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En la actualidad, hablar
de salmón es hablar de un milagro y hablar de salmones... bueno,
pocos hablan de salmones.
De una abundancia contrastada en los ochenta, pasamos por una década
nefasta en los noventa en la que el rey del río desapareció
de numerosos ríos gallegos.
En Galicia, la vitola salmonera se la lleva el Eo de calle, por
número de capturas, pero no se debe obviar que éste curso está
compartido entre la administración gallega y la del principado.
El río Ulla es el primer curso salmonero íntegramente gallego y en
el se han volcado los mayores esfuerzos de la administración en los
últimos años. ¡Qué
lejanos
quedan aquellos tiempos –¡coño,
no
tan lejanos!-
con salmones de 12 y 13 kg...!
De los cientos y cientos de
ejemplares –miles, contando los ilegales-
pescados en los setenta y ochenta, hemos pasado
a cifras ridículas
y anecdóticas en los
noventa.
Los diez años
de 1990 al 2000 pasaron como un huracán por el
Ulla. En los ochenta
firmó años de 500
salmones oficiales pero en los noventa completó un buen puñado de
años con ceros en capturas y sólo un grupo de nostálgicos y
románticos de la pesca (Pardal, Ortega, Otero, Miniño, Louzao, Julio,
etc) mantenían vivo un espíritu que
ha renacido con inusitada fuerza
en
el 2001.
En el arranque de este siglo, las cifras indican una esperanzadora
recuperación.
Con la inclusión del salmón en el Plan de Recuperación de los Ríos y
el Plan de Recuperación del Salmón, el Ulla, históricamente uno de
los ríos más salmoneros de Galicia, fue el más beneficiado y es, por
tanto, la joya de la corona.
Integrados en este plan existen 9 capturaderos dedicados al salmón y
al reo. Algunos de ellos incluso llegan a funcionar como escalas
para favorecer su remonte. Los individuos capturados son analizados
biométricamente para averiguar el estado de la especie en el río y
el nivel de la población. Algunos son trasladados a los centros
ictiogénicos, donde se convertirán en reproductores, y los demás son
liberados. Una manipulación en condiciones precarias llevará a la
muerte al ejemplar; y se dan casos.
También se presta atención al caudal ecológico -velocidad del agua,
morfología del terreno, ancho del lecho, profundidad, estudio de la
vegetación- y al inventario de hábitats. Los datos recopilados aún
no permiten acometer grandes decisiones y las investigaciones no han
dado todavía resultados definitivos.
Los capturaderos gallegos vienen firmando la existencia de salmones,
incluso en cursos donde ya habían desaparecido años atrás y en ello
tienen su parte de culpa las repoblaciones efectuadas sen los
últimos años.
Con los noventa, el técnico de la Xunta de Galicia, Pablo Caballero,
inicia el estudio
de las poblaciones salmoneras en
Galicia, volcando máximo interés en el Ulla.
En diciembre de 1996,
consigue alimentar artificialmente a varios ejemplares de salmones
zancados en el Centro de Carballedo provocando su desove en
cautividad, experiencia pionera en España.
La piscifactoría de Carballedo marcó la pauta a seguir y aunque las
repoblaciones sólo tienen un retorno de 1x1000, la verdad es que la
nefasta experiencia anterior de repoblar con hueva del norte de
Europa fue un absoluto y estrepitoso fracaso.
A partir de esta experiencia se incrementaron espectacularmente las
posibilidades de repoblar los ríos con huevas de salmón atlántico,
complementando la puesta natural que sufre reveses de consideración.
En las últimas campañas, las capturas de salmones adultos de
laboratorio han significado un muy interesante porcentaje del
total de los salmones capturados.
Las funciones del centro pontevedrés de Carballedo y de los lucenses
de O Veral y Ribeira de Piquín son fundamentales. Cada uno de estos
centros dispone de ejemplares autóctonos seleccionados para la
práctica reproductiva. Las repoblaciones con ejemplares importados
no dieron los frutos deseados e incluso se consideran
contraproducentes.
