MARC PETITJEAN EN GALICIA
Por Miguel Piñeiro y Alberto Torres

La firma Rhodani programó la visita a España de Marc Petitjean con tres exhibiciones del crack suizo, una en Galicia, otra en Santander y una tercera en San Sebastián.
No es la primera vez que viene a España pero sí la primera que el prestigioso montador en “cu de parrulo” visitaba Galicia
.
Rhodani, con Raúl Soria al frente, preparó la visita gallega con esmero, no en vano Marc estaría dos días completos con nosotros y había que proporcionarle un programa atractivo y a la altura de tan ilustre visitante.
Cuando Raúl nos llamó no había forma de conseguir permisos para cotos con un mínimo de garantías por lo que hubo que buscar alternativas como la belleza y la comodidad del Coto de Pontemaceira en el Tambre pero, a pocos días de la visita, el Tambre se cabreó y se llenó de agua, muy necesaria por otra parte.
Cambio de planes.
Conseguimos los restos del sorteo para el coto de Antas de Ulla.
Marc y Raúl llegaron a Monterroso donde los esperaba un selecto grupo de pescadores y Artesáns: Julio Seijas, Oscar Gayoso, Luís Piñeiro, Fernando Comba, Manuel Estrada y Pepe Guzmán. Grupo seleccionado con unos objetivos bien concretos: que Marc pescara y clavara truchas, que estuviese arropado y hacerle la estancia lo más agradable posible.
Un café, las presentaciones y el primer cambio de impresiones con “Trueiro”, “Cousas da Mosca. Diccionario básico” y “La pesca tradicional del reo” como primer detalle de los presentes.

Nos vamos a Antas y sin perder mucho tiempo ya estaban las cañas en el río. Y Marc que empieza a tocar escama. Fueron cayendo una tras otra y a seca a pesar del viento, del alto caudal y de la baja temperatura del agua. La seca de Marc era del agrado de las pintonas. Mientras tanto los acompañantes se iban turnando en los lances para poder compartir todos y cada uno de ellos unos minutos al lado del Maestro. Pero curiosamente fue Raúl el que encontró el “caladero” de Antas y allí nos proporcionaron la ocasión de disparar la cámara hasta acabar las baterías.
Comba a pocos metros a su derecha, con Guzmán siguiendo las evoluciones de ambos desde una postura privilegiada, Luís Pi con Raúl pocos metros atrás… y van cayendo las pintonas; una, otra, otra más…

Julio Seijas, que se creció nada más tocar el agua, se esforzaba en agradar al visitante utilizando un peculiar y atávico lenguaje dialectal ayudado por sonidos guturales que deberían pasar a formar parte de cualquier museo antropológico. En el río Ulla, donde todo puede pasar, no había “droit” ni “à gauche”, ahora hay “dereché”, “izquierdé” y hasta “orillé”. Este Julio… Y el caso es que cuantas más indicaciones hacía el políglota de Lugo a Marc Petitjean, más arriba se venía el primero, dándolo todo, concluyendo la mañana de pesca con un abochornante espectáculo mímico que no dejó indiferente a ninguno de los presentes (creemos que Marc llegó a pensar que era una tradición ancestral o algo así).
Mientras tanto Oscar Gayoso no encontraba justificación a su sonoro fracaso y lo meditaba posando lujuriosamente al lado de su coche
(como se verá más adelante).
¿Y el Estrada? r2d2
por los árboles, saltando de rama en rama… ¿Pero esto que es?, nos preguntábamos.
Marc Petitjean, con finísima elegancia, en ningún momento dio la impresión de estar atónito
n ni siquiera sorprendido, ante el comportamiento de estos tres personajes pero seguro que en su fuero interno se estaba preguntando ¿De dónde carallo habrán salido estos tres…?

