo menos, en la mili, yo era el 181...
¡Ah!, por cierto. También
reclamé la parte proporcional de la devolución que legalmente me
corresponde porque el día 12, a media jornada de pesca, al
completarse el cupo, mi permiso ya no era de salmón sino de reo. No
llega a 2 €
pero son míos y el caso es que la solicitud de devolución va a
Economía y a saber cuando tendrán a bien ingresármelos en la cuenta
bancaria que tuve que facilitar. |