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Aprovechando que el
Ulla pasa por A Estrada y que el maestro Miguel Álvarez tenía coto
en Couso, amén de que en Sinde, sin descanso y con la habitual buena
presencia y mejor humor afilaban las cañas Moralejo, Zulueta,
Hernández, Novo y Piñeiro, me fui de ganchero con el Doctor Álvarez,
que además está doctorado en la pesca del rey del río (va a salmón
por año, y aunque a Socastro, con cuatro en tierra esta temporada,
hay que darle el título de Liga, Miguel tiene ganado el de la
regularidad).
Por Ximonde andaban un trío de ases: Salvador Ortega, Pepe G. Otero
y Julio Gallego, esperando a Juan María Matínez Miniño para
completar el póker.
Cámara en ristre y echando una mano en lo que se puede, me afané en
aprender de Miguel en de darle al coloso de comer carne con marisco,
ya que a los pocos días tenía que actuar a cebo en Salmeán y, como
mis buenos amigos saben, me hacen falta unas clases teórico
prácticas.
Tras una mañana en la que probamos en cuanto pozo y vena de agua
hay, llegó el momento de buscar un descansito. Era la una del
mediodía cuando apareció un agente de la Consellería para
informarnos que metiéramos las miñocas dentro de la “pitrina”, ya
que los artistas de Ximonde habían puesto en tierra los tres bichos
que faltaban para cerrar el cupo del Ulla en esta temporada.
Tuvimos suerte, porque seguro que por la tarde hubiéramos sacado un
salmón en Couso, seguro. Ya sé que lleva un par de años sin dar ni
la hora, pero nosotros hubiéramos trincado uno aunque fuera
buceando. De otra manera es imposible. Eso sí, hay que bucear justo
delante de la entrada de la escala, porque es por donde pasan,
siempre sin parar, algo que parece quisieron desde que planearon la
obra los chicos de Medio Ambiente, que están consiguiendo que
tengamos un ambiente asqueroso en el mundo de la pesca pero, por
otra parte y en buena hora, que cada vez estemos más unidos para
hacer frente a los iluminados que lo único que pretenden es quitar a
los pescadores del río.
En Sinde tuvieron más suerte que nosotros. Les avisaron del cierre
de la temporada de salmón a las ocho y cuarto de la tarde, unas ocho
horas después de conseguido el cupo ¡Viva la madre que nos parió!
Couso sigue teniendo una belleza que abruma, el Ulla, a pesar de
todos los trompazos que le han asestado, sigue siendo un río que
impresiona, pero a nivel pesquero, como anunció hace algunos años
Moralejo, es un enfermo terminal que agoniza en Sinde, muere en
Couso y recibe oxígeno en Ximonde.
Los salmones tiran río arriba cuando Portodemouros larga agua como
para reflotar al Prestige. Pescamos al ritmo que marca el embalse y
no pescamos al que marca la Administración.
Pero, ojito compañeros, hay que pagar los 9,02 euros que cuesta el
coto de Couso, hay que pagar para no pescar. Manda carallo.
No me cabe ya la menor duda de que el compartir el Eo con Asturias
hace que la situación sea bien distinta con tramos libres y una
política de control -la asturiana- que redunda en la salud bien del
río. Si fuera sólo gallego pondrían cupo de 60, cambiarían las
escalas, se cagarían en el río y mandarían todos los salmones a A
Pontenova para que en el resto de los cotos se pescase el doble que
en Couso, es decir, nada de nada.
Me encanta la cultura salmonera, justo la que no tienen en la
Administración, y pienso seguir tentando al rey del río, pero
también pediré explicaciones, aún a sabiendas de que en este país,
con una política de pesca nefasta (gobierne quien gobierne, porque
siguen siendo unos “nécoras” legislatura tras legislatura) nadie
explica nada salvo unos días antes de pasar por las urnas.
Pero el caso es que, digan lo que digan, en Galicia no hay salmones
a pesar del ciento y la madre que se sabe han entrado en el Ulla.
El Masma los suelta con cuentagotas, el Mandeo –cupo cinco- es un
río que se acaba año tras año al no aplicar un plan de recuperación
coherente, en el Ulla resiste Ximonde hasta que a algún técnico se
le ocurra hacer un palafito en el medio con un centro de
interpretación de la cagada del cormorán y por el Lérez y el Miño
seguimos “sin noticias de Dios”.
