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Era un clamor. Pocos podían hacer las cosas tan mal
como para hundir el Concurso Internacional del Salmón del Ulla en solo
tres ediciones.
La verdad es que la directiva anterior había puesto las cosas muy
difíciles de superar y hasta de igualar. José Antonio García, Presidente
que no era ni pescador ni cazador, había conseguido que el Concurso del
Salmón del Ulla fuera noticia destacada en revistas de difusión
nacional, cosa impensable unos años antes. Y aunque García Villar se
había ofrecido para colaborar con la nueva directiva, esta -con Señoráns
y Calvo al frente- pasó
ampliamente
del anterior presidente, que ellos iban
muy
sobrados.
Organizaron su primer concurso, un fiasco y primeras quejas. Organizaron
el segundo y empeoraron. Con el tercero me cabrearon. Fuimos testaferro
de la opinión generalizada de los participantes: Señoráns, Calvo y los
demás directivos no tenían ni idea.
Fui el receptor del sentir general y publiqué lo que todos pensábamos
pero que nadie se atrevió a firmar o publicar; nadie excepto yo, por eso
fui vetado en el concurso de 2010 impidiéndome, además, la posibilidad
de revalidar el galardón que, por suerte y gracias a Luís
Miramontes, había conseguido el año anterior.
Mi libertad personal de decir lo que pienso se la pasaron por el libro
de actas, la libertad de prensa por la bobina del carrete y la decencia
de representar a una masa social la dilapidaron en dos disparos.
Pero el tiempo fija posiciones y pone a cada uno en su sitio.
La directiva de Señoráns, un año antes de cumplir su mandato, convocó
elecciones anticipadas. Miguel de la Calle, prestigioso estradense,
presentó su candidatura en la que acertadamente incluyó a José Antonio
García Villar como Vicepresidente y Tesorero. Unos minutos antes de
cerrar el plazo para presentar candidaturas aparece una segunda
liderada por Lino Rivadulla, excelente persona y de grandes compromisos
sociales, pero acompañado, incomprensiblemente, por Señoráns, Calvo y
otros directivos cómplices de estos dos últimos. Este fue el error de
Lino.
Se abren las papeletas. Miguel de la Calle: 231 votos, la otra
candidatura: 28 votos.
Creedme, no sabéis cuanto lo siento por Lino que me parece una persona
encantadora y además, uno de sus hijos, Luís, me honra con su amistad y
respeto, pero por Señoráns, Calvo y demás cuadrilla estoy que fumo en
pipa e invito a barra libre en A
Outeira.
El Concurso del Ulla recuperará el esplendor de años anteriores, volverá
a reinar el ambiente de siempre y volverá a vivirse la emoción de la
pesca como no se hizo en los últimos tres años de nefasto
recuerdo.
Otra cosa son los presuntos problemas derivados de la gestión económica
y la social que tendrán que ser analizados a conciencia y detalladamente
por los nuevos directivos.
Enhorabuena a Miguel, a José Antonio y al resto de su Junta Directiva.
Ganamos los pescadores y gana el río Ulla que os echaba de menos. |