A Rafael del Pozo

Querido Rafa:

Estos días habíamos hablado de ti, al saber del fallecimiento de nuestro común amigo Dionisio y estaba para llamarte como solía hacer a menudo pero no me has dado tiempo.
No tenía nada mejor que hacer que volver a rememorar los recuerdos de unas intensas jornadas en el Sor. Me puse un malta y reparé en el gran trabajo que hacía -y hace- Jara y Sedal. Con ese reportaje, me vinieron a la mente otros momentos, y te iba a llamar o a poner un correo cuando me llama Álvaro, que perpetúa tu figura en nuestro Jara y Sedal, que no salía de su estupefacción. Durante minutos hablamos con grandes silencios. Aún no era de dominio público.
Y en ese momento afloraron más recuerdos de todos estos años.
Nunca, ya sabes, nunca, podré agradecerte tu prólogo mi segundo libro, y no sólo el texto, si no venirte a Galicia con Fernando a la presentación. Bien, la verdad sea dicha, en Madrid no se comen los guisotes de xouviñas ni el pulpo en caldeirada de tu amiga Maruja, mi suegra. Oye, ¡Cómo te gustaban!
Tampoco podré darte las gracias por lo mucho que aprendí a tu lado, de la pesca, de la profesión y, sobre todo, de las personas.
Acabo de hablar con Juan y quedó de piedra. Después de un prolongado silencio acertó a decirme: "la mosca de Couso"... ¿Recuerdas cuando intentábamos el campano del Ulla, le hiciste una mosca y le plomaste la línea? Me acuerdo de Juan clavado, inmóvil...

Ya hay que tener mala suerte, conoces a  Rafael del Pozo, te hace una mosca y la pierdes en el primer lance... Pues nada Rafa, que nos quedamos con la misma cara.
En más de una ocasión te imaginé muy mayor con la barba teñida de blanco y acompañado de pescadores que oían devotamente tus aventuras pero no va a poder ser y lo que más lamento es que esperaba ser unos de ellos para poder darte las gracias ¿Por qué?, por todo. Por haberme dejado aprender de televisión a tu lado, por pedirme que formara parte del equipo de la revista, por las entrevistas en la radio...
Al profesional mi reconocimiento, a Rafa -el amigo- mi gratitud.
El próximo año pegaré una varada en el Ulla como firme testimonio de mi agradecimiento y del cariño que te tenemos en Galicia, quizá no tanto como nos querías tu a nosotros, los gallegos.
Incluso, estoy pensando que has hecho méritos más que sobrados para que te pongamos una piedra en Herbón...
Hasta siempre, Rafa.
Tu amigo Miguel.

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