Tablillas y nubarrones
Por Miguel Piñeiro

Es, el coto de Ximonde, la joya de la corona en capturas pero también en conflictos; alguno solucionado hoy 16 de mayo de 2014 a media tarde.
Tiene este acotado del Ulla un régimen especial de veda. Mientras la Lei de Pesca Fluvial vigente señala meridianamente 50 metros vedados en las presas, tanto aguas arriba de ellas como aguas abajo, por la parte de Vedra el vedado especial de este coto llega casi a la pasarela (200 metros) y por la parte de A Estrada a una tablilla debajo del puesto Os Pasales (otros 200 metros) imposibilitando pescar en varias posturas catalogadas como de las mejores.
El tramo vedado, anteriormente, tenía otros límites (desde Cuartel General –excluido- en línea recta hasta la otra orilla donde desemboca el canal de la Estación de Ximonde) pero, un buen día, decidieron ampliarlo incluyendo a Os Pasales y el Cuartel General, dos posturas inmejorables. Como les parecía poco, un par de años después, bajaron la tablilla de Vedra hasta la insultante ubicación en la que estuvo hasta hoy. El pescador, fino en la observación y atinado en el lance, se percató inmediatamente que estaba ante una nueva restricción (hoy hay que decir recorte) para preservar los salmones de las furiosas e insensibles cañas deportivas (es una pena que al furtivo no se le fiscalice con la misma saña…)
Hasta se podría comprender esta forma de vedar si en ello va la pretensión de facultar un reservorio para los peces, pero con política de cupos tampoco se entiende demasiado. Si el cupo de 40 ejemplares para este año significa que científicamente se pueden extraer estos salmones sin que se resienta la población del Ulla, ¿a qué viene, además, ponerle trabas al pescador en formato de tramos y señuelos? Y si, una vez conseguido el cupo, se puede practicar la pesca sin muerte ¿por qué no se habilitan una o dos posturas a tal efecto durante la temporada con muerte?
Es la realidad de los últimos años: decisiones que no se entienden, vedados que no se explican, opacidad en la información, intrigantes silencios en el capturadero, personal no cualificado manipulando salmones y reos…
En los últimos días hubo mucho revuelo con el tema la línea imaginaria que presuntamente delimitaba la zona vedada del tramo hábil de pesca.
La línea imaginaria… Esa que debíamos trazar mentalmente para saber donde podías y donde no poner tu señuelo.
En la normativa, la línea imaginaria solo estaba en la imaginación de los que la imaginaron. No se hace referencia a ella. Normalmente, te encuentras una tablilla y sabes que si pescas hacia el tramo habilitado no pasará nada, salvo que piquen o no, y asimismo te consta que si lanzas hacia la zona prohibida te cae una receta con ecotasa y céntimo sanitario.
Un pescador hasta podría entender que la línea imaginaria, esa que sólo está en la mente de Hervella, Caballero y Rego, tenía una justificación, pero es que no la hay mires por donde lo mires

Veamos.
Estás en la Matojeira, rebautizado ahora como Islote Perejil o Perejil a secas, y tienes los pies de barro porque trazando la línea imaginaria entre ambas tablillas se comprueba que estás en terreno vedado, pero curiosamente el cebo lo tienes en aguas hábiles. Esto choca con otra irrefutable realidad, la de pescar desde O Penedo, ya que tienes los pies en la tierra prometida exenta de culpabilidad pero el cebo está en el infierno de los pecados del vedado. ¿Cómo se explica esto? ¿Qué argumento racional se aplica? ¿Cómo es posible que durante años imperase este desacierto, este desatino, esta inconmensurable contradicción, sin que absolutamente nadie pusiese coto y freno a tamaño absurdo?
Un pescador desde O Penedo corría el riesgo de ser expedientado si no atinaba con precisión milimétrica dónde caía la cucharilla. La insensibilidad manifiesta para con el pescador y las ansias de persecución al deporte de la pesca marcaron la actuación de los que deciden esto de los vedados y sus límites caprichosos. Se consentía pescar en vedado desde Perejil y hasta se permitía lanzar desde la mismísima tablilla de A Estrada, donde se consiguieron no pocos salmones que fueron oportunamente legalizados con su preceptiva guía. ¡Ah!, ahora saltarán los del sonajero… ¡Se pescaba en el vedado! No, hombre, no. Arriba abajo, delante detrás… Barrio Sésamo… Se pescaba como marca la ley y en contra de la opinión talibanizada de dos o tres que mantenían que la puñetera línea imaginaria estaba vigente aunque no constaba en ninguna normativa ni texto oficial.
¿A qué viene todo esto a cuento? Pues a que la tablilla que marcaba el vedado en Vedra (la tablilla del “vedrado”) pasó a tener mejor destino, frente por frente a la tablilla de A Estrada, evitando con esta acertada medida que la sombra de la sanción planee sobre todo aquel que bordee la línea roja. Ahora, con las tablillas en paralelo, como siempre debieron estar dispuestas, y ubicada la línea entre ambas en perpendicular al río, sí que no hay dudas, si traspasas con tu lance la línea hacia arriba date por jodido (como tiene que ser, faltaría más), y si pescas hacia abajo no tendrás que estar pendiente, expectante ni temeroso de que venga un señor de verde en el ejercicio de su deber con un talonario en la mano y el bolígrafo en la boca a modo de cuchillo pirata… Situar ambas tablillas a la misma altura fue lo mejor para todos, ¡PARA TODOS!, incluso para las tablillas… Se puso fin a un problema que estuvo vigente durante años sin que las fuerzas vivas de la gestión se diesen por enterado.
¡Ya era hora! ¿Hacía falta un conato de rebelión de los pescadores? ¿Hizo falta llegar a la recogida de firmas contra este desatino? ¿Hubo que hacer comprender al poder político del riesgo de levantamiento (sic)?
La aplastante mayoría de la guardería, forestales y vigilantes, estaban hasta la azotea de tener que lidiar año tras año con este motivo de confrontación. La guardería del Ulla, insistimos, formada mayoritariamente por personal digno de aprecio, trabajadores responsables en sus cometidos y justos en su trabajo pero con la mano izquierda que se le supone y sujeta injustamente a este tipo de chulerías de despacho, está de enhorabuena. Un escollo menos, un problema solucionado.

Ahora reparo en cómo se llegó a esta decisión, y hay cosas que no debo ni puedo contar, por aquello de la discreción y la pericia periodística.
La instrucción de poner la tablilla de Vedra en paralelo a la de A Estrada la dio Pablo Caballero, pero la orden de cambiar la tabilla de sitio viene de arriba. No nos engañemos.
Felicitamos, en todo caso, a la Administración por la tan deseada rectificación ya que comprender y escuchar son virtudes que deben estar siempre presentes en los que toman decisiones. Y sobre todo, enhorabuena a los que yo se que hablaron con quien yo se que lo hicieron… Ellos son los verdaderos artífices de que impere la ecuanimidad, la justedad, y el sentidiño.
Arreglado lo de la tablilla, es de desear que la armonía vuelva a imperar en un lugar tan señalado como es Ximonde y nuestro Ulla y que la convivencia entre pescadores y guardería no se vea torpedeada por decisiones propias de un país anclado en la noche de los tiempos y en la torpeza de unos técnicos de todo a cien.
¿Y los nubarrones del titular?, están llegando, están llegando, y lo de la tablilla es una simple carallada al lado de lo que se está cocinando. Aviso a navegantes: esto va a acabar en tormenta, y de las buenas.
Ojo a la pantalla.