Jornada de limpieza en el Verdugo y Oitavén

Por Manuel González, Presidente de la Sociedad de Pesca de Soutomaior

El pasado sábado 1 de Octubre, la Sociedade de Pesca Soutomaior convocó a sus miembros  para proceder a la limpieza del coto de pesca que comprende los ríos Verdugo y Oitavén. Citados a las 9:00 h. de la mañana, los socios se reunieron en el refugio de pescadores, punto de encuentro tradicional para esta labor.
En la jornada se procedió a la retirada de los residuos sólidos en el tramo acotado desde su  limite inferior en el Puente de Comboa, hasta la Central do Inferno, límite superior del río Verdugo, y en el río Oitavén desde su confluencia con el Verdugo en el Pozo de Bestas hasta su límite aguas arriba en el Muiño de Tereixa.
Los veinte miembros de la sociedad que acudieron altruistamente a la convocatoria se afanaron en esta tarea, y sin más medios que sus manos, retiraron de los ríos objetos tan voluminosos como una nevera, varias camas, una bicicleta, restos de muebles, y enormes trozos de madera pertenecientes al paseo de Aranza, que fue destrozado por las riadas de la pasada temporada de lluvias y que hasta ahora no habían podido ser recuperados, como veinte sacos llenos con los  residuos que desechan los bañistas que disfrutan a lo largo de todo el tramo del coto tales como latas, bolsas de plástico, envoltorios de alimentos, una bolsa con medicamentos etc. de modo que no sabría estimar el tonelaje de tan ingente cantidad de residuos.
Igualmente, se aprovechó la ocasión para documentar fotográficamente los múltiples obstáculos que se encuentran en los cauces de ambos ríos bloqueando los puntos de remonte de las especies migratorias como reos y salmones, y que podrían ocasionar taponamientos que originen nuevas riadas de cara a la próxima temporada de lluvias. Es importante destacar lo numerosos que resultan estos puntos y la gravedad de las consecuencias que implicaría que no se procediese a su adecuada eliminación ya que con cada riada que se ocasiona no solo se acumula arena en el lecho de los pozos, lo que conlleva la destrucción del delicado ecosistema fluvial y de los puntos de desove de reos y salmones, sino que, además, se arrastra abundante vegetación de ribera que genera nuevos tapones y obstáculos con lo que cada vez se empeora, más aún si cabe, el ya bastante desafortunado estado del coto.
Por ultimo quisiera añadir, que seguiremos acudiendo mientras siga siendo necesario. Ojala algún día no haga falta, eso significaría que algo ha cambiado en la gente.