Los alevines, pintos y andoriños, son liberados en distintos tramos
de los ríos después de ser marcados para su seguimiento y control
posterior. Como los salmones y reos deben ser guiados, después de su
captura se comprueban las micromarcas con ayuda de un detector.
El plan incluye la construcción de escalas para facilitar el paso de
las especies migratorias. y se mejoran las ya existentes, modernizándolas para que se
favorezcan de las últimas innovaciones técnicas.
Las labores de repoblación se desarrollan en los centros
ictiogénicos de Ribeira de Piquín (Lugo) y Carballedo (Pontevedra),
donde se obtienen ejemplares con el componente genético propio de
los salmones de ríos gallegos. Para su obtención se emplean
reproductores recogidos en los capturaderos que la Consellería de
Medio Ambiente tiene instalados en las aguas salmoneras o los que,
naciendo dentro de la piscifactoría, provienen de progenitores
salvajes.
Entre 1997 y 2002 se soltaron en los ríos gallegos un total de
2.288.440 juveniles de salmón en distintas fase vitales (alevines,
jaramugos estivales, pintos de otoño y pre-esguines), y en distintos
ríos (Lugo: Eo, Masma, Ouro y Landro; A Coruña: Sor, Mandeo, Eume y
Tambre; Pontevedra: Ulla, Lérez, Verdugo-Oitaven y Baixo Miño). En
el mismo período también se plantaron 353.615 huevos embrionados.
Si contamos los salmones marcados recapturados desde el año 1999,
tanto en estaciones de captura gallegas como en pesquerías tanto
fluviales (de dentro y fuera de Galicia) como oceánicas, éstos suman
715. De ellos algo más del 70% fueron capturados en los ríos Ulla y
Lérez, en los cuales gracias al funcionamiento de las estaciones de
control de Ximonde, Liñares y Bora, se ha realizado un seguimiento
más exhaustivo de las repoblaciones. En Ulla y Lérez se soltaron en
el período 1997-2006 501.627 y 630.439 juveniles de salmón,
respectivamente. Desde el año 1999 año en el cual se recapturó el
primer salmón procedente de las sueltas mencionadas, hasta el 2006,
se han recapturado en estos dos ríos un total de 503 adultos de
salmón marcados. También hay que mencionar los 26 salmones soltados
en los ríos Ulla y Lérez que han sido recapturados fuera de sus
cauces en lugares tan dispares como Groenlandia, Mar de Irlanda, río
Bidasoa, río Esva, río Eo o río Miño, cosa conocida merced a la
lectura de las micro-marcas que estos peces llevaban insertadas.
En estos últimos años la proporción de salmones de repoblación, en
los ríos Ulla y Lérez, ha sido variable según el año y el río, pero
hay que decir que la presencia de peces marcados ha sido muy
significativa. En el río Lérez tras la puesta en funcionamiento de
la Estación de Bora en 1997 se han capturado un total de 386
salmones, en los tres primeros años las capturas fueron anecdóticas
(6 en 1997, 0 en 1998 y 4 en 1999), en 2000 y 2001 se capturaron
algo más de 20 salmones, en 2002 se superaron los 60 para en 2006
casi alcanzar la centena. De estos casi 400 capturados en Bora, 208
(un 54%) eran de repoblación, 139 (77 hembras y 62 machos) han sido
trasladados a la Piscifactoría de Carballedo para reproducirlos
artificialmente.
Desde que en 2003 se autorizó la pesca de salmón en el Lérez,
treinta y pocos han sido los peces pescados legalmente; de ellos, 13
eran repoblados. En el Ulla la proporción de repoblados ha sido
inferior que en el Lérez pero desde el año 2000 la presencia de
estos salmones sin aleta adiposa ha sido significativa tanto en los
capturados en Ximonde como en los pescados a caña.
Entre los capturados en Ximonde entre el 2000 y el 2006 los de
repoblación representaron el 36% (232 de 642 salmones capturados),
mientras que entre los 137 pescados legalmente entre 2000 y 2006,
los 50 repoblados representaron el 36,5%. En este río también es
claro el incremento en el número de salmones ya que en la estación
de Ximonde desde su inicio en 1993 hasta el año 2000, el número de
ejemplares controlados osciló entre los 16 de 1998 y los 59 de
1995, mientras que a partir del 2001 el número ronda los 80
individuos con la excepción del “extraño” año del 2003, pero el
incremento más notorio se nota en el 2005 con la captura de 175
salmones en Ximonde y de 189 en 2006.
