FIN DE SEMANA SALMONERO EN EL ULLA

La peña tenía depositadas grandes ilusiones en mi Ulla. El numerito del sorteo, que tantas veces es esquivo o cabronazo, en esta ocasión nos había puesto un magnífico 6 en nuestro casillero, guarismo sinónimo de salmón a la espalda y paso obligado por el Centro de Precintaje.
Desde la petición de mano oficial, es decir, desde la adjudicación y la recepción de los permisos, las cábalas y las bravuconadas no dejaron de producirse. Cruce de correos, mensajes y llamadas de Madrid a Santiago y de A Coruña a Albacete pasando por Burgos y León, Meira y Chantada.
Arranca la temporada de salmón el primero de mayo y Ximonde manda a Sinde a segunda división, tal como se esperaba, pero los primeros días de pesca confirman los temores: la entrada de salmones es muy pequeña. Salen los primeros ejemplares, gordos y viejos, salmones de enero, febrero o marzo, pero los abrileños o mayolos no están en el río.
Pasan los días y empiezan las decepciones. Los salmones van cayendo con cuentagotas, uno ayer, otro hace cuatro días...
A mediados de mayo sólo le pusieron el precinto a ocho ejemplares y aún así Ximonde es el coto de mayor número de capturas.
¿Están los abrileños ya arriba o se retrasan? ¿Si los de cinco kilos ya remontaron, qué hacen los gordos de primera entrada todavía en el coto? Las dudas están muy presentes en el colectivo de pescadores y hasta los más experimentados no encuentran explicaciones.
Se había propuesto el voluntarioso Salva Ortega, en asorillasdoulla, ofrecer una detallada información de la campaña salmonera y los pescadores querían darle chollo pero los salmones no están por la labor.
Pasan los días y poco se ve en Ximonde. Nada en Sinde y en Couso… (quieren hacer sin muerte un coto en el que no hay vida pero se agradece que no tengamos que pagar 9,02 eurazos).

Llega el fin de semana largo de mayo y el viernes 17, Día das Letras Galegas, cuatro amiguetes desayunan en Souto de Vea sabedores de que las esperanzas son pocas pero van dispuestos a darlo todo y asumiendo que pescar en mayo solo está al alcance de los señalados por Fortu.
Sacan pecho y mallan Ximonde a fontanería, ferretería y chapa y pintura. Eloi a mosca, Toño a pez y cucharilla, Pauli a cucharilla y Mago… Mago a todo…
No hay actividad. Río plano.
Moralejo asoma la cabeza entre dos espesas nubes cargadas de agua y aparato eléctrico y pregunta:
- Neno, ¿cómo va eso?
A lo que respondí:
- No va.
El de Cortegada apuntó:
- Pues dile a esos cuatro que como no pillen les afeo la conducta y los pongo tres días seguidos a ver telediarios...
Y el de Catoira osó proponerle:
-¿Por qué no hablas con el Jefe y que arregle esto en formato de 5,4 kg?
A lo que concluyó el Doctor:
- No puedo que está de ERE…
Y como si el de Meira hubiera oído a Juanjo, nuestro confusor lingüístico de cabecera mete hábilmente el hierro en las aguas penedianas y el azar le premia con un plateado que merecidamente lo subiría a los cielos del Ullán. ¡Un zancado! Saavedra reanima con esmero el ejemplar y lo libera, por lo que Pauli se queda en el Purgatorio (tranqui, Sr. Novo. Tiene mucho más mérito sacar un zancado en mayo en Ximonde que un salmón de entrada…)
Zulu llega tarde al lance.

La croca de A Outeira manda a alguno a poner un fax a Morfeo.
A media tarde llega la familia Thinkfish con la justificada ausencia de
Luís Agueria (parece ser, que la noche anterior se oían lamentos muy lejanos…). Otra vez será Luisiño. Vienen a ver cómo está el coto que pescan al día siguiente.
Las Letras Galegas cierran el día con el casillero de Ximonde en oito.

Amanece el sábado.
La cuarta vara es la de Miniño del Grupeixe Team Fashion (Cesureño, darling, mándame un par de cajas de esas, que tengo invitados en casa y ven con la encantadora Anita).
Sigue la racha. Poca cosa se ve. Los Bao meten todo tipo de trebellos a cola de rata y Juan peina los pozos a cebo con esmero y tacto. Miñocas y quisquilla bien puestas y la varada de libro, pero los salares están fuera de cobertura.
Hora de bocata -tamaño FlyPad Ecosistem (pepito de ternera y bacon con queso)- y con las fuerzas otra vez intactas vuelven a la carga.
A mediodía llegan los Matías burgalenses para sumarse al cotarro…

La intensa media jornada del sábado abre el apetito y bajamos a Couso donde nos esperan Miguel Alvarez, Manuel García, Chicho, Merayo, Toñito y otros.
Frío no es que hiciese, pero el fuego hasta se agradecía. Exquisita comida y ambiente donde los haya.

Después del café, el Maestro y Artesán Manolo García comprobó la navegabilidad de algunas de sus nuevas creaciones. Y no nos fuimos de vacío. El buenazo de Manolo abrió la caja para enseñar los nuevos artificiales y los dedos largos se echaron a por ellos. Gracias Manu.
A pesar de tan grata compañía volvemos a Ximonde y prosiguen las varadas. El coto, en su totalidad desde la tabla hasta Cubelas, queda bien pescado pero la cuenta sigue anclada en 8 bichos.

Vamos con el domingo.
Había dos bajas muy justificadas. Cuando expedimos los permisos Joaquín España no sabía que tendría que estar de cacería en Hungría y Javi Martínez -el hermanito pequeño que me dio la vida- sabía que se casaba el 25 de mayo pero no contaba con que la gitana pesa más que un plateado del Ulla, que ya es decir.
Lorenzo y Yago –de los Matías de Burgos de toda la vida pero con origen afiador- se meten a puerta gayola pero los salmones les hacen una verónica mañanera y como Lorenzo no entiende de precauciones decide probar las aguas del Ulla por si son termales o tienen propiedades curativas. ¡Hasta el cuello! Por eso tuvimos que ir al furancho del amigo Manolo de Casimiro como escala técnica antes del papeo.

Comida otra vez en A Outeira que Moncho cursara visita protocolaria preocupado por las evoluciones de tan ilustres visitantes. Nos encontramos con Otero y Gallego (el de los 10,2 kg) que volvían del Narcea.
Venga, que cae por la tarde... ¡Y qué tarde! El viernes Ximonde nos había obligado a estrenar la fantástica cazadora Blimey y dos días después nos agasajaba con una tarde de veranillo. Lorenzo entiende que el baño matinal no le había sentado nada mal y decide otro chapuzón. Este de cabeza. Menos mal que el apuro le supuso una camisa Thinkfish sin devolución.
A última hora, cuando los Bao ya estarían a la altura de Ponferrada y con la desesperación sobrevolando las Tierras del Conde de Ximonde, dos frescos saludan irreverentemente a los Matías que, olvidando la paliza muscular, se aferran a la posibilidad de campeonar en Ximonde y apuran los lances hasta que las primeras sombras de la noche le aconsejan desistir.
No hubo precinto. Hubo salmón y brindamos por la amistad en la bodega del Gran Louzao antes de picar exquisiteces en Padrón y meterse al sobre.
Tres baterías gastadas contestando las llamadas albaceteñas de Javi y las coruñesas de Torres que seguía las evoluciones con auténtica pasión de amigo.
Lo mejor de todo, que nos veremos pronto en tierras de Castilla donde tenemos muchos más amigos que Ximonde salmones.

P. D.- Aurita, vida mía, no te lo tengo en cuenta pero cuando nos veamos te voy a poner las orejas que no vas a necesitar pendientes.
Aquí el cura estaría a la espalda de Javi dándole el cursillo y ensayando la ceremonia a la par que el de Peñaranda negociaba un plateado en la magna piedra salmonera.
Perdono pero no olvido. Esto no se le hace a mi Javi y si hiciese falta se retrasaba la boda y punto ¡Qué carallo! Para casarse vale cualquier día de la vida -como para separarse- pero pescar Ximonde a mediados de mayo no lo consigue ni Pepiño Blanco reuniéndose en las oficinas principales de Repsol.

Y apunta otra. La desorbitada aportación económica que transfiero a mi hermanito por mi condición de invitado, sólo podrá ser disfrutada por el novio en bebidas alcohólicas, todo tipo de sustancias peligrosas y en locales de dudosa reputación…
Cabreado, o de Catoira.