Leo la excepcional crónica semanal de mi amigo Xaquín -¡Bravo,
Muíños!- y se me ponen a punto de nieve los líquidos intestinales
provocándome unas irremediables ganas de acudir al trono para
acordarme de alguno. Leo la crónica salmonera y veo que el río
asturiano más flojo superará todo el panorama gallego. Manda huevos.
El “proyecto” de recuperación del salmón ¿funcionó al principio?
pero, y a mí no me convencerán de otra cosa, ahora mismo el plan lo
están dirigiendo los propios peces.
Hay datos macanudos: 38 salmones salvajes por 2 de repoblación en el
Ulla.
¿No podrán repoblarle las neuronas a algún técnico de la Xunta,
carallo?
Ante este negro panorama sólo nos queda hacer una colecta para
intentar iluminar a estos iluminados con algún cursillo que les
puedan dar en Asturias. Sé que decir que nosotros somos los primos y
no los astures, les joroba de narices, pero las cosas son así.
Estamos preparando un viaje a Escocia para celebrar muchas cosas,
prometo traerles apuntes de cómo se lo curran con el salmón, pero
mucho me temo que los tirarán a la basura. Espero no confundirme con
una foto de Nessie, ya que me veo con un plan de recuperación de
ictiosaurios en el Eume.
Pero es igual, ni esto me aceptarán sus majestades, porque ya saben
que todo lo que huele a pescador, por Medio Ambiente, huele mal,
¡ahora y antes! No se tiene en cuenta al colectivo porque pisamos
los ríos y cambiamos de sitio las piedras, pero meriendan todos los
días con quads jorobando a diestro y siniestro por cuanto monte hay.
Cuidado, porque seguro que algún chaval hijo de algún politiquillo
tiene uno, y ya se sabe que hay que hacer lo que hay que hacer y que
hay que transigir con lo que ha que transigir.
Eso sí, mientras, en la desembocadura del Mandeo, hay un espacio que
no controlan “los de ríos” porque no es río y tampoco “los de mar”
porque no hay olas. Lo contralan los furtivos, y creo que lo
controlan “que nin Dios”.
¿Cómo este sanedrín de eminencias va a escuchar a un pescador que
lleva 50 años conociendo los ríos? ¿Cómo va a leer a los periodistas
especializados que trabajan a pie de cauce recopilando información
de primera mano para ofrecérsela a los gallegos en todos los medios,
escritos, audiovisuales y electrónicos? ¿Cómo van a tener razón
biólogos que llevan media vida avisándoles de que se equivocan de
plano en sus decisiones y que la pesca puede dinamizar la
recuperación de los ríos?
Mientras tanto en la U.E. se prepara una normativa que se aprobará
en breve y que regula los caudales ecológicos. Veremos cuantos
apartados de la directiva incumple Galicia. ¡Cómo le vamos a hacer
caso a los de la UE, que esos no tienen ni idea y se juntan en
Bruselas porque les queda más cerca que Mazaricos!
Parece que un día, escuchando la cancionciña brasileira, entendieron
“mira qué couso máis lindo”, y dicho y hecho. Lo que pasa es que nos
están tocando el couso a una enorme minoría que se puede convertir
en una mayoría y al final van a conseguir algo que nadie había
logrado: que nos unamos todos, el colectivo, para decirle al
político de turno que somos más de 150.000 dispuestos a decirle
cuatro cosas en bajito y un par de ellas en alto.
Puede que el selecto grupo de mentes privilegiadas lleve quince años
trabajando en esto, y que el fin sea unirnos todos de una vez, para
intentar tener la fuerza que, por ejemplo, tienen los cazadores (a
veces daría algo por una buena escopeta).
Otra recomendación, además de leer más filosofía y comer sin sal,
que les enerva, es que lean la crónica de Xaquín en estas páginas,
con un enri y un bic para poder apuntar lo que se les ocurra.
Después que envíen el bloc al psicólogo y podremos dar un
diagnóstico apropiado, aunque me temo que todos conocemos la
enfermedad: Negligencia, y la cura: Jubilación.
Lo que sí les aseguro es que, por mi parte, voy a bucear, y no
precisamente en el agua, para saber por qué se actúa de determinadas
maneras en la pesca gallega. Y seguro que nos vamos a quedar con la
boca abierta como me quedé yo en Couso hace unos días.
Menos mal que me la cerré en el Avenida con un buen chuletón y con
mis amigos porque, aunque no haya salmones, seguiremos yendo de
pesca. Quizá sea esto lo que más les revienta.
Con mis mejores deseos.
Alberto Torres |