LA RECUPERACIÓN DEL SALMÓN EN GALICIA

Por Miguel Piñeiro

En la actualidad, hablar de salmón es hablar de un milagro y hablar de salmones... bueno, pocos hablan de salmones.
De una abundancia contrastada en los ochenta, pasamos por una década nefasta en los noventa en la que el rey del río desapareció de numerosos ríos gallegos.
En Galicia, la vitola salmonera se la lleva el Eo de calle, por número de capturas, pero no se debe obviar que éste curso está compartido entre la administración gallega y la del principado.
El río Ulla es el primer curso salmonero íntegramente gallego y en
el se han volcado los mayores esfuerzos de la administración en los últimos años. ¡Qué lejanos quedan aquellos tiempos –¡coño, no tan lejanos!- con salmones de 12 y 13 kg...!
De los cientos y cientos de
ejemplares –miles, contando los ilegales- pescados en los setenta y ochenta, hemos pasado a cifras ridículas y anecdóticas en los noventa. Los diez años de 1990 al 2000 pasaron como un huracán por el Ulla. En los ochenta firmó años de 500 salmones oficiales pero en los noventa completó un buen puñado de años con ceros en capturas y sólo un grupo de nostálgicos y románticos de la pesca (Pardal, Ortega, Otero, Miniño, Louzao, Julio, etc) mantenían vivo un espíritu que ha renacido con inusitada fuerza en el 2001.
En el arranque de este siglo, las cifras indican una esperanzadora recuperación
.
Con la inclusión del salmón en el Plan de Recuperación de los Ríos y el Plan de Recuperación del Salmón, el Ulla, históricamente uno de los ríos más salmoneros de Galicia, fue el más beneficiado y es, por tanto, la joya de la corona.
Integrados en este plan existen 9 capturaderos dedicados al salmón y al reo. Algunos de ellos incluso llegan a funcionar como escalas para favorecer su remonte. Los individuos capturados son analizados biométricamente para averiguar el estado de la especie en el río y el nivel de la población. Algunos son trasladados a los centros ictiogénicos, donde se convertirán en reproductores, y los demás son liberados. Una manipulación en condiciones precarias llevará a la muerte al ejemplar; y se dan casos.
También se presta atención al caudal ecológico -velocidad del agua, morfología del terreno, ancho del lecho, profundidad, estudio de la vegetación- y al inventario de hábitats. Los datos recopilados aún no permiten acometer grandes decisiones y las investigaciones no han dado todavía resultados definitivos.
Los capturaderos gallegos vienen firmando la existencia de salmones, incluso en cursos donde ya habían desaparecido años atrás y en ello tienen su parte de culpa las repoblaciones efectuadas sen los últimos años.
Con los noventa, el técnico de la Xunta de Galicia
, Pablo Caballero, inicia el estudio de las poblaciones salmoneras en Galicia, volcando máximo interés en el Ulla. En diciembre de 1996, consigue alimentar artificialmente a varios ejemplares de salmones zancados en el Centro de Carballedo provocando su desove en cautividad, experiencia pionera en España.
La piscifactoría de Carballedo marcó la pauta a seguir y aunque las repoblaciones sólo tienen un retorno de 1x1000, la verdad es que la nefasta experiencia anterior de repoblar con hueva del norte de Europa fue un absoluto y estrepitoso fracaso.
A partir de esta experiencia se incrementaron espectacularmente las posibilidades de repoblar los ríos con huevas de salmón atlántico, complementando la puesta natural que sufre reveses de consideración.
En las últimas campañas, las capturas de salmones adultos de laboratorio han significado un muy interesante porcentaje del total de los salmones capturados.
Las funciones del centro pontevedrés de Carballedo y de los lucenses de O Veral y Ribeira de Piquín son fundamentales. Cada uno de estos centros dispone de ejemplares autóctonos seleccionados para la práctica reproductiva. Las repoblaciones con ejemplares importados no dieron los frutos deseados e incluso se consideran contraproducentes.
