¿Hasta dónde puede llegar la burocracia?
Por Miguel Piñeiro
(Pescador administrado hasta la bobina del carrete)
 

Los administrados –y que nadie se sorprenda, que vamos a hablar de pesca- requerimos de la administración los mismos resortes y compromisos que ella nos exige a nosotros. ¡Qué menos!
Muchos ciudadanos se sienten “numerizados” y gestionados por el sistema hasta el punto de creer que sólo interesamos para hacernos pagar impuestos y tasas y cumplir con otras obligaciones coyunturales a nuestra condición de ciudadano.
¿Seguro que vamos a hablar de pesca?, siiiiiii.

Meses atrás, miles de pescadores de toda Galicia, Asturias y otras autonomías no tan cercanas a la nuestra, pasaron por el filtro del sorteo de permisos de pesca en las cuatro delegaciones de Medio Ambiente.
El controvertido sorteo tiene dos apartados: para permisos de salmón, por un lado, y para permisos de trucha y reo, por otro.
Las condiciones del sorteo se publican en el DOGA normalmente en octubre. Cada pescador que quiera largar una varada en los cotos salmoneros del Ulla (a partir de mayo, es decir, siete meses después) está obligado a un ritual cuando menos “latoso”:
- rellenar una solicitud
- hacer fotocopias de los DNI de los que se presentan en cada solicitud
- cubrir otro impreso de pago de tasas
- ir a un Banco o Caja a realizar el pago
- y, parcialmente, no por último, mandar por correo la solicitud, los DNI y el resguardo del pago de los permisos.
Posteriormente a estos requerimientos previos, a vuelta de correo nos llegan los permisos.

Ya no voy a entrar en que en los últimos años el programa informático es un auténtico caos y tiene más fallos que salmones este año Ximonde. Hemos visto permisos duplicados para la misma persona, para la misma jornada de pesca y ¡para dos cotos diferentes!; expediciones del mismo permiso por triplicado; permisos que se “volatilizan” y alguna que otra virguería del complejo programa informático con el que trabaja la voluntariosa -pero impotentemente- Mercedes & CIA en la Delegación de Pontevedra.
Una vez superadas las primeras pruebas –alguna la denostarían incluso los concursantes de “Supervivientes” por ser más propia de “Humor amarillo”- tenemos los permisos en la mano.
El siguiente paso es esperar –aparte de desear- que en esos meses posteriores no te entre a palmoeira y no puedas ir a pescar.
Llegado mayo, comienza la temporada de pesca y, un buen día, a saber, el 12 de junio, se completa el cupo de 40 ejemplares por lo que se cierra la campaña salmonera del Ulla de este año.
¿Qué pasa con los permisos de salmón ya expedidos para los días posteriores al susodicho día en que se completa el cupo? Pues que se deben cambiar por permisos de reo en la Delegación de Medio Ambiente de Pontevedra o solicitar la devolución íntegra del importe.
Pero que nadie crea que es “chegar e encher”; no, tiene otro proceso tan complicado como el previo para que te adjudiquen un permiso o, si me apuras, más complejo aún.
Veamos.
Llamas a Pontevedra e indicas que quieres cambiar un permiso de salmón por otro de reo y que se te abone la diferencia entre uno y otro, que son 3 € (9 € el permiso de salmón por 6 € el permiso de reo). Parece ser que un permiso de salmón aún queda vigente al completarse el cupo por lo que puedes pescar reo con el permiso de salmón, pero uno se niega a pescar reo con un permiso de salmón cuando la temporada ya está cerrada. ¿Se entiende?
Te mandan dos folios. Uno lo dedicas a dar de nuevo tus datos a la administración ¿Será que han perdido los que ya les mandaste cuando solicitaste entrar en el sorteo?
Pero lo más increíble es el otro folio donde te indican "Para devolución del importe de los permisos deberá acompañar: solicitud debidamente cumplimentada, impreso tasa abonada y permisos originales". ¡Caghou un boi nun cabaso e non cagha a cada paso!
A este paso, para largar unas varadas en el Ulla necesitaremos una agencia que nos gestione el papeleo.
Pero vamos a ver. De las tres cosas que nos piden, dos ya están en su poder y la tercera –devolver los permisos originales- no tiene sentido pues se entiende que carecen de vigor y en consecuencia prescritos ¿o no?

Sigamos.
Una vez cumplido el formulario y rebuscado entre montones de papeles donde almacenaste cautelarmente los resguardos del abono en el banco, llamas a Pontevedra para indicar que al día siguiente tienes coto de salmón en Sinde y que deseas cambiarlo por otro de reo con la devolución pertinente de 3 €. Aquí te encuentras con otros dos problemillas: uno, que el permiso no llega a tiempo por correo y, otro que surge derivado del anterior, que tienes que ir a buscarlo personalmente ya que no pueden mandártelo por mensajero.
Por si no te has hastiado ya de la puñetera burocracia, te ves obligado a perder unos 30 € (gasolina y peaje; sin contar con las dos o tres horas que precisas para realizar la operación) para recuperar 3 € y un permiso de reo en Sinde o Couso donde además no vas a pescar nada.
¡Ah! Los pescadores que tenían permiso de salmón para el Ulla el día 13 de junio, o el 14 o el 15, ¿realizaron el cambio de permiso? ¿Vale el mismo permiso de salmón para pescar reo cuando la temporada salmonera ya estaba cerrada? El permiso es para salmón y puedes pescar reo pero ya no puedes pescar salmón… ¿En que ley o normativa está recogida esta contingencia? ¿Esos cinco o seis días de condescendencia que da la Delegación de Pontevedra para que realicen los cambios donde viene especificado? ¿Jurídicamente es punible esta situación?
En definitiva, el carpe diem del pescador es para doctorado directo: te abrasan con papeles, instancias y documentos para que posteriormente el ordenador haga lo que le sale del disco duro con riesgo de mandarte a Couso en vez de Ximonde o incluso de dejarte sin permiso (también hay precedentes) y una vez que no has podido pescar, bien porque la puñetera bolita del sorteo te mandó a Cuenca o porque se completa el cupo, te vuelven a aburrir con más papeleo.