Hora de la comida. La siempre atenta Asociación de Pescadores da Ulloa nos cede el refugio de pescadores en el que previamente habíamos encendido un fuego muy acogedor.
Y nos entregamos a la gastronomía de Waldemar y de la tierra: Empanada, fiambre, anchoas, salmón, jamón asado, queso, vinos seleccionados y el fantástico pan de Monterroso… poca cosa, que había que seguir pescando. No faltaron los licores y la cata de cuanta botella se puso al alcance. Y con los cafés, abrimos cajas y cajas de moscas con las creaciones de los Artesáns
Julio Seijas, Oscar Gayoso, Andrés Touceda, Fernando Comba, Luís Piñeiro, Juan Gayoso, Alberto Mera, José Manuel Baldonedo, Noelia Gayoso, Manolo García y Eloy Saavedra; además de otras fantásticas moscas de montadores gallegos como Manuel Gómez, Moncho Feros, Arturo Alonso, Pepe Guzmán, Rafa Bellas, Vicente Pico, Manuel Estrada, José Luís Brandón y otros foráneos como Vicente Longo, Paco Redondo y José Manuel Ruíz (Cholo), entre otros. Las cajas de moscas sacaron un ¡¡¡fantastique!!! que sorprendió a todos. Se le dio permiso a Marc para “rapiñar” todas aquellas que quisiera y se llevó un buen lote (con esto avisamos a los Artesáns y montadores antes citados que vayan reponiendo stock que las cajas quedaron bajo mínimos…) Nos llamó mucho el interés de Marc en saber el nombre del artesano de cada una de las moscas ya que las etiqueta y las colecciona ¡Las moscas de los Artesáns y de montadores gallegos en la colección personal de Mark Petitjean! (Artesáns, montadores, insistimos en que quedamos bajo mínimos…)

A medida que iban cayendo los chupitos, Julio Seijas volvió a entonarse y se atrevió a un diálogo personal con Mark, diálogo que no vamos a reproducir por respeto al lector y porque el suizo aún no había salido de asombro al haber visto comer con las manos al Estrada y al Gayoso.
En la sesión vespertina nos pareció oportuno dejar libremente a Marc y a Raúl en otro tramo del coto. Comba, Luis Pi y Guzmán a su bola. Nosotros no tuvimos más remedio que resignamos a perder el tiempo con Gayoso, Seijas y Estrada. Uno cayó al río, otro rompió la caña y el tercero perdió el teléfono… ¡Qué infortunio y que demostración de torpeza. ¿Y estos eran los elegidos para quedar bien…?
Pasamos la tarde como pudimos y esperando que el río se recupere cuanto antes porque pasar estos tres en batería es como si pasasen cien búfalos.

Por la noche nos vamos a Waldemar (Ligonde-Eirexe-Monterroso) y Mónica Varela de encarga de que Marc acceda al Olimpo gastronómico con un variado de entrantes y rematando la faena con un bacalao y un chuletón como mandan los cánones. Lo mejor fue la sobremesa con especial referencia a la sección de nudos. A Marc, con motivo de su primera visita a Waldemar, le regalamos una Scierra (Estradiña, thank).

Al día siguiente, al ser lunes e inhábil para pescar en río, programamos una mañana en costa, a los mújeles a mosca. Nos fuimos al lugar seleccionado por dos auténticos especialistas como son Eloy Saavedra y Santi Nitas que ejercieron de anfitriones de Marc y Raúl. Curiosamente, el que más ejemplares pescó fue Raúl.

De la desembocadura del río Castro a Coruña.
Comimos en el “Comedor Alberto Torres” del Lagar de José en el Polígono de
la Grela. Tocaba pulpo, como no podía ser de otra manera, y otras exquisiteces de la tierra.

Por la tarde, Marc congregó a un nutrido grupo de aficionados en Rhodani A Coruña en una demostración que esperamos no tarde mucho en repetirse.
Desde aquí, la Galicia verde que cautivó a Petitjean, el País donde se come muy bien, el noroeste de la Península Ibérica donde aún quedan algunas truchas, Piñeiro y Torres han sido testigos de dos jornadas irrepetibles. Pensamos que fue todo un acierto la selección de personas que acompañaron a Marc en su primera visita a Galicia (bueno, todos menos Seijas, Gayoso y Estrada que tendrán que aprender a pescar y a moderarse). Buena elección de los escenarios de pesca. Buenos tripeos. Marc nos dijo que quedaba agradablemente sorprendido.
Ahora, el cómo nos pareció a nosotros.
Marc Petitjean es una persona verdaderamente humilde, cercana, cordial, excelente en el trato corto y educadísimo en las formas y modales. Sorprende, de una persona de su proyección, que sobren unos minutos para establecer lazos de amistad. Y otra cosa, su simpatía. No paró de sonreir y de asimilar conocimientos sobre la pesca en nuestra tierra.
Para nosotros fue un auténtico placer, personal y profesional, poder compartir a su lado las emociones de la pesca en su primera visita a Galicia.
En 2013 vuelve. Seguro.
Marc
: heureux de vous rencontrer, était un véritable privilège, cher ami.

P. D. Cuando el lector vaya a un río y vea en las proximidades el coche de Gayoso, Seijas o Estrada, jamás, repetimos, ¡jamás! dejen el maletero abierto porque las cajas de moscas sufrirán una transformación, le saldrán unas alas y se irán “solitas” volando del coche al de ellos…

Otra P.D.- Manoliño, Julito y Oscarín, estamos en paz.

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