Cuando se ha completado el retorno como adultos de los individuos
soltados en 6 campañas (1997-2002), la valoración de las
repoblaciones solo puede ser positiva, ya que independientemente de
su mayor o menor eficacia, esta claramente contribuyendo al
incremento de las poblaciones de salmón.
Sin embargo las repoblaciones no deben ser consideradas como la
única solución al futuro del salmón, y las medidas de recuperación
se sus poblaciones deben centrarse en el incremento de las áreas de
naturales de reproducción y cría mediante la restauración de las
vías históricas de migración.
Según Pablo Caballero, también deben continuarse los
esfuerzos de control
de la mortalidad ya sea por pesca o natural;
una buena noticia a este respecto lo representa la prohibición de
las redes de deriva en la costa Irlandesa.
Las cifras invitan
a la esperanza,
sin echar las campanas
al vuelo.
De todas formas se debe considerar que solamente las poblaciones
saludables de salmón podrán hacer frente a los retos que les esperan
de confirmarse las tendencias de cambio climático que nos auguran
los últimos estudios conocidos, principalmente si hablamos de
poblaciones que como las gallegas se hallan en su límite sur de
distribución y por ello soportan las temperaturas del agua más
altas.
Unas consideraciones finales.
Al margen de las
cifras de los despachos están las realidades fluviales.
Muchos pescadores empiezan a estar
hartos de que las argumentaciones sean siempre las mismas, ¡carallo con la maraca!,
de reducir la presión de pesca o de la rentabilidad de inutilizar Sinde
y Couso, pero ni de soslayo se menciona a las empresas
contaminantes, a la Presa de Portodemouros, al furtivismo y a
otros factores implicados.
Ya me dirán cómo se va a aumentar la posibilidad de
reproducción natural si la
auténtica realidad, de la que sólo hablamos los pescadores, es que
el salmón en el Ulla está tocado del
ala por culpa de la
contaminación y de la antiestética y
grotesca mole de cemento de la Presa de Portodemouros,
todopoderoso
y omnipresente verdugo
del salmón.
La contaminación. En Couso, en verano, muchos turistas se
asombran de lo que consideran "espumas naturales del agua"
desconociendo que son auténticas bufaradas de mierda. El Ulla, según
recientes estudios, es el río que presenta mayores índices de
contaminación en Galicia.
El furtivismo. Este problema, tema a analizar y combatir en
profundidad, es una verdadera lacra. En muchos casos los furtivos
disponen de más medios que los agentes de la guardería
pero aún así hay que dar con ellos y emplumarlos como se hace
escrupulosamente con el que pesca una trucha a la que le falta un
suspiro para la talla mínima o el que tiene un pie metido veinte
centímetros en el vedado.
La pesca sin muerte. Desde
determinado sector se habla de la captura y suelta como una vía de futuro.
¡Manda carallo! lo que esperrecha Portodemouros, la
contaminación y los furtivos tenemos que arreglarlo los
pescadores... ¿Debemos recordar que la experiencia del
Coto de Ximonde como coto salmonero sin muerte fue un completo y
estrepitoso fracaso y que no
se depuró ningún tipo de responsabilidad?
Y de
la guardería, perdón, de las guarderías –porque hay dos, la
normal y la otra, que no es anormal, es subnormal- y de los
problemas derivados de ella habrá que ocuparse
¡detenidamente
y
con
todo lujo de detalles!
Lo haré a su debido tiempo.
Es un débito personal que he contraído con los mafiosos que en
cónclave cloaquero "pusieron precio" a mi caña como medida ejemplarizante...
Y, mientras tanto, tendremos tiempo de averiguar si la idea de esta
purga fascistoide y vomitiva partió de esos dos o tres HIJOS DE PUTA
sin masa encefálica
o de los no menos HIJOS DE PUTA con algunas neuronas más que,
presuntamente, podrían haber dado la
orden... |