Sobre la sentencia del Xallas
Alberto Torres
y Miguel Piñeiro

En el año 2007, tras la aniquilación del Xallas, la directiva del Club Salmo presidida por Miguel Álvarez se personaba como acusación particular en la causa por delito ambiental contra Ferroatlántica, concesionaria del embalse, iniciativa a la que se sumó la Federación Gallega de Pesca.
Cuatro años después llega la sentencia.
Ferroatlántica deberá abonar un total de 305.954,33 euros, de los que 20.000 se asignarán al Club Salmo en concepto de daños y perjuicios ocasionados durante el proceso. La misma cantidad se le asignará a la FGP. En ambos casos, incluyendo las costas de la acusación particular.
La cantidad principal, que percibirá la Xunta de Galicia, irá destinada a un plan de recuperación del río.
Además se imponen 8 meses de inhabilitación y 5 de prisión a los que, por aquel entonces eran Consejero Delegado y Director de explotación, así como multa de 24 euros diarios durante seis meses.
La directiva de Salmo consideró, a través de un comunicado de prensa esta sentencia como “satisfactoria”; de la Federación Gallega de Pesca, que sepamos, no hay ningún pronunciamiento oficial, algo habitual, por otra parte.
En la Xunta y Aguas de Galicia parece haber cierto aire de respiro por acabar de una vez con el tema y ya se han postulado varios planes de recuperación y varios ‘recuperadores’, a base de un todo terreno, gasolina para cuatro años, unas pasarelas y no sabemos si un merendero. Afortunadamente alguien en una de las reuniones dijo ¿y el río? Y la cordura hizo a los del ‘jeep’ que se olvidasen del ‘más de lo mismo’, lo único que tienen en la cabeza o lo único que, lamentablemente, saben hacer. Afortunadamente el plan de recuperación lo dirigirá quien tiene que hacerlo (es lo más positivo para el pobre Xallas). Pero está claro que había ganas de dar carpetazo al asunto cuanto antes también en la administración.
 Por otra parte, es incómodo litigar contra una empresa como Ferroatlántica, enmarcada en uno de los grupos más potentes de Europa.
En cuanto a la parte de la pena particular (ver artículo al margen) no sólo no cumplen el límite establecido en Delito Ecológico, unas penas muy blandas ya de por sí, y en el aspecto del dinero destinado al río, hay precedentes cuantiosos en Galicia: Ence pagó 430.000 euros de 2002 en Pontevedra y en 2006, en Lugo, Jesús Lence, empresario acusado de un vertido al Tordea, abonó 216.000 euros amén de una indemnización de otros 24.000.
La comparativa es obligada. La conclusión lógica.
Para Ferroatlántica, que gana millones de euros dándole vuelta al agua del río, esto es una gran victoria.
Sus abogados propusieron las reuniones. Se hablaba hace meses de estas cantidades antes de la sentencia, incluso de habló de no llegar a juicio. Fueron ellos los que decidieron que pagar era lo mejor, que de seguir litigando podrían perder más que medio millón de euros. Se aprovecharon de la debilidad de sus oponentes.
Ha ganado Ferroatlántica, perdemos los pescadores.

Artículos relacionados.

Las sanciones de los delitos ecológicos:
http://justiciaidenuncia.blogspot.com/2005/07/las-sanciones-de-los-delitos-ecolgicos.html

Artículo de El País:
http://www.elpais.com/articulo/Galicia/Condena/Ferroatlantica/secar/presa/producir/electricidad/elpepuespgal/20111124elpgal_4/Tes