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Queridos cofrades de vicio y perversión truchera.
Buenas noches.
Me piden Oscar y Julio que intervenga en esta frugal noche de
ostentosas mentiras y consentidas exageraciones. Y no me puedo negar
pues bien es cierto que las amistades hay que mantenerlas a guiños
de castas fidelidades -como la que hoy me ocupa- aunque,
indudablemente, mejoraría a todos los efectos si fuese a golpe de
jugoso talonario.
No es mi pretensión divagar en sonoras afirmaciones o en vericuetos
personales que raudo y presto salta algún avieso forero internauta
al que la crítica le sienta peor que a mí un solemne capote en A
Ulloa. Y no deja de ser curioso –y es hasta criticable- que algún
forero talibán, te acuse de retrógrado simplemente por estar dentro
de la ley y ejercer tu libre derecho a pescar en las condiciones que
tú mismo te marques y estipules dentro de la legislación vigente.
Me ceñiré, pues, a hacer una serie de consideraciones genéricas
esperando y deseando que nadie se vea aludido, y si así es, me
reprueba que yo mantengo mi derecho a réplica. De persistir el
litigio mediará a mi favor el funcionario de prisiones José
Montalbán, De la Torre por su madre.
El Master Conde de Waldemar por no ser no es ni un club, ni es una
secta onanística, ni nada que pueda pecar o adolecer de endogamia
onírica. Waldemar es la cita de las citas y no precisamente con la
novia, la querida, la amante, la otra, la compañera, la parienta o
la esposa mismamente. La cita es con el noble arte de la superación
de uno mismo a través de una metodología tan sencilla y a la par
ancestral como es la de engañar a un pez con un señuelo.
Y es tal la importancia de este cónclave piscatorio que incluso
alcanza la categoría de acontecimiento y provoca no pocas y
suspicaces deserciones como la del mismísimo segundo clasificado del
año pasado, el apóstata Fernando Comba.
Fernando, del que hay que señalar que desde que presume de Maestro
de las Ahogadas muchos compañeros del sector piensan que hizo un
curso de socorrista de piscina o de vigilante de la playa; Fernando,
decía, tuvo que inventarse un torticero ejercicio
místico-eclesiástico en formato de “primera comunión” para no pasar
por la onminiosa vergüenza de no quedar entre los primeros
clasificados de este año.
Los excesos, queridos amigos, se pagan muy caros. En el siglo XVII,
algunos médicos sostenían que a los promiscuos se les ponía la nariz
roja, padecían gota crónica, alopecia y, a los más viciosos, hasta
les salía chepa. De vivir en el diecisiete, Comba tendría una chepa
de carallo y la nariz como Fofó.
Nos damos cita hoy en Waldemar, el templo de la lujuria
gastronómica, un grupo de calandracas y casposos dispuestos a la
perversa casquería de darle al diente pues sabido es que nadie viene
a pescar si no al noble y atávico arte del tripeo a dos carrillos.
Que se lo pregunten a Miguel Yebra.
No quisiera pasar por timorato y les pido permiso para regodearme en
las esencias culinarias de Mónica Varela de Gayoso.
Permítanme que solicite que se levante Oscar Gayoso y Santiago
Serrano.
Que así lo
haga, a su vez, Juan Gayoso.
Oscar y Santi, contrastada evidencia palpable, con fruición y
vehemencia, son clientes asiduos de Waldemar.
Ocupen sus escaños. Gracias.
Es el momento oportuno para dar a conocer las nuevas tendencias
gastronómicas del Restaurante Conde de Waldemar.
Les propongo el siguiente menú degustación.
Los entrantes son:
Tandem de ninfas ahumadas con helado de trico
y zumo de pupa y ensalada de cucharillas con huevas de Chulilla y
vinagreta de red taj al romero.
Como primeros:
Crujiente de vinilos y rapalas con quironómidos, láminas de foam y
reducción de dípteros de módena.
Marmitako de Silver Doctor con tija de esencia de palmer, ultraflash
y base de prolipropileno y efemeras del bosque.
Como segundos:
Strimer braseado con dubbing de Hairy Mary picante y secreto de
emergente oliva del Ullán.
Espeto de risco con faisán tungsteno, brisa de imago de bétido y Green
highlander cremosa.
Para postre:
Buldo con aroma de indio palometa, helado de Black Spider y
avispilla agridulce al marabú.
Café y cebadas variadas.