Los alevines, pintos y andoriños, son liberados en distintos tramos de los ríos después de ser marcados para su seguimiento y control posterior. Como los salmones y reos deben ser guiados, después de su captura se comprueban las micromarcas con ayuda de un detector.
El plan incluye la construcción de escalas para facilitar el paso de las especies migratorias.
y se mejoran las ya existentes, modernizándolas para que se favorezcan de las últimas innovaciones técnicas.
Las labores de repoblación se desarrollan en los centros ictiogénicos de Ribeira de Piquín (Lugo) y Carballedo (Pontevedra), donde se obtienen ejemplares con el componente genético propio de los salmones de ríos gallegos. Para su obtención se emplean reproductores recogidos en los capturaderos que la Consellería de Medio Ambiente tiene instalados en las aguas salmoneras o los que, naciendo dentro de la piscifactoría, provienen de progenitores salvajes.
Entre 1997 y 2002 se soltaron en los ríos gallegos un total de 2.288.440 juveniles de salmón en distintas fase vitales (alevines, jaramugos estivales, pintos de otoño y pre-esguines), y en distintos ríos (Lugo: Eo, Masma, Ouro y Landro; A Coruña: Sor, Mandeo, Eume y Tambre; Pontevedra: Ulla, Lérez, Verdugo-Oitaven y Baixo Miño). En el mismo período también se plantaron 353.615 huevos embrionados.
Si contamos los salmones marcados recapturados desde el año 1999, tanto en estaciones de captura gallegas como en pesquerías tanto fluviales (de dentro y fuera de Galicia) como oceánicas, éstos suman 715. De ellos algo más del 70% fueron capturados en los ríos Ulla y Lérez, en los cuales gracias al funcionamiento de las estaciones de control de Ximonde, Liñares y Bora, se ha realizado un seguimiento más exhaustivo de las repoblaciones. En Ulla y Lérez se soltaron en el período
1997-2006 501.627 y 630.439 juveniles de salmón, respectivamente. Desde el año 1999 año en el cual se recapturó el primer salmón procedente de las sueltas mencionadas, hasta el 2006, se han recapturado en estos dos ríos un total de 503 adultos de salmón marcados. También hay que mencionar los 26 salmones soltados en los ríos Ulla y Lérez que han sido recapturados fuera de sus cauces en lugares tan dispares como Groenlandia, Mar de Irlanda, río Bidasoa, río Esva, río Eo o río Miño, cosa conocida merced a la lectura de las micro-marcas que estos peces llevaban insertadas.
En estos últimos años la proporción de salmones de repoblación, en los ríos Ulla y Lérez, ha sido variable según el año y el río, pero hay que decir que la presencia de peces marcados ha sido muy significativa. En el río Lérez tras la puesta en funcionamiento de la Estación de Bora en 1997 se han capturado un total de 386 salmones, en los tres primeros años las capturas fueron anecdóticas (6 en 1997, 0 en 1998 y 4 en 1999), en 2000 y 2001 se capturaron algo más de 20 salmones, en 2002 se superaron los 60 para en 2006 casi alcanzar la centena. De estos
casi 400 capturados en Bora, 208 (un 54%) eran de repoblación, 139 (77 hembras y 62 machos) han sido trasladados a la Piscifactoría de Carballedo para reproducirlos artificialmente.
Desde que en 2003 se autorizó la pesca de salmón en el Lérez, treinta y pocos han sido los peces pescados legalmente
; de ellos, 13 eran repoblados. En el Ulla la proporción de repoblados ha sido inferior que en el Lérez pero desde el año 2000 la presencia de estos salmones sin aleta adiposa ha sido significativa tanto en los capturados en Ximonde como en los pescados a caña.
Entre los capturados en Ximonde entre el 2000 y el 2006 los de repoblación representaron el 36% (232 de 642 salmones capturados), mientras que entre los 137 pescados legalmente entre 2000 y 2006, los 50 repoblados representaron el 36,5%. En este río también es claro el incremento en el número de salmones ya que en la estación de Ximonde desde su inicio en 1993 hasta el año 2000, el número de ejemplares controlados osciló entre los 16 de 1998 y los 59  de 1995, mientras que a partir del 2001 el número ronda los 80 individuos con la excepción del “extraño” año del 2003, pero el incremento más notorio se nota en el 2005 con la captura de 175 salmones en Ximonde y de 189 en 2006.
