|
El pasado sábado 1 de Octubre, la
Sociedade de Pesca Soutomaior convocó a sus miembros para proceder
a la limpieza del coto de pesca que comprende los ríos Verdugo y
Oitavén. Citados a las 9:00 h. de la mañana, los socios se reunieron
en el refugio de pescadores, punto de encuentro tradicional para
esta labor.
En la jornada se procedió a la retirada de los residuos sólidos en
el tramo acotado desde su limite inferior en el Puente de Comboa,
hasta la Central do Inferno, límite superior del río Verdugo, y en
el río Oitavén desde su confluencia con el Verdugo en el Pozo de
Bestas hasta su límite aguas arriba en el Muiño de Tereixa.
Los veinte miembros de la sociedad que acudieron altruistamente a la
convocatoria se afanaron en esta tarea, y sin más medios que sus
manos, retiraron de los ríos objetos tan voluminosos como una
nevera, varias camas, una bicicleta, restos de muebles, y enormes
trozos de madera pertenecientes al paseo de Aranza, que fue
destrozado por las riadas de la pasada temporada de lluvias y que
hasta ahora no habían podido ser recuperados, como veinte sacos
llenos con los residuos que desechan los bañistas que disfrutan a
lo largo de todo el tramo del coto tales como latas, bolsas de
plástico, envoltorios de alimentos, una bolsa con medicamentos etc.
de modo que no sabría estimar el tonelaje de tan ingente cantidad de
residuos.
Igualmente, se aprovechó la ocasión para documentar fotográficamente
los múltiples obstáculos que se encuentran en los cauces de ambos
ríos bloqueando los puntos de remonte de las especies migratorias
como reos y salmones, y que podrían ocasionar taponamientos que
originen nuevas riadas de cara a la próxima temporada de lluvias. Es
importante destacar lo numerosos que resultan estos puntos y la
gravedad de las consecuencias que implicaría que no se procediese a
su adecuada eliminación ya que con cada riada que se ocasiona no
solo se acumula arena en el lecho de los pozos, lo que conlleva la
destrucción del delicado ecosistema fluvial y de los puntos de
desove de reos y salmones, sino que, además, se arrastra abundante
vegetación de ribera que genera nuevos tapones y obstáculos con lo
que cada vez se empeora, más aún si cabe, el ya bastante
desafortunado estado del coto.
Por ultimo quisiera añadir, que seguiremos acudiendo mientras siga
siendo necesario. Ojala algún día no haga falta, eso significaría
que algo ha cambiado en la gente. |