|
Queridos cofrades del
sereno y del amanecer con sueño de soñar.
Os escribo estas desarregladas líneas para comentaros no más que mi
“alegre” jornada reera de ayer sereno.
Llegué a una de las pocas esquinas que nos quedan, pues el río Ulla
empieza a hacérsenos pequeño, entre otras cosas, porque a los menos
caballeros les encanta ir y masificar cada nuevo rincón que mi
hermano y yo trabajosamente vamos descubriendo a base de perder
serenos y amaneceres cada nueva temporada, y esperé fumando un
cigarro a la luz y condiciones exactas para el lugar elegido. Las
aguas paradas, que no son las mejores ni las peores, así lo exigían.
Empecé a pescar muy suave con dos moscas pequeñas y media hora por
delante, y a los 10 minutos empezó a subir el río. Quedaban 20
minutos legales, así que medio contrariado, seguí pescando a
sabiendas de que el río durante unos 8 o 10 minutos todavía estaría
bueno para agarrar un reo.
Al poco rato, en pleno y apurado trance serenil, llega un notas por
detrás que después de las palabras justas lanza literalmente por
encima de mi viejo y versallesco sombrero. Espero a que termine de
recoger y educadamente lo invito a situarse más abajo, a lo que
accedió sin reparo. Me quedo pensando, que aprender a pescar no sólo
es aprender a lanzar un aparejo, no.
Poco después, llega un conocido y comienza a repetir mi nombre en la
oscuridad. Cuando me animo a contestar con un ténue “eh”, se acerca
todo sofocado y me anuncia que hay “redada” y que deje de pescar a
las once en punto.
Le comento que ya sé que debo parar a las 23:00 h y le pregunto que
qué es eso de la “redada” y si los pescadores afectados llevan
perico en el chaleco o qué…
Me responde que no es coña, que ya avisó a Coco, que pescaba cerca
de donde él estaba, y que andaban a por alguien en Los Muíños
(Bandín).
Le respondo que no estoy de coña y me despido. Le doy las gracias,
aún no se muy bien por qué, pues la situación me pareció
tremendamente surrealista.
Llamo a Pepe, por pura rutina, pues sabemos muy bien a que hora
tenemos que parar, no hay ni que llevar reloj, pues hay que parar
exactamente en el mejor momento, aunque eso es otro tema, y no me
contestó (normal, quedaban 3 o 4 minutos hábiles y yo jodiendo con
el dichoso móvil).
Llamo a Coco y le pregunto si los “redadores” siguen allí jugando a
los Rambos talla “Clis de Famovil” y me comunica que acaban de
marcharse.
Salgo pitando en su busca, voy a Sinde y no están, voy a La Canteira
y tampoco, y en esas andaba cuando cruzo a Coco que detiene el coche
y me comenta que los “rangers” bajaron de nuevo hacia Los Muíños.
Otra vez a la carrera, los veo venir de frente, atravieso el coche
en el camino de tierra, y me bajo de muy mala virgen…
- Buenas noches.
- Buenas.
- Mire, para ir a guiar un reo ¿A donde cojones tengo que ir?,
porque como ustedes están jugando a los Rambos y haciendo “redadas”,
en los centros de precintaje no hay ni Dios, y créame que se nos
están inflando los cojones.
- Tiene que llamar al centro de precintaje de Ximonde y le contesto
yo o le contesta otro compañero, pues tenemos el teléfono desviado.
- Yo no tengo que llamar a nadie, sólo tengo que guiar la pesca para
hacerla legal y para eso existen unos centros específicos que
ustedes, sin más, han decidido abandonar.
- Es que nosotros no podemos estar vigilando y guiando a la vez.
- Ese no es mi problema buen hombre. Atiendan los centros de
precintaje o suspendan el guiado de reos si no pueden atenderlo,
nosotros no tenemos porque jugarnos la cuenta corriente por culpa de
sus continuas e impresentables negligencias.
- Pero, ¿Tiene algún reo?
- Ah, ¿Le preocupa eso? ¿Qué; me lo va a guiar usted aquí? ¿Saben en
la Consellería que ustedes se toman la ley por su cuenta y riesgo
empapelando los refugios de pesca con notas llenas de faltas de
ortografía que dicen “para giar los reos llamen al 986….”?
Pues no se preocupe usted porque si no lo saben lo sabrán mañana
mismo.
Me fui sin mandarlo a la mierda, porque aunque no lo parezca, soy un
caballero con vara y sombrero, y porque él, realmente, no es
culpable de este desaguisado.
Inmediatamente llamé al teléfono que me indicó y no estaba desviado
como él había asegurado minutos antes. Me contestó, valga la
redundancia, un contestador repitiéndome el número al que acababa de
llamar. Apuesto a que esta noche si se acordaran de desviarlo.
Señores responsables.
Colaboren y pongan las cosas en su sitio, y de paso, díganle a su
Guardia Real pacotillera que el domingo pesco Sinde y como alguno
venga en plan venganza (por la bronca de hoy) a buscar como joderme
(coto olvidado, un minuto fuera de hora, medición de cucharilla Edu)
la vamos a tener de las de roncar.
¿Que pasa si me cogen con reos sin guía en el maletero porque los
responsables de velar por la legalidad hacen lo que le sale de los
mismísimos borroloes? Y aún encima jodiendo la pava con redadas.
Que asco cofrades, que asco. Nací a treinta y siete metros de este
río y llevo dando palos al agua desde que tenía ocho años mal
cumplidos, tengo treinta y cinco y estoy aburriéndome. Ayer reventé
y puse a caldo al que pillé por banda, ahora en frío, me siento
sólo, me planteo pasar de todo, que le den por el esfínter al reo,
ahí está Asturias con sus salmones y su encantadora guardería, lo
malo, es que el abuelo desde el cielo no se cansa de repetirme que
no permita que unos mierdas recién llegados me quiten esa pasión tan
sana que él me metió en el cuerpo y que esta noche me ha quitado el
poco sueño que me queda ya, los pocos sueños que van quedando ya.
Jodido pero contento, Vuestro Señor de Las Moscas. |