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La Xunta acaba de dar por concluida su intervención para resolver la
acidificación de las aguas del Eume (¡espero que no se olviden del
Chamoselo!), causada probablemente, por las escorrentías sobre
movimientos de tierras de la autovía Ferrol-Vilalba y atrás queda
más de un mes de intenso trabajo. La prudencia y mi clara enemistad
con la demagogia me aconsejó no terciar en un problema mientras
estaba en vías de solución me anima a reflexionar en voz alta para
evitar que se repitan los errores y las declaraciones que los
agravan.
Este último es el caso de las afirmaciones del director del parque
natural Fragas do Eume, D Luis Costas, en una entrevista publicada
La Voz de Galicia a mediados de septiembre que le han valido la
petición de destitución por parte de tres colectivos de pescadores y
a mi juicio merecedoras de un cese fulminante. Aseguró el
responsable del parque, con una frivolidad con la que absurdamente
puede llegar a tratarse una catástrofe como la del Eume, “...es un
río con riesgo endémico de acidificación”. Esto es un monumental
gazapo técnico impropio de un director de un espacio natural
protegido, que además no pretende disimular sus conocimientos. El
error podría subsanarlo con la ayuda de este humilde pescador que no
se la ofrezco porque no se la merece. Llame, si lo desea, a los
técnicos de la Xunta, que los hay muy buenos, y pídales un balance
de acidez. Así podrá observar la cantidad y “calidad” del material
acidificante necesario para llevar los 100-120 hectómetros cúbicos
del embalse de Eume a pH 4.5 ¡verá que cifras! Esto, es pura y
simplemente la aplicación, al caso, del principio del conservación
de la materia, y nadie está autorizado a violarlo incluido el Sr.
Director. Está al alcance de cualquiera interesarse por las
toneladas de carbonato cálcico (utilizado en gran exceso debido a su
baja solubilidad en agua), horas hombre, medios, investigaciones
previas, evaluación de impacto medioambiental, etcétera, necesarios
para invertir moderadamente el proceso ácido-base, elevándolo no
mucho más de 1.5 unidades de pH ¡que no es moco de pavo, claro!
Puestos a investigar, podría ampliarse la indagación en Medio
Ambiente, donde se custodian las estadísticas de capturas de reos en
los últimos cinco años y cotejarlas con los valores declarados en la
entrevista y luego nos cuenta la razón del engorde. Incluso podría
extender su interés al conocimiento que la Xunta debe tener de la
práctica extinción de cualquier forma de vida animal (a nivel
macroscópico) aguas abajo de As Pontes hasta el embalse.
No quisiera dejar pasar por alto la estimación del director del
parque respecto de la mortandad de reos causada por el bajo pH de
las aguas del río: “... nosotros hemos recogido 63 (reos), y esos
son los que han muerto”. La perplejidad me lleva a preguntarme si
los responsables del espacio protegido del Eume estarán
verdaderamente apenados por la delicada situación que atraviesa el
río, y si creen que la publicidad de una situación de calamidad
contribuye a resolverla.
Para terminar, permítanme describir una escena que ampararía esas
cifras de mortandad de peces. Me imagino el pánico con el que un reo
miraría a la cara a los responsables del parque en el momento de
iniciar la remontada a unas aguas contaminadas. Al salmónido se le
ofrecen dos opciones, o retornar al mar y renunciar a su instinto
reproductor, o ascender río arriba. Pues, según la tesis del
director del parque, debieron de ser solo 63, los magníficos, que
por amor han decidido nadar aguas arriba para morir a pH 5 en un
río, el Eume, integrado en un parque natural cuyos gestores con
nombre y apellidos representan al poder y a quien se lo arroga. |