Carta abierta a… quien la lea.
Por Xaquín L. Muíños
 

Queridos cofrades del sereno y del amanecer con sueño de soñar.

Os escribo estas desarregladas líneas para comentaros no más que mi “alegre” jornada reera de ayer sereno.

Llegué a una de las pocas esquinas que nos quedan, pues el río Ulla empieza a hacérsenos pequeño, entre otras cosas, porque a los menos caballeros les encanta ir y masificar cada nuevo rincón que mi hermano y yo trabajosamente vamos descubriendo a base de perder serenos y amaneceres cada nueva temporada, y esperé fumando un cigarro a la luz y condiciones exactas para el lugar elegido. Las aguas paradas, que no son las mejores ni las peores, así lo exigían.

Empecé a pescar muy suave con dos moscas pequeñas y media hora por delante, y a los 10 minutos empezó a subir el río. Quedaban 20 minutos legales, así que medio contrariado, seguí pescando a sabiendas de que el río durante unos 8 o 10 minutos todavía estaría bueno para agarrar un reo.

Al poco rato, en pleno y apurado trance serenil, llega un notas por detrás que después de las palabras justas lanza literalmente por encima de mi viejo y versallesco sombrero. Espero a que termine de recoger y educadamente lo invito a situarse más abajo, a lo que accedió sin reparo. Me quedo pensando, que aprender a pescar no sólo es aprender a lanzar un aparejo, no.

Poco después, llega un conocido y comienza a repetir mi nombre en la oscuridad. Cuando me animo a contestar con un ténue “eh”, se acerca todo sofocado y me anuncia que hay “redada” y que deje de pescar a las once en punto.
Le comento que ya sé que debo parar a las 23:00 h y le pregunto que qué es eso de la “redada” y si los pescadores afectados llevan perico en el chaleco o qué…
Me responde que no es coña, que ya avisó a Coco, que pescaba cerca de donde él estaba, y que andaban a por alguien en Los Muíños (Bandín).
Le respondo que no estoy de coña y me despido. Le doy las gracias, aún no se muy bien por qué, pues la situación me pareció tremendamente surrealista.
Llamo a Pepe, por pura rutina, pues sabemos muy bien a que hora tenemos que parar, no hay ni que llevar reloj, pues hay que parar exactamente en el mejor momento, aunque eso es otro tema, y no me contestó (normal, quedaban 3 o 4 minutos hábiles y yo jodiendo con el dichoso móvil).
Llamo a Coco y le pregunto si los “redadores” siguen allí jugando a los Rambos talla “Clis de Famovil” y me comunica que acaban de marcharse.
Salgo pitando en su busca, voy a Sinde y no están, voy a La Canteira y tampoco, y en esas andaba cuando cruzo a Coco que detiene el coche y me comenta que los “rangers” bajaron de nuevo hacia Los Muíños.
Otra vez a la carrera, los veo venir de frente, atravieso el coche en el camino de tierra, y me bajo de muy mala virgen…
- Buenas noches.
- Buenas.
- Mire, para ir a guiar un reo ¿A donde cojones tengo que ir?, porque como ustedes están jugando a los Rambos y haciendo “redadas”, en los centros de precintaje no hay ni Dios, y créame que se nos están inflando los cojones.
- Tiene que llamar al centro de precintaje de Ximonde y le contesto yo o le contesta otro compañero, pues tenemos el teléfono desviado.
- Yo no tengo que llamar a nadie, sólo tengo que guiar la pesca para hacerla legal y para eso existen unos centros específicos que ustedes, sin más, han decidido abandonar.
- Es que nosotros no podemos estar vigilando y guiando a la vez.
- Ese no es mi problema buen hombre. Atiendan los centros de precintaje o suspendan el guiado de reos si no pueden atenderlo, nosotros no tenemos porque jugarnos la cuenta corriente por culpa de sus continuas e impresentables negligencias.
- Pero, ¿Tiene algún reo?
- Ah, ¿Le preocupa eso? ¿Qué; me lo va a guiar usted aquí? ¿Saben en la Consellería que ustedes se toman la ley por su cuenta y riesgo empapelando los refugios de pesca con notas llenas de faltas de ortografía que dicen “para giar los reos llamen al 986….”? Pues no se preocupe usted porque si no lo saben lo sabrán mañana mismo.
Me fui sin mandarlo a la mierda, porque aunque no lo parezca, soy un caballero con vara y sombrero, y porque él, realmente, no es culpable de este desaguisado.
Inmediatamente llamé al teléfono que me indicó y no estaba desviado como él había asegurado minutos antes. Me contestó, valga la redundancia, un contestador repitiéndome el número al que acababa de llamar. Apuesto a que esta noche si se acordaran de desviarlo.

Señores responsables.
Colaboren y pongan las cosas en su sitio, y de paso, díganle a su Guardia Real pacotillera que el domingo pesco Sinde y como alguno venga en plan venganza (por la bronca de hoy) a buscar como joderme (coto olvidado, un minuto fuera de hora, medición de cucharilla Edu) la vamos a tener de las de roncar.

¿Que pasa si me cogen con reos sin guía en el maletero porque los responsables de velar por la legalidad hacen lo que le sale de los mismísimos borroloes? Y aún encima jodiendo la pava con redadas.

Que asco cofrades, que asco. Nací a treinta y siete metros de este río y llevo dando palos al agua desde que tenía ocho años mal cumplidos, tengo treinta y cinco y estoy aburriéndome. Ayer reventé y puse a caldo al que pillé por banda, ahora en frío, me siento sólo, me planteo pasar de todo, que le den por el esfínter al reo, ahí está Asturias con sus salmones y su encantadora guardería, lo malo, es que el abuelo desde el cielo no se cansa de repetirme que no permita que unos mierdas recién llegados me quiten esa pasión tan sana que él me metió en el cuerpo y que esta noche me ha quitado el poco sueño que me queda ya, los pocos sueños que van quedando ya.

Jodido pero contento, Vuestro Señor de Las Moscas.

 

volver a índice de especiales