Ximonde, el de Ferrol, yo y la secta de los iluminati en la despedida de la temporada en el Ulla
 

La temporada de salmónidos ha finalizado cumpliendo las perspectivas que particularmente tenía de antemano, allá por el mes de marzo, cuando antes de ir al río sigo sin poder pegar ojo por la ilusión del asunto... Sí, se han cumplido, me lo he pasado de carallo y no he pescado un ídem.
Eso sí, finalizaron como el Deportivo, jugamos de maravilla, pero no marcamos.
Para poner el punto y aparte como Dios manda nos reunimos varios cofrades en el Ulla, un río del que me he enamorado con un vínculo que ya nunca se romperá.

Así que el día 28, San Wenceslao, aterrizamos en el cuartel general de Pazos, donde tengo una posesión en forma de habitación en el Hotel Scala.
La cosa empezó el jueves, con una buena cena y mejores compañeros. Don Miguel, anfitrión de fuste, abolengo y tronío y Don Tino, gran pescador de mar y de allén de los mares, donde domina la pesca en Colombia, Brasil, Venezuela...
Tras las copitas de rigor y con solo tres horas de sueño y mucho sueño, nos encaminamos al coto de Ximonde.
Allí pescaba uno de Ferrol, cuando era Gimonde, todo el río para él, cuando no había Junta de Galicia. Ahora hay Xunta y es Ximonde, como mandan los cánones. Caben cuatro cañas, una era la mía; las de Toño, Joaquín y Javi no pudieron comparecer en las riberas del Ulla por varios motivos. Toño tenía que enviar un Correo, la gripe azotó España y en Albacete hay inundaciones... Así que, como buen ferrolano y como el Claudillo, o don Claudio, tuve tooooodo el coto de Ximonde para mí. Todito.

Y como el Claudillo llevé un ganchero de cuidado, Piñeiro, al que sólo le faltó engancharme un pexego de dos kilos en el anzuelo.
Con sus probadas y efectivas moscas y un risco al que bautizamos como Paco, prospectamos cuanta agua hay en Ximonde.
Por la mañana los reos se movieron, hasta me saludaron, uno en especial, que saltó de cuerpo entero para descojonarse de risa mientras lanzaba a escasos metros de él... Pero nada de nada, ni picada.
A la diez pusimos rumbo a Sinde. Esperaban Moraleja, Zulueta y Xaquín, que andaba de ganchero reprimido por no poder lanzar. Donde el Señor de la Moscas mandó poner el aparejo, reo subió. Donde no mandó lanzar, no lanzaron, porque en este río se hace lo que mandan Piñeiro y Muíños. E non teño máis que dicir.
O Neto de Muíños hizo subir al séptimo cielo al de Eibar con cuatro clavadas de las que salen en los libros de historia mientras el Doctor se afanaba en apresurar la temporada –
Annus Horribilissimus- para que concluyese su calvario y acercarse a la de 2008 que, a huevos, tiene que ser mejor que la ya finiquitada.
Aquí no fue el fin de fiesta. Fue el Sinde-siesta matinal, y me sentó de maravilla antes de encaminarnos a Outeira, donde la croca y el pulpo se hacen con todos los sacramentos posibles.
Buena comida, buena bebida, y una partidita. Te apuesto un trallo contra mi nuevo risco, tu ratoncito contra mi mosquita... Ya saben.
Cafeses varios y de nuevo a Ximonde, con siestecita vespertina como mandan los cánones, por si acaso, hasta que llegue la hora mágica del risco. Son sólo diez minutillos de pesca, pero son largos, eternos, tangibles, se saborean de verdad.
Dos reos subieron a trincar el risco –virgüerías piñeiriles, Moralejo dixit- confeccionado para este menda. Un único, un incunable, no hay otro igual. Uno de los peces era gordo, muy gordo. Piñeiro lo vio bien en el salto fuera del agua cuando agarró a Paco, pero no quiso morder más, y en Ximonde sigue esperando por mí, hasta el año que viene.
En parte me alegro, aunque hubiera preferido tener que hacerle las curas a Paquito.
Ya en la cena, reventados, me animaba el maestro Piñeiro: “Es que están resabiados, vienen con la mili hecha, que son reos de marzo...” Hasta en esto tiene detalles el Duque del Sar. No lo clavé porque no estaba atento. La caña, el carrete, el risco, la noche, era propicia... Falló el pescador.
Y eso que hay quien dice que lo del risco es una mariconada, que para pescar así, buff. Pues a mi me encanta. Es una pesca nuestra, gallega, con años, con tradición, una pesca que hay que cuidar porque en unos años puede que a los “Iluminati” (secta que pulula por los despachos de la Xunta) se les ocurra que sólo se puede riscar entre la dos y las tres de la tarde.
No sé si Vicente Risco pescaba a risco, pero sí que fue un gran ensayista con “Nos, os inadaptados”, “Psicología del librepensasdor” y “Orden y Caos”. Joder, los títulos me recuerdan a muchos de lo encontronazos que tenemos con la administración. ¿No pescaría a risco Risco? (Por educación no haré chistes con su magno “O porco de pé”).
Antes de que se cumpliera la hora límite salimos de río, porque cumplimos con las normas que dictan los “Iluminati” ya que no queremos que nadie nos afee la conducta.
El 29 anocheció con una nueva cena con los amigos de Padrón, una gente maravillosa, el 29 era San Miguel.
San Miguel es un Arcángel, jefe de los ejércitos celestiales, príncipe de los ángeles, protector de Israel y la Sinagoga y vencedor de Lucifer.
Se le representa como un ángel con armadura y una lanza amenazando a un demonio o un dragón.
Cambien:
“Celestiales” por “de periodistas especializados”.
“Ängeles” por “pescadores”.
“Israel” por “El Ulla”.
“Sinagoga” por “Croca de Outeira”.
“Lucifer” por “técnico cuadriculado”.
“Armadura” por “Vadeador”.
“Lanza” por “Caña”.
Y “Demonio o Dragón” por “los que joroban la pesca”.
Menudas coincidencias.
No pesqué, pero me lo pasé de coña con mis amigos, como toda la temporada, porque en este sentido sí ha sido una gran temporada de salmónidos.
El día en que se recupere el buen sentido, el común, y se arreglen los ríos para que todos podamos disfrutar será la leche, pero mientras tanto seguiremos yendo de pesca, pasándolo bien, y cumpliendo con las normas de los “Iluminati”, y eso es lo que más les revienta, porque a pesar de que se devanan los sesos buscando la manera de fastidiarnos, seguimos de pesca.
Y para más chulería, después de Franco, el único que tuvo Ximonde para él solo fui yo... Sáquenle punta, que sé que alguno valoraba mucho pescar con Don Claudio.
Yo ya tengo guía, anfitrión, ganchero, amigo y maestro.
Conmigo que no cuenten y que sigan bien iluminati.
Y como dijo en su día Paco Umbral en una célebre entrevista, me despido con un saludo muy castellano.
"A tomar por culo".

Con respeto.
Alberto Torres.
Gimiendo desde Gimonde e arriscando o risco.

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