Cuando se ha completado el retorno como adultos de los individuos soltados en 6 campañas (1997-2002), la valoración de las repoblaciones solo puede ser positiva, ya que independientemente de su mayor o menor eficacia, esta claramente contribuyendo al incremento de las poblaciones de salmón.
Sin embargo las repoblaciones no deben ser consideradas como la única solución al futuro del salmón, y las medidas de recuperación se sus poblaciones deben centrarse en el incremento de las áreas de naturales de reproducción y cría mediante la restauración de las vías históricas de migración.
Según Pablo Caballero, también deben continuarse los esfuerzos de control de la mortalidad ya sea por pesca o natural; una buena noticia a este respecto lo representa la prohibición de las redes de deriva en la costa Irlandesa. Las cifras invitan a la esperanza, sin echar las campanas al vuelo.
De todas formas se debe considerar que solamente las poblaciones saludables de salmón podrán hacer frente a los retos que les esperan de confirmarse las tendencias de cambio climático que nos auguran los últimos estudios conocidos, principalmente si hablamos de poblaciones que como las gallegas se hallan en su límite sur de distribución y por ello soportan las temperaturas del agua más altas.
Unas consideraciones finales.
A
l margen de las cifras de los despachos están las realidades fluviales.
Muchos pescadores empiezan a estar hartos de que las argumentaciones sean siempre las mismas, ¡carallo con la maraca!, de reducir la presión de pesca o de la rentabilidad de inutilizar Sinde y Couso, pero ni de soslayo se menciona a las empresas contaminantes, a la Presa de Portodemouros, al furtivismo y a otros factores implicados.
Ya me dirán cómo se va a aumentar la posibilidad de reproducción natural si la auténtica realidad, de la que sólo hablamos los pescadores, es que el salmón en el Ulla está tocado del ala por culpa de la contaminación y de la antiestética y grotesca mole de cemento de la Presa de Portodemouros, todopoderoso y omnipresente verdugo del salmón.
La contaminación. En Couso, en verano, muchos turistas se asombran de lo que consideran "espumas naturales del agua" desconociendo que son auténticas bufaradas de mierda. El Ulla, según recientes estudios, es el río que presenta mayores índices de contaminación en Galicia.
El furtivismo. Este problema, tema a analizar y combatir en profundidad, es una verdadera lacra. En muchos casos los furtivos disponen de más medios que los agentes de la guardería pero aún así hay que dar con ellos y emplumarlos como se hace escrupulosamente con el que pesca una trucha a la que le falta un suspiro para la talla mínima o el que tiene un pie metido veinte centímetros en el vedado.
La pesca sin muerte. Desde determinado sector se habla de la captura y suelta como una vía de futuro. ¡Manda carallo! lo que esperrecha Portodemouros, la contaminación y los furtivos tenemos que arreglarlo los pescadores... ¿Debemos recordar que la experiencia del Coto de Ximonde como coto salmonero sin muerte fue un completo y estrepitoso fracaso y que no se depuró ningún tipo de responsabilidad?
Y de la guardería, perdón, de las guarderías –porque hay dos, la normal y la otra, que no es anormal, es subnormal- y de los problemas derivados de ella habrá que ocuparse ¡detenidamente y con todo lujo de detalles!
Lo haré a su debido tiempo. Es un débito personal que he contraído con los mafiosos que en cónclave cloaquero "pusieron precio" a mi caña como medida ejemplarizante...
Y, mientras tanto, tendremos tiempo de averiguar si la idea de esta purga fascistoide y vomitiva partió de esos dos o tres HIJOS DE PUTA sin masa encefálica o de los no menos HIJOS DE PUTA con algunas neuronas más que, presuntamente, podrían haber dado la orden...