Waldemar se desaconseja para neófitos impenitentes pues crea
adicción y la famila Gayoso-Varela se vería en la engorrosa labor de
ampliar el local y los préstamos -con el euribor actual- no andan de
coña. Absténganse curiosos, pues para desastres asumidos ya tenemos
unos cuantos en la mesa.
La pesca está de moda y va con la moda. Si hay individuos de
distinto pelaje para hacer puenting o piercing, ahora hay Trueiring
que es el arte de leer Trueiro y Waldemaring que no detallaré por
ser obvio.
Waldemar es el Rigoletto de la pesca.
En esta actividad ya no hay secretos. Pongamos dos ejemplos
plausibles y concluyentes:
Uno. La Lei de Gumperson de los Quince Principios Básicos de la
Ciencia es demoledor: “la probabilidad de que ocurra un determinado
suceso es inversamente proporcional a lo deseable que sea”. Es decir,
ves una postura que intuyes cobija una pintona y cuanto más te
empeñas en clavarla más veces dejas la mosca en la rama del ameneiro
cabrón que tienes detrás.
Y, dos, dice mi maestro y amigo Emilio Fernández Román que la trucha
postura en la orilla contraria al pescador, independientemente de la
orilla en la que esté el pescador. No le deis más vueltas, las muy
cabronas siempre están lejos del alcance de la línea. En algunas
ocasiones, estás tan desesperado que cuando pillas una trucha te dan
ganas de darle un “punteirolo nos fuciños” antes de soltarla.
Muchos de ustedes saben de mi condición de periodista y como tal no
puedo abstraerme a la noticia que ha convulsionado al sector en las
últimas horas. En el día de ayer, Manuel Fernández no daba crédito
al titular de portada del informativo de las dos en Radio Foz:
“Julio Seijas reniega de la mosca y se pasa a la
ferretería-fontanería patrocinado por Cucharillas Edu”.
Pero ante un revés de tamaña consideración para el mundo mosquero,
quisiera hoy avanzarles dos novedades que sin duda llegarán a
sorprenderles y asombrarles gratamente.
La primera es que se está realizando el trabajo de campo del
“Diccionario Autóctono de los Mosqueros” que evitará en el futuro
perversiones como llamar ninfa a una pupa o denominar “cull
de cannard” al tan galaico y efectivo “cú de parrulo”.
La segunda es que, en el mismo trabajo científico, se
incluirá una detallada, profunda y exhaustiva analítica de los
diferentes perfiles del pescador. Este plausible estudio sociológico
está avalado por los eminentes y pacíficos doctores Guerreiro y
Guerra de la Complutense de Monterroso.
Cada pescador representa un universo propio, pero, a fin de que
vayáis conociendo las especies y los especímenes más
representativos, os avanzo a pinceladas los comportamientos y
procederes más habituales.
PESCADOR FINO ESTILISTA: es el pescador señorial con todos los
complementos. Es intuitivo, agresivo o prudente según demande la
ocasión. Impresionismo puro. Está patrocinado, como no podía ser de
otra manera por Cibeira. A saber, Pescador Fino Estilista es Julio
Seijas.
PESCADOR VETUSTO: La seguridad y la sobriedad son sus mejores armas,
pero no garantiza espectáculo. Si te acomodas y le das cuartelillo
cuando tu lleves cuatro, él llevará siete. Pescador Vetusto es Rafa
Bellas, el Natas.
PESCADOR CABRONCETE: Mal enemigo y peor contrincante. Siempre está
al acecho, a pillar. No te puedes fiar de el ni lo máis mínimo. Si
lo ves con el portátil, con un GPS, mirando Google Eart, o con la
PDA, desconfía; seguro que está apuntando las posturas donde
fallaste la clavada o donde te dejaste una pintona atrás. Pescador
Cabroncete es Luís Piñeiro.
PESCADOR ACRATA: es el pescador primario, arcaico y con cierto
ramalazo de inconsciencia. El fracaso lo ciega y ello lo manda al
bar a las primeras de cambio. Pescador Ácrata es Vicente Pico,
Papito.
PESCADOR PROFIDEN: Dícese de aquel que muestra una simpatía fuera de
lo común y que contrasta con las mermadas facultades piscatorias que
atesora pero si te despistas te casca tres clavadas en tres lances.
Pescador Profiden es Miguel Seoane.
PESCADOR THE BOSS (o xefe, en castelán antigo): Es el pescador
jactancioso hasta la saciedad. Pesca impregnado de una bucólica
aureola de autosuficiencia que desespera a su control y a los demás
pescadores. Si por el fuese, pescaría desde una tumbona. No podemos
citarlo porque es de mal gusto hablar de los ausentes, sólo os diré
que su nombre es Fernando pero no os diré que el apellido es Comba.
PESCADOR MIÑOCA: es el pescador de aplastante humildad. Acompaña sus
cobros con rictus de víctima y aire opusino. Cuando te das cuenta te
ha machacado, pero incluso en la celebración de la victoria pasará
por humilde. Parafraseando a Demócrito de Abdera, estos son como las
abejas y trabajan como si fuesen a vivir eternamente. Pescador
Miñoca es Eduardo Fuentes.
PESCADOR DE VERANO: Es aquel que aprovecha el más mínimo momento
para aplicarse con profusión ya que la parienta no le da mucha
cuerda. Simplificando, versión "Totus Tuus" o "Martini", donde estés
y a la hora que estés; incluso con quien estés. Pescador de Verano
es Alberto Mera.
PESCADOR THE DANCE OF SAN VITO: Pescador un tanto repelentillo por
su inquietud, por los caretos que pone y porque malla kilómetros con
violencia. Se aconsejan grandes dosis de tila y paciencia. Estaréis
pensando en Rubén Nervios pero no, El Baile de San Vito es Alberto
Cibeira.
PESCADOR CONGRESOS: Es el verdadero catalizador. Anfitrión perfecto.
Cita para la quedada, tramea el escenario, realiza el sorteo, lleva
el tapeo y el catering, y no anda con una nevera a la espalda de
auténtico milagro. Es dicir, organizativamente hablando, un primor.
Es el caso de Oscar Gayoso.
PESCADOR DESPISTES: Es el pescador que no se entera de nada. Va de
pesca como si se ve inmerso en una timba de pócker o en un ajuste de
cuentas entre narcotraficantes. Dá la impresión de levitar
interiormente y aunque transpira paz interior, no suele acabar bien,
vaya. El Despistado es Josetxo Martínez. Analicemos, a quién se le
ocurre venir a un selectivo organizado por Florentino.
Y ya, por último, MODELO GALICIA CALIDADE: es la categoría o perfil
que se debe aplicar a todo aquel que participa en el Master Conde de
Waldemar pero no os hagáis muchas ilusiones porque, con certeza,
algún espabilado ya lo tiene en fase de patente.
Obligada es, una postrera consideración sobre la competición.
En esto de los concursos hay que tener mucho cuidado. Alberto Mera
hizo una bicicleta en Padrón pero las cosas pueden tomar un cariz
más preocupante.
El verano pasado sufrí un lamentable desencuentro con la competición
en el Campeonato del Xuvia. Me tocó un buen tramo, pescable y había
bichos pero el más grande lo tenía justo a mis espaldas. En la
primera manga tuve una "piolla peghadisa" en la nuca intentando
distraerme y que no me percatara de las cebadas para asegurarse, de
ese modo, su éxito en la segunda manga, en el mismo tramo.
Y lo peor de asunto es que en una entrevista afirmó con
autosuficiencia –incluso chulería y desprecio- que “el anterior no
sabía pescar”. Guillermo Torrente, el imprentero, no me vuelvas a
hacer eso...
Concluyo y lo hago en clave autóctona.
Grazas á Asociación de Pescadores da Ulloa, Deportes Olimpic,
Deportes Cibeira, Caza e Pesca José Luís e a Oscar Gayoso.
Noraboa aos gañadores e aos que non tocaron escama indícolles que o
"Axioma de Allen" é dunha practicidade aplastante: cando todo falla
é que hai que ler de novo as instruccións.
Teñan en conta, queridos cofrades, que é imposible ateigarse de
saber, a non ser cun feitizo merliniano e a pesca non sabe de
feitizos. Di o noso sabio refraneiro que "onde houbo lume, sempre
cinza queda". Agardamos que desta cacharela repouse a borralla da
aprendizaxe.
Aconséllolles prudencia, moderación, actitud conciliatoria,
irmanamento e moita pachorra.
Que a súa magnánima xenerosidade faculte que nos vexamos na próxima
edición do Master de Waldemar.
Moitas grazas a todos e... ¡A rañala!
Miguel
Piñeiro
Teño
dito en Ligonde-Eirexe, no Master Conde de Waldemar de 2008 |