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Días atrás
comprobábamos gracias al Blog de Albertrucho que Salmean era una
selva, lianas incluidas.
Ayer, nuestro buen amigo Guzmán nos remitió amplia documentación, en
fotos y videos, de la realidad de la escala de la presa.
Cuando estamos viviendo y sufriendo una situación límite en cuanto
al salmón se refiere, resulta que nadie o casi nadie había reparado
en que la escala no puede realizar su función por estar obstruida
por troncos y maleza que se encajaron allí por las duras riadas de
meses atrás. Parece ser que lleva tiempo, desde el invierno pasado,
y mientras debatimos como pescar o no pescar salmones, alguien le
aplica la más absoluta ignominia a la escala.
¿Si va a estar así, para qué se construyó?
¿De quién es responsabilidad?
¿Cuántos empleados tiene la administración en esa cuenca?
Lo más grave para el pescador: que una vez más las cosas no
funcionan como es de esperar.
Y lo más grave para el salmón: que se le facilita remontar
esquivando Piago, nadie quiere los cotos sin muerte en Louredal y
otras restricciones leoninas para que el salmón llegue arriba, pero
cuando llega al último obstáculo… leña, y nunca mejor dicho.
Es que no se entiende y no aprendemos… |