Waldemar con Pascal. Gana Arcay.

Cumplía Waldemar sus primeros diez años y para tan fastuosa ocasión no se podía andar con caralladas.
Gayoso y Seijas, esa pareja tan bien avenida, consiguen reunir a un grupo de competidores que harían temblar los cimientos de la pesca a mosca: e
l campeón mundial vigente, varios mundialistas, varios campeones gallegos, los del Xuvia, los de Ombreiro, los de A Ulloa, los del Sar, Mandeo y As Pontes… ¡Uffff! Pero, además, el amigo Guy y los Longo, y, por si fuera poco, Waldemar se saca de la chistera al tricampeón mundial Pascal Cognard.
Había creado mucha expectación el francés pues era su primera visita a Galicia.
Vamos con la narración.
Llegada a Waldemar el viernes por la tarde, los primeros los Longo que el viaje a esta su casa se les hace corto. Y van llegando unos y otros y cada coche que aparcaba levantaba la expectación por si era Cognard. Y en efecto, en una de esas llegadas aparece el crack francés con un embajador waldemariense plenipotenciario, el también francés -con mucho color español- Guy Roques.
Waldemar abre de barril cervecero para proceder a las obligadas presentaciones.
Otro momento estelar: aparece la ensaladera plateada que certifica los entorchados mundiales (David. Hazle una buena copia y quédate con la original…)

Tiempo de charla y tertulia previas a la cena. Otra cena de esas en las que tenemos que instruir a los invitados en el noble arte de “mollar pan no aceite do pulpo”. Otro acierto. Pascal degustaba un pulpo caralludo y no le hacía ascos a las sopas, más bien acompañaba cada sopa sin disimular que aquello le estaba encantando.
Entre plato y plato, van cayendo los minutos que se hacen muy cortos para preguntar a Pascal todo aquello que cualquier pescador le preguntaría.
En los postres, Juanma García tomó la palabra para hablar de pesca y amistad. Matrícula, meu.

Y no sin los licores de rigor, la gente empieza a desfilar para las habitaciones que el sábado va a ser largo, muy largo.
Amanece el gran día muy cerrado de niebla y hasta un fresquillo que se agradecía.
Llegan todos, fieles y puntuales a la fiesta. Hasta los gemelos.
Las miradas se cruzan, Pascal es uno más entre todos. Primeras fotos, las de los más atrevidos que quieren su plano con el campeón
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Desayuno, instrucciones y al río.

Ya había un ganador, Rubín controlaba a Arcay por la mañana y sería controlado por Pascal en la manga vespertina (eso sí es tener potra…). Rubín, querido, no te olvides de jugar una bonoloto que estás en racha.
Y nos vamos a Antas de Ulla donde Pascal pescaba a primera hora.
Mañana de nubes y buena temperatura.
Jose
txo, Bao y Bellas, entre otros, están en los tramos superiores e inferiores al del campeón.

Pascal se cambia y se dirige a su tramo. No es de los mejores del río. Se acerca muy despacio a la orilla, mira en un sentido y en otro. Se mete en el agua muy despacio, desesperadamente lento y parsimonioso. El campeón pesca muy suave, aprovecha el tramo hasta el último recoveco. Se mueve con sigilo, con sutil delicadeza. Cambia de mosca con mucha frecuencia. Tiene un andar que apenas mueve la tona del agua. Y falla una, un rechace, falla otra, pero la tercera entra la sacadera. Sigue avanzando buscando más capturas. Y después de algún que otro escalo y algunas pequeñas, mete en la sacadera otra de la medida. El tramo no era para completar una buena plica pero acabó defendiéndolo con solvencia.

El reloj marca las dos horas y Pascal sale del río y se detiene a charlar con un grupo de admiradores y curiosos que habían seguido las evoluciones del campeón, algunos llegados desde Gondomar.

Hora de la comida en el área recreativa A Penela de Monterroso por donde andaba “el geriátrico”. Algunos llegan a la cita por la puerta grande.

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Empanada de liscos, pollo cervecero y jamón asado

Algunos sueñan con hacer una buena manga por la tarde mientras otros sueñan…

Turno de tarde.

Pascal pesca en Monterroso. Le toca otro tramo complicado. El francés no se lleva bien con las aguas paradas. El calor, por encima de los 30º, se lo pone más difícil. Lo intenta y machaca todo el tramo pero ellas están de siesta.
En el segundo turno controla a Rubín.

Y llega la noche, la bacanal, el fiestorro y la parranda (Obsérvese el exquisito gusto a la hora de vestir apropiadamente...)

Noche calurosa que invitaba a una ensalada o a un gazpacho. Pues no: percebes, centolla, nécora, cigalas, berberechos, solomillo de buey, cabrito y tarta. Cena ligera de las que recomienda el médico.
La cosa empezó con el ditirambo de Alberto Torres que ponía las bases para una noche de ensueño.

La comedia de Seijas va acorde a la ocasión y empieza la lluvia de regalos.
Hay reconocimientos especiales para Guy Roques y José Montalbán de la Torre (P.S.M.) que estaba de cumpleaños.
Y, sin esperarlo, me toca un puto muelle… el personal aplaude pero Seijas sigue leyendo la tarjetita: (…) el muelle de este Ferrari que te
regalamos y te espera en la puerta (…)
Más premios, distinciones y atenciones al personal.
Llega la entrega a los clasificados
del podio.
Campeón: David Arcay
(¡¡¡Carallo, que mal lle sentou o do Xuvia...!!!)
Subcampeón; Delmiro López
Tercero: Juan Gayoso

Último clasificado: Fernando Comba que hizo una bicicleta (0-0) y le regalan otra pero con manillar. Fer sabía de las dificultades de quedar por arriba y optó por llamar la atención a su manera...

Oscar le regala a Pascal un reloj Viceroy y Mónica lo soprende con "su" tarta.

Trueiro obsequia a Oscar y Julio con unas caricaturas de Siro López recordando a Moralejo. Y a Oscar le regalamos un Ecosystem de Thinkfish (pescar no pescará, pero las va a dejar impresionadas...)

Y con las copas llegan los cariños.

Y a partir de aquí, el desbarre. Algunos que no pueden con el alma van cayendo por agotamiento pero en la terraza hay sarao. Nadie sabía que íbamos a gozar de dos actuaciones para el recuerdo.
La primera, la de Junco y Farruquito por primera vez juntos, bien secundados por Palmas Papito y el Gitanillo Monty. ¡Calorro, calorro! El Niño de la Coleta mete
mano a la pierna y marca el ritmo mientras Mera le pone Gel Relax en las mazaduras.
Y la segunda, la de Torres y Longo aunque a alguno se le atravesaba la letra del estribillo de “sábado a la noche”. Memorable, irrepetible.
(De esta parte del fiestorro, entenderá el lector que no se ofrezcan instantáneas…)
Los del Xuvia, en su línea habitual, los últimos en ir para cama.

Y por la mañana desayunamos Guy, Pascal y los Longo antes de emprender camino a casa.
Ya en ruta, venía por Palas escuchando a mi amigo Clapton, quité el sonido y empecé a tararear ¡Calorro, calorro! mientras me acordaba del calorcito musical de la terraza unas pocas horas antes…
Buena gente la que participa en Waldemar, tanta buena gente como los peregrinos que me iba encontrando en el Camino.
¡¡¡¡Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!! (esto lo dijo el Natas que
el año próximo ganará la chaqueta…)