Los cuarenta de Torres

Por Miguel Piñeiro

Llega el ferrolano a una cifra que incide según quien la analice o la sufra pues no es lo mismo si le toca a otro que si te toca a ti, por muy optimista que seas.
Pero cuarenta años en la vida es el doble de nada; volver.
Llega, Alberto, a una cifra mágica. A los cuarenta, por mucho que nos empeñemos dejamos de ser jóvenes. Biológica y todas las otras “mente” que quieras añadirle, y hoy menos, que con esos años ya hubo jubilaciones anticipadas.
El hijo de Torres y Roca alcanza los cuarenta, que no son principales, son indispensables, en plenitud personal y profesional.
Los últimos años han sido tremendamente fructíferos: libros, Trueiro, documentales, ferias, conferencias, congresos, reconocimientos… Pasó Torres por sólo donde pasan los elegidos, los que trabajan, los que se mojan. Los del poleiro, aquellos que dormitan y vegetan, no llegan a los puestos de privilegio.
Es Alberto, un periodista comprometido con la sanidad de nuestros ríos. Su máxima, “agua limpia” es una metodología de trabajo. Y en ese tortuoso camino ha ido encontrando más fuerzas que se suman a la suya porque el personal va recapacitando y cada vez somos menos bobos. Aún no hace mucho tiempo, alguno que se creía Mesías esgrimía cuatro frases
malamente bien puestas y no faltaba quien tragara. Hoy en el mundo de la pesca no hay tapujos. Por un lado, hay quien trabaja, la aplastante mayoría de un colectivo, gentes implicadas, y por otro, unos cuantos más interesados en cuestiones personales dándole a la maraca -¡a cabesa non para!- o al manubrio como el mono Paco. La verdad, alguno que yo bien me sé tendría que estar muy ocupado buscando a su padre o la pureza de la sangre familiar porque mas bien parece que desciende de una mutación indeseada o de un experimento genético fallido…
Y Alberto no es de los que se conforman y callan, es de los que curran y luchan por la pesca y el pescador, y es que además aglutina esfuerzos, suma conciencias, agrupa ideas… Sólo se consigue dar pasos certeros si se sabe a dónde queremos ir y Alberto Torres tiene bien claro el camino y la meta.
Tiene el mundo de la pesca en Galicia muchos sectores de opinión (que me disculpen por considerar “sectores de opinión” a cualquiera) que se pierden en
sus acomplejadas diatribas, en cuestiones absolutamente minoritarias, en absurdos… Torres conoce al sector, al pescador, y lo defiende desde el conocimiento, desde el contacto directo y desde los planteamientos científicos de los profesionales de los que se rodea.
Los que hacen Trueiro, y los que lo leen, saben apreciar el trabajo de Alberto Torres desde la pesca, por y para la pesca. No hay en el denodado esfuerzo de Alberto ningún objetivo personal (esos los tiene todos cumplidos), no hay intereses ocultos, ni personales ni profesionales (los tiene, ¡todos!, cumplidos), no hay vericuetos oscuros ni… (bueno los habituales de la web MiguelPesca saben de sobra cómo es Alberto así que vamos a abaratar y recortamos que está de moda.
La felicitación a Torres, director y hermano, por su cuarenta cumpleaños va desde el respeto al talento, desde el cariño y desde el compromiso del pescador.
Mientras tengamos a Alberto Torres velando por la pesca podemos estar tranquilos que no habrá atropellos y aquellos que se cometan no quedarán impunes.
Felicidades Alberto, por tus cuarenta tacos, y mi agradecimiento como pescador por defender nuestros derechos y velar por nuestras obligaciones.

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