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Trueiro, el
periódico del pescador gallego, el periódico con que Alberto y
Miguel nos premian a todos los que nos honramos con colaborar, nos
ilustramos con leerlo y lo necesitamos para saber que los pescadores
deportivos gallegos tenemos más problemas que Houston y sus
astronautas, además también entrega unos premios que, cuando estaba
en parto de este folio, ni sabía yo en qué consisten ni sabía
quiénes iban a tener el honor de recibirlos; ahora sé que todos los
demás premiados rebosan dedicación y competencia técnicas y calidad
humana en su atención a los ríos y a la pesca; en cuanto al premio
con que me han sorprendido, lo agradezco de corazón porque es uno
más de los mucho afectos con que Trueiro y su gente me
honran.
Además, no tenía yo
duda de que los premios Trueiro iban a ser de calidad y ahora
lo comprobamos, pues sería impensable que Alberto y Miguel se nos
refugiasen en que hay crisis para darnos como premio, por ejemplo,
un feixe de miñocas, aunque, a la marcha que vamos, un feixe de
miñocas de braña acabará siendo de las delikatessen de las
boutiques de alimentación, a precio de angulas y con
denominación de origen. A la marcha que vamos, digo, porque me temo
que volvemos a las andadas de que en los ríos que ya sabemos bajan
los pH, una ceremonia curiosa porque suele venir causada o, al
menos, consentida por una subida de los hP en ostentórea
exhibición de que el orden de los factores altera ¡carallo si
altera! el producto final. [Tengo aquí una anotación que dice: el
público, ecologista y enardecido, puesto en pie, aplaudirá
entusiasta; en efecto, el público aplaude, pero no se pone de
pie porque ya estaba].
El Señor Duque do Sar,
de soltero Miguel Piñeiro de Encarna, me encargó un folio para esta
fiesta, pero, si me encarga una holandesa, me pone en un apuro
porque el avión para Amsterdam salió hace un par de horas, además de
que ¿dónde coño guardo yo la holandesa, sin que la vea mi mujer,
hasta entregársela a Miguel? Menos mal que el encargo fue de folio,
porque también podría ocurrir que me encargase un reo y entonces nos
quedábamos sin cena y sin premios, pero no voy yo ahora a cometer la
canallada antipatriota de achacar que no haya reo a la crisis ¡que
no la hay! ¿o sí la hay? ¡¡vosotros diréis!! ¿la hay o no la hay?...
[El público por lo bajini murmura, unos que sí, otros que no, otros
que qué quieres que te diga, que por un lado ya sabes y por el otro
también, o vete tú a saber... En fin: un público gallego a tope].
En cualquier caso, no
hay reo, mi reo, porque puedo presumir de que la temporada 2008 ha
sido para mí la culminación sublime de la más refinada y acreditada
incompetencia, un achaque que me acompaña desde más o menos 1948
–año en que la mayoría de vosotros no habíais nacido o no teníais ni
puñetera idea, ni siquiera Edu, de otra cucharilla que no fuese la
de tomar la papilla-, pero incompetencia mía que ha celebrado su
sexagésimo aniversario con un alarde de fresca y pujante madurez;
bueno, yo podría no ponerme tan culto y despachar con sólo
sesenta aniversario ese pomposo sexagésimo, pero con
sex-agésimo he querido sugeriros la parte de mi ser, más bien
las partes, más afectadas, incluso inflamadas, por esa
incompetencia, que, con testigos de calidad, coroné siete minutos
antes de que por el puntualísimo meridiano de Rego se clausurase el
Pozo Venezuela de Ximonde hasta mayo de 2009: si llego a nietos, les
contaré cómo apalancó en la arena y se me fue de los pies un reo que
no era malo, en opinión de nada menos que Louzao. Me habría redimido
la temporada, pero ya sabéis que el reo es animal de muy escasa
sensibilidad ante la necesidad ajena. [Tengo aquí otra anotación que
dice: el público asiente: ¡Sí, lo sabemos, y los reos no te
merecen!]
En fin, este 2008
casi en cueros es cualquier cosa menos desaliento o rendición, es
más bien el mono y el aperitivo para que el 2009 no tarde y para
darme al vicio con frenesí, con Miguel, con empeño, con Zulueta, con
terquedad, con Alberto, con obsesión, con Pepe Casal, con manía, con
Toñito... y, en fin, con todos vosotros y con tanta y tan buena
gente que los ríos me han dado, buenas personas de verdad, mucho
mejores ¡ni comparación! que los hijos de puta de los reos. Bueno,
he conocido algún bípedo de secano, algún humanoide muy HP, pero ni
color con el reo que te corta las mangas y te enguedella 50 metros
de sedal en la caída de Os Mallos.
Lo importante, ñoras/ñores, es que el 2009 ya está ahí y las perspectivas no pueden ser
mejores porque ¡ya lo dice la palabra! ahora con Obama o bamos
al Tambre o bamos al Ulla, o bamos al Masma, o
bamos al Eo... pero en todo caso bamos. |