Es para indignarse.
Habrá quién vea, en esta y en otras opiniones de wwww.miguelpesca.com, inquinas y conspiraciones malintencionadas y, de hecho, sabemos de ciertas andanzas y comentarios de perversos personajes del sector que bien haría la administración ponerle una mesa en algún recóndito lugar de Papúa Nueva Guinea a fin de que su negligencia, torpeza e incompetencia no acaben en las partes medias del vadeador de los pescadores, como es el caso.
La realidad es bien conocida por la inmensa mayoría de los sufridos pescadores del Ulla: compromisos incumplidos, buenos deseos que non son más que simples deseos y no hechos contrastados, reuniones insulsas e infructuosas, burdas amenazas por parte de algunos mal llamados agentes de la guardería, el empecinamiento en anular Couso y Sinde, la negativa torticera a facultar un tramo libre, la vehemencia de la vigilancia según quién esté pescando… y otras realidades, hacen de la pesca en el Ulla un verdadero tormento para quién la practica.

La seriedad y el compromiso de muchos que visitan esta web les lleva a pensar que el colectivo de pescadores no se merece tanta ignominia ni tanta desfachatez en la gestión al administrado.
E insistimos, la cosa no es nueva, viene de atrás y parte del mismo equipo que la “otra administración” protegía, mantenía y defendía hasta niveles que rayaban racionalmente incluso lo sospechoso.
Podemos consolarnos con que la situación llegará a límites en los que ALGUIEN deberá tomar medidas serias, tajantes y concluyentes. Mientras tanto se percibe en el sector un cabreo descomunal. Hay sociedades y pescadores que empiezan a dar síntomas de fatiga y agotamiento por decisiones y procederes que no se justifican en un estado de derecho.
Durante años, la administración fue conocedora de la desunión del colectivo de pescadores y se aferraba a ella como la tabla de salvación de su nefasta gestión fluvial con prebendas estratégicamente concedidas a fin de no se alborotase el gallinero, pero ALGUIEN, ahora o más tarde, tendrá que rendir cuentas y, sobre todo, depurar responsabilidades.
Volviendo al tema de los formularios y los permisos -y concluyendo-, cuando hice el Servicio Militar, yo era el 181, desgraciadamente no tenía nombre ni apellidos; ahora como pescador siento el peso del número que la administración –ésta y la de los otros a la que tanto critiqué- me ha colgado en la espalda: el cero, con el mismo valor que tiene cuando va a la izquierda.
Por lo menos, en la mili, yo era el 181...

¡Ah!, por cierto. También reclamé la parte proporcional de la devolución que legalmente me corresponde porque el día 12, a media jornada de pesca, al completarse el cupo, mi permiso ya no era de salmón sino de reo. No llega a 2 pero son míos y el caso es que la solicitud de devolución va a Economía y a saber cuando tendrán a bien ingresármelos en la cuenta bancaria que tuve que facilitar.

 

P.D. Dos días después de personarme y realizar la susodicha reclamación recibo un correo de la Delegación Provincial de Medio Ambiente que dice textualmente:

"Con data 29/06/2007, e rexistro de saída números 7825 e 7826, remítese ao Sr. delegado provincial da consellería de Economía e Facenda os informes favorables para a devolución de 9,03 € correspondentes ao cambio de 3 permisos de salmón por reo, e 7,60 € correspondentes á devolución proporcional do día 12/06/2007".

 

Y cuando ya creía que el papeleo había concluido, el 13 de julio recibo en mi domicilio una carta de la misma Delegación  que dice:


Asunto: Solicitude documentación para devolución de prezos públicos correspondentes á venda de permisos de pesca.
"No relativo á súa solicitude para a devolución de prezos públicos correspondentes a venda de permisos de pesca, comunícolle que segundo o interventor da delegación provincial da consellería de Economía e Facenda, é imprescindible para o ingreso dos cartos reclamados, un certificado de conta bancaria no que conste o N.I.F., nome e nº de conta, do titular que abonou a taxa, xa que as devolucións serán realizadas ao que efectuou o pago da mesma.
O certificado orixinal deberá ser enviado a este Servizo á maior brevidade, xa que na delegación de Facenda están á espera para efectuar o ingreso correspondente".
P.A. O Xefe de Área de Espazos Naturais.

 

¡Coño!, como "Transportes Vegasindo, rapidez y economía".
No se por qué, me da la impresión de que el asunto no acaba aquí...

 

¿Me lo temía!

El 10 de agosto recibo dos cartas de la Delegación Provincial de la Consellería de Economía y Hacienda en las que dicen: (...) este Servicio de Recaudación procede a la liquidación (...), (...) y al interés de demora (...)

¡Albricias! Es decir, iba a cobrar. pero la carta sigue y llegamos a: "Con la finalidad de liquidar el mandato de pago, le solicito que comunique a este Servicio, en el plazo de diez días, el medio preferido por usted entre transferencia bancaria para la que debe acompañar la certificación del banco o caja o en cheque nominativo a retirar en este Servicio".

Inmediatamente me pongo en contacto con ellos para "recordarles" que la certificación bancaria ¡YA ESTABA EN SU PODER! y me contestan que entonces no me preocupe que debió ser un fallo administrativo.

 

El 14 de septiembre recibo una carta de mi entidad bancaria notificando el ingreso de 9,26 en mi cuenta

Manda carallo.
Nunca Máis.

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