MASTER CONDE DE WALDEMAR

Caballo galopa en Waldemar

Oye, esto de escribir tiene su aquel. Cuando no tienes ganas de hacerlo tecleas por puñetas pero cuando te apetece…
La novena edición de Waldemar podríamos llamarla “el año de los titulares”:
Miguel Prieto impone respeto y se hace con el cuerno.
Longo mojas los labios en pacharán de Lamberto y come una andarica después de doce años.
Julio luce sponsor.
Waldemar no tiene techo, es cielo abierto.
Y así saldrían otros tantos iguales o incluso más significados que los anteriores.
Vamos con la cosa.
El viernes, mi hermanito Torres me sugiere que pare en una cementera para pillar un saco y ponerlo en la espalda, que va a ser un Waldemar duro. Como casi siempre, le hago caso y me llevo dos sacos de cemento.
Llegamos a Ligonde el día anterior al concurso y Roques, Longo, Lamberto y Josetxo, entre otros, bajaban unas cervecillas.
Ya por la noche, nos sentamos a la mesa pensando en nuestro Doc. Mete cemento, Piñe, mete cemento…
Después de la cena nos vemos envueltos en las copichuelas con Mera y Bellas (recomiendo tener un gran fondo para alternar con estos dos).
Al día siguiente, desayuno en Waldemar, instrucciones, reparto de plicas y al río, y al lío.

La sección geriátrica se va al intensivo que es muy intenso pero no tiene la intensidad de agua que se precisa para pescar intensamente. En todo caso, lo tomamos con mucha paciencia pues llegamos al río sobre las once de la mañana y una hora después plegamos los aperos pues ya nos estaban reclamando los “Fantastic four” (Guerreiro, Guerra, Suso y Fernando) para una “media mañá” que podía ser medio año. Esta gente sabe hacer bien las cosas. Buena directiva, buena sociedad, gran gente los de Ulloa.

Y poco más hicimos por la mañana. Sin más tiempo, pasamos al ambigú del Área Recreativa de A Peneda, para la pequeña bacanal del mediodía.

Llegan los primeros pescadores. Eduardo Franco lía la manta a la cabeza y mete 8 en plica. Uffff. Pero llegan Seijas, Arcay, Josetxo y Secundino con 6 y dejan la cosa en stand by. Prieto firma 5 y el Natas… el Natas calladito y socarrón, con 4 hermosuras en su haber.
Hora de comer, y Cibeira, que no se fía un pelo, comprueba que el porco celta está tieso metiéndole un cuchillazo albaceteño. Valía para matarife.

Y mientras la manga de la tarde iba a decidir el campeonato, nosotros optamos por una siesta a la vieja usanza, de pijama y orinal. Tres horas, oye, tres horas que te dejan más a punto que un tratamiento termal o una noche retozando con Michelle Pfeiffer.
A última hora del día, llegan las cañas a Waldemar, las de pescar, que las otras las estábamos dirimiendo en la terraza.
Y la duda estaba entre Franco, Natas, Arcay y Josexto; sin desmerecer a Prieto y Bellas que te la pueden montar. Eso por la parte de arriba, que por la de abajo… Porque hubo varios ceros por la mañana. Uno de ellos estaba cantado, R2D2 (Torrebruno para otros) lucía en la espalda una “Buckler Sin” que se veía desde Palas. Un 0,0 que ya lo quisiera Mouriño en el Camp Nou.
Vamos con los guarismos de la segunda manga. Vela, el del cuerno, arrasa con 10 pintonas en la manga vespertina y Franco cae en picado (otra vez será Eduardo). La cosa estaba entre Prieto (con 8) y Natas (con 6) porque los demás pinchan o se quedan a medio hacer en las complicadas aguas da Ulloa.

Con la incertidumbre de la clasificación final, empieza la cena y me voy al coche a por más cemento que viene el brindis de Oscar y Julio por nuestro Doc. En pié, chopo de rioja a su salud y ovación cerrada y sentida. Algunos, inmediatamente, salimos a fumar un pitillo y a que nos diese el aire. Hermoso y tierno detalle. En su justa medida y con el mismo sentimiento que el Doctor ponía en cada una de sus visitas a este Santuario de la Pesca a Mosca.

Se abre el telón de la zarzuela gastronómica de Mónica y van cayendo las nécoras, percebes y centollas mientras continuaban las cábalas. Suárez y Verdes se peleaban con los japoneses del ordenador para que hiciesen las medias con celeridad.
Me pareció ver al Natas buscando sastrerías en las páginas amarillas para retocar la chaqueta (porque le sobran dos tallas).
Con la cena, el show de Julio, la comedia. Premios, distinciones y agasajos para todo el mundo, hasta para algún peregrino despistado que se cuela en la cena.
Detalle, oye, se distribuyen varias docenas de “Siempre Moralejo” entre aquellos que más le trataron.
Y ya con los cafés, la clasificación final coloca a un agazapado Julio Seijas en la tercera posición, a Rafa Bellas en la segunda y a Miguel Prieto en lo más alto del cajón. Y estalla el sentimiento pontés-xuviano y los Mera, Torrente, López, Muras… que le hacen la ola al ganador. De por medio
, llamada de nuestro Papito desde su patrón y Prieto que entra en éxtasis.
Lo demás, se lo deben imaginar los lectores. La noche fue larga, para algunos muy larga.

Enhorabuena Miguelón. Natas, ya caerá la chaqueta, tío. Julio, enhorabuena por empezar a rentabilizar tu nueva sponsorización (Trueiro, Thinkfish, MadridFlyFishing, Maxia Rods, Blimey, Armería Mago y Waldemar).

Gracias, Waldemar. El próximo año será la décima edición (la décima del Madrid puede esperar...)
Cómo me gusta esto, oye...

volver a